
La vida compartida entre dieciocho desconocidos en un espacio experimental de Nueva York redefine el concepto de convivencia urbana, fusionando la búsqueda de comunidad con la practicidad en una de las ciudades más dinámicas del mundo. En el corazón del East Village, a pocos pasos de la Universidad de Nueva York y Tompkins Square Park, la propuesta de Cohabs ofrece una alternativa a los modelos tradicionales de vivienda, priorizando áreas comunes amplias y estéticamente cuidadas sobre los espacios privados, en un entorno que ya se ha replicado en dieciocho ciudades internacionales, según informa People.
La experiencia de quienes residen en este edificio revela una diversidad de trayectorias personales y motivaciones. Sophie Angel relata a People que, tras haber vivido en residencias estudiantiles, apartamentos compartidos y, más tarde, sola, encontró en Cohabs una oportunidad para explorar una modalidad completamente distinta: “En la universidad, primero viví en una residencia estudiantil, luego me mudé a un apartamento compartido. Cuando empecé a trabajar, experimenté la vida en solitario, que fue diferente, pero también disfruté la independencia. Cada formato me enseñó algo distinto, pero Cohabs ha sido una experiencia nueva para mí”, dijo Sophie al medio.
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El atractivo de Cohabs no solo reside en la novedad, sino también en la facilidad de acceso y la ausencia de los obstáculos burocráticos habituales en el mercado inmobiliario neoyorquino. Sophie destaca la sencillez del proceso: “Lo que me atrajo fue lo fácil que resultó todo: sin papeleo complicado, sin garantes ni el estrés del puntaje crediticio que exigen la mayoría de los alquileres en Nueva York. Fue muy directo, lo que honestamente se sintió como un soplo de aire fresco”, compartió con People. La recomendación de una amiga que había vivido una experiencia positiva en una casa Cohabs en Bruselas también influyó en su decisión.
Kaleb Davenport, originario de East Tennessee, llegó a Cohabs tras una serie de mudanzas que incluyeron una estancia en una “hacker house” en San Francisco y varios años en Boston. Su llegada a Nueva York fue motivada por el deseo de integrarse en la ciudad y por la sugerencia de un mentor profesional europeo: “Tuve un mentor de carrera que vive en Europa, quien me recomendó Cohabs como una forma de salir de mi zona de confort y conocer gente nueva”, explicó Kaleb a People. Para él, la posibilidad de contar con una vida social activa desde el primer día fue determinante: “Es genial tener una vida social por defecto, especialmente en una ciudad como Nueva York. Buscar una oportunidad para hacer amigos que quieran explorar la ciudad fue el cien por ciento de la razón. No quería ir a un hostal lleno de visitantes, pero buscar compañeros de piso es una apuesta”, afirmó.
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La perspectiva internacional la aporta Alonso Pradenas, chileno que ha residido en varios países antes de establecerse en Estados Unidos. Tras vivir en Houston hasta finales de 2023, se mudó a Nueva York en marzo de 2025, atraído por la promesa de una comunidad diversa: “Buscaba unirme a una comunidad de personas que buscan su lugar en el mundo, y creo que aquí en Nueva York puedes encontrar literalmente todo”, dijo Alonso a People. Subraya que la vida en la ciudad exige salir de la zona de confort: “La mayoría aquí coincidimos en que, si quieres vivir en Nueva York, realmente tienes que quererlo, porque para disfrutar de todos los beneficios de la ciudad, hay que dejar atrás ciertas comodidades”.
El diseño de Cohabs fomenta la interacción a través de eventos organizados que reúnen a los residentes y facilitan la creación de vínculos. Sophie describe el ambiente: “Todos los que forman parte de la comunidad participan, se nota durante los eventos. La mayoría de la gente es abierta y realmente dispuesta a conectar. Hay una energía y un ambiente muy agradables que hacen que el espacio se sienta cálido y vivo sin llegar a ser abrumador”, expresó a People.
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Kaleb, por su parte, observa que la profundidad de las relaciones varía: “He descubierto que conecto a un nivel mucho más profundo con algunas personas que con otras. Hay quienes se convierten en amigos con los que puedo hablar durante horas y conocer toda su historia, y otros con quienes solo coincido en almuerzos o eventos y no llego a congeniar tanto”, explicó. Añadió: “Pero todos son amables y es un placer estar con ellos. Son personas que quieren aprovechar al máximo Nueva York, y eso es algo que realmente me encanta de la comunidad Cohabs”.

El aspecto económico también juega un papel relevante en la decisión de optar por este tipo de vivienda. Kaleb sostiene que el precio es competitivo en relación con el mercado local: “Siempre he sentido que el precio de Cohabs está mucho más cerca del precio de mercado de lo que dicen los críticos. Tengo lavandería en la unidad, calefacción y aire acondicionado excelentes, puedo recibir visitas y organizar fiestas, tengo una azotea.
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Creo que en Cohabs se paga el alquiler y también la comunidad y la red de amigos, pero para mí eso es exactamente lo que significa vivir en Manhattan o en una buena zona de Brooklyn”, argumentó a People. Reconoce que no es una opción accesible para todos, pero la compara con otras alternativas del barrio: “Conozco gente que vive con compañeros de piso en el East Village y es muy similar”.
Sophie coincide en que el valor añadido de Cohabs radica en la comodidad y la conveniencia: “Cohabs incluye mucho. Realmente depende de cuánto valores la comodidad y la conveniencia. Para mí, valió la pena no tener que preocuparme por mil pequeños detalles”, afirmó. Alonso, por su parte, considera que la experiencia le ha permitido explorar la ciudad y conocer gente nueva, y compara el costo con su vida anterior: “El precio era muy similar al que pagaba por un apartamento de una habitación en Houston”, dijo a People.
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Aunque ninguno de los tres ve esta modalidad como una solución permanente, todos valoran la experiencia mientras dura. Sophie lo resume así: “Siempre vi esto como una solución temporal, pero realmente depende de las personas en la casa, y ahora mismo estoy genuinamente feliz. La mezcla de independencia y comunidad funciona bien para mí”, declaró a People.
Alonso prevé una estancia de entre seis y ocho meses: “Creo que me gustaría quedarme entre seis y ocho meses en este espacio. No tengo una fecha límite, pero creo que ese tiempo sería bueno para encontrar un lugar a largo plazo”, explicó. Kaleb, por su parte, planea quedarse hasta el verano: “Me veo viviendo aquí hasta el verano. Vivir en un Cohabs más de un año sería difícil porque la gente empieza a irse. Pero creo que algo cercano a seis meses es perfecto. Es suficiente para hacer amigos y establecerte, quizá encontrar compañeros de piso más permanentes en la casa”, concluyó en su diálogo con People.
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