
(Desde Washington, Estados Unidos) Donald Trump logró una frágil tregua entre Ucrania y Rusia que sólo podrá fortalecerse con la voluntad política de Volodimir Zelensky y Vladimir Putin, que se desconfían mutuamente y exigen condiciones para la paz definitiva que serán muy difícil de compatibilizar por el presidente de los Estados Unidos.
Zelensky y Putin acordaron suspender los ataques a los establecimientos de energía y a los complejos civiles en Ucrania y Rusia por 30 días, y ayer protagonizaron un voluminoso intercambio de prisioneros por pedido expreso de la Casa Blanca. Un gesto que exhibe la presión que está ejerciendo Trump sobre los dos bandos del conflicto militar.
Pero en Washington, Kiev y Moscú reconocieron ayer a Infobae que los principales temas conflictivos serán objeto de un compleja negociación que tendrá como escenario a Riad, la capital de Arabia Saudita.
Hacia allí partirán en pocos días, Marco Rubio -secretario de Estado-, Mike Waltz -consejero de Seguridad Nacional- y Steve Witkoff -enviado especial a Medio Oriente, además de los representantes oficiales que designen Zelensky y Putin.

Zelensky y Putin tienen estas diferencias básicas, que condicionan una paz inmediata entre Ucrania y Rusia:
- Putin exige que Estados y Unidos y Europa suspenda la provisión de armamento e inteligencia a Ucrania
- Zelensky sostiene que no entregará a Rusia las provincias de Donetsk, Kherson, Luhansk y Zaporizhzhia, que reclama desde la invasión a Ucrania en febrero de 2022.


Trump pretende postergar la discusión sobre estos asuntos conflictivos hasta el último tramo de las conversaciones, aunque ya dio señales complacientes en favor de ambos enemigos. Se trata de generar expectativas y promover incentivos entre Putin y Zelensky para avanzar en una negociación atravesada por la desconfianza personal y el poder global en juego.
“Hablaremos de tierras. Mucha tierra es muy diferente a como era antes de la guerra, como saben”, sostuvo Trump antes de su llamado telefónico con Putin. En términos del líder ruso, hablar de tierras significa que en la mesa de negociación se tratará la soberanía de Donetsk, Kherson, Luhansk y Zaporizhzhia, que por ahora pertenecen a Ucrania.
“El presidente Zelensky solicitó sistemas de defensa aérea adicionales para proteger a sus civiles, en particular sistemas de misiles Patriot, y el presidente Trump accedió a colaborar con él para encontrar los disponibles, especialmente en Europa”, afirmaron Rubio y Waltz en un comunicado conjunto emitido ayer en DC.
La posición pública de Rubio y Waltz es una respuesta directa a Putin, quien en la conversación con Trump aseguró que la provisión de armamento e inteligencia a Ucrania es una línea roja en las negociaciones futuras con Zelensky.
“El cese total del suministro de ayuda militar y de inteligencia extranjera a Kiev debe convertirse en la condición clave para evitar una escalada del conflicto y avanzar hacia su solución por medios políticos y diplomáticos”, advirtió la declaración oficial del Kremlin respecto a los asuntos abordados en la comunicación que protagonizaron Trump y Putin.

Desde esta perspectiva, las pretensiones cruzadas de Ucrania y Rusia tienen suficiente capacidad para poner en un laberinto a la negociación que abrió Trump en sus diálogos consecutivos con Zelensky y Putin.
La solución que diseñan en la Casa Blanca para escapar del laberinto se apoya en dos criterios elásticos:
1. El país que controla el territorio tiene la soberanía. Eso implica que Ucrania -hasta hoy- mantendría la posesión de Donetsk, Kherson, Luhansk and Zaporiyia, mientras que Rusia habría anexado a Crimea.
2. Se fijaría un volumen de armamento al que Ucrania podría acceder desde Estados Unidos y Europa. Y ese volumen podría aumentar, si se entiende que la seguridad de Ucrania corre peligro por una eventual invasión que ejecute Rusia.
Los dos criterios elásticos ya se conocen en Kiev y Moscú, y han merecido cuestionamientos entre los negociadores de Zelensky y Putin que tienen un backchannel abierto con los principales asesores de política exterior de la administración republicana.
En todos los casos, desde el Departamento de Estado al Ala Oeste de la Casa Blanca, se pidió paciencia a los representantes de Ucrania y Rusia para privilegiar el comienzo de las conversaciones de paz.

La semana que viene en Riad iniciará la segunda fase de la negociación entre Ucrania y Rusia. Estados Unidos quiere fortalecer el cese del fuego por treinta días para después desembocar en un acuerdo de paz definitivo.
Trump acercó a los enemigos y ahora exige la voluntad política de Zelensky y Putin para cerrar un conflicto con miles de muertos que se repite en el tiempo.
“Vamos por buen camino”, posteó optimista Trump, en la red social Truth.
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