Bill Gates, uno de los empresarios más influyentes de las últimas décadas, ha decidido contar su historia desde el principio en su libro de memorias, Source Code: My Beginnings. Esta obra, que es la primera de una trilogía, no se centra en su ascenso como fundador de Microsoft ni en su faceta filantrópica, sino en sus primeros años de vida, desde su infancia en Seattle hasta la creación de su empresa junto a Paul Allen en 1975.

Bill Gates nació en 1955 en Seattle, en el seno de una familia acomodada que le brindó un entorno lleno de estímulos intelectuales y oportunidades.

Su padre, William H. Gates Sr., era abogado y su madre, Mary Maxwell Gates, tuvo una destacada participación en el mundo empresarial y filantrópico.

Desde pequeño, se vio rodeado de adultos con altos estándares de disciplina y una visión del mundo que enfatizaba la educación y la responsabilidad social. En su libro de memorias “Source Code”, Gates recuerda que su abuela materna, a quien llamaba Gami, le enseñó a jugar a las cartas, actividad que lo fascinó y que, con el tiempo, le hizo comprender los sistemas de datos y la importancia de la estrategia.

También menciona cómo, a los ocho años, vendió un centenario de dólares, de nueces para recaudar fondos para los Boy Scouts, lo que marcó el inicio de su espíritu competitivo y emprendedor.

Según cuenta en el libro, creció en una casa donde la educación era una prioridad. Su madre le imponía ejercicios de aprendizaje incluso durante las vacaciones, como cuando en un viaje a Disneylandia le preparó un diario de viaje con categorías como “formas del terreno” y “distribución de la población” para que las completara. Sin embargo, desde pequeño mostró una tendencia a desafiar la autoridad y a cuestionar a los adultos.

Gates describe que a los nueve años ya discutía con los mayores con una convicción que le hacía parecer un adulto precoz. Su carácter, marcado por una gran confianza en su inteligencia, lo llevó a desarrollar una actitud arrogante y desafiante, lo que generó tensiones en su familia y lo llevó a asistir a terapia para manejar su temperamento.

En la escuela, su talento para las matemáticas y su inclinación por el razonamiento lógico le daban seguridad, al punto de que llegó a creer que el mundo funcionaba de forma completamente racional y que cualquier problema tenía una solución alcanzable con suficiente esfuerzo mental.

La llegada de los computadores a su vida fue un punto de inflexión. En 1968, con trece años, tuvo acceso a un terminal informático en su escuela, Lakeside School, donde descubrió su fascinación por la programación. Rápidamente, se hizo experto en el uso del sistema y empezó a escribir programas informáticos, entre ellos un juego de tres en línea. Junto con otros compañeros, formó el Lakeside Programming Group y consiguió que le permitieran programar el sistema de horarios de la escuela.

La habilidad que desarrolló en esta etapa fue determinante para su futuro. Pasaba tantas horas frente a la computadora que llegó a escaparse de su casa por las noches para poder programar sin interrupciones en un laboratorio de la Universidad de Washington. Como él mismo admite en sus memorias, tenía un ritmo de trabajo que sus amigos consideraban extremo, capaz de permanecer despierto durante 36 horas seguidas entre estudios y programación.
En Lakeside conoció a Paul Allen, quien sería su socio en la fundación de Microsoft. Allen era dos años mayor y, según Gates, lo admiraba por su talento con las computadoras. Ambos compartían la misma pasión por la programación y pasaban el tiempo explorando todas las máquinas a las que podían acceder.

En sus memorias, Gates recuerda que Allen fue quien lo introdujo en el consumo de alcohol y LSD, pero su principal vínculo se basaba en la obsesión compartida por el mundo digital. La relación entre ambos se fortaleció a lo largo de los años y, aunque más adelante tuvieron conflictos en el ámbito empresarial, Allen desempeñó un papel fundamental en la vida de Gates.
Cuando ingresó en Harvard en 1973, intentó equilibrar sus estudios con su pasión por la programación, pero pronto se dio cuenta de que su interés por la computación era superior a cualquier otra disciplina. En 1974, Allen le mostró un artículo sobre la Altair 8800, una de las primeras computadoras personales, y le sugirió que crearan un software para ella.
Este momento marcó el inicio de lo que se convertiría en Microsoft. Gates abandonó Harvard en 1975 para concentrarse en el desarrollo de su empresa, convencido de que el futuro estaba en la informática. Según cuenta en su libro, la decisión de dejar la universidad fue una de las más difíciles de su vida, pero tenía la certeza de que la oportunidad era única.

Source Code: My Beginnings es el primer paso de Bill Gates en la reconstrucción de su historia personal. Con este libro, abre la puerta a una mirada más cercana sobre su vida, dejando pendiente el relato de los años en que su influencia en la tecnología y los negocios alcanzó su mayor impacto.
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