
Un reciente estudio reveló que las personas con ingresos superiores a los 100,000 dólares son más propensas a cometer hurto en sistemas de autopago. La merma en tiendas con estas tecnologías representa una problemática significativa, ya que se registra un nuevo tipo de pérdida parcial, donde los clientes pagan la mayoría de sus productos pero omiten algunos.
Los sistemas de autopago permiten a los consumidores realizar el proceso de compra y pago de productos o servicios sin necesidad de la asistencia directa de un empleado. Estos sistemas, también conocidos como puntos de venta automáticos o kioscos de autopago, están diseñados para agilizar las transacciones y reducir las colas en establecimientos comerciales.
Utilizan software y hardware especializados, incluyendo lectores de tarjetas, impresoras de recibos, pantallas táctiles y sistemas de seguridad para proteger los datos de los usuarios. Dependiendo del sector y la aplicación específica, pueden incorporar otras funcionalidades, como pesaje de productos o sistemas de identificación por radiofrecuencia (RFID).

El uso de estos sistemas está en crecimiento en diferentes industrias, como minoristas, alimentación, transporte y entretenimiento, ya que ofrecen una experiencia de compra más rápida y, en muchos casos, más cómoda para el cliente.
No pagan completo
El índice de artículos no escaneados en autocajas es del 6.7%, una cifra considerablemente más alta que el 0.3% habitual en cajas atendidas por personal. Estos datos emergen de una encuesta realizada a 5,000 compradores y publicada por Business Insider, donde la mayoría de los evaluados, confesó haber empacado accidentalmente artículos que no se registraron en el kiosco. El dato más sorprendente es que aquellos con mayores ingresos han admitido robar intencionalmente más que otros grupos.
Terrence Schulman, autor, terapeuta y abogado del Schulman Center for Compulsive Theft, Shopping, and Hoarding, fue consultado por Insider y proporcionó insights sobre el por qué individuos acaudalados podrían sentirse tentados por el hurto en estos sistemas.

Una teoría sugiere que podría ser un tipo de protesta silenciosa contra la autoprestación de servicios, o un trato disminuido del valor del dinero debido a su abundancia: “el escaneo de un artículo de 10 dólares para una persona rica, que es como un centavo para ellos. Así que ya hay un tipo diferente de actitud sobre el dinero” explicó.
Además, existe la percepción subconsciente de que, en caso de ser atrapados, estas personas cuentan con los recursos para enfrentar las consecuencias legales: “Hey, si me atrapan, si alguna vez me meto en problemas, tengo los recursos - puedo contratar a un abogado, o puedo llamar a alguien. Sé cómo hacer que pase algo”.
Según Schulman, hay clientes con antecedentes de hurto que encuentran en los sistemas de autoescaneo un desencadenante o tentación, optando por no usarlos para evitar la autotentación. “Lo que ocurre es que algunas personas dirán: “No voy a utilizar el autoescaneado porque no confío en mí mismo. También a veces piensan, no confío en las máquinas.”
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