El pueblo de Cantabria que enamoró a Lorca, Unamuno y otros artistas: un refugio intelectual entre casas de piedra y naturaleza en el valle del Nansa

La localidad cántabra fue punto de encuentro de escritores e intelectuales y conserva una histórica casona ligada a la literatura española

Pueblo que enamoró a Unamuno y Lorca
Tudanca, en Cantabria. (Gobierno de Cantabria)
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Si por algo se caracteriza España es por tener un amplio abanico de posibilidades para visitar como destino turístico. Desde grandes ciudades con siglos de historia hasta pequeños pueblos en los que el tiempo parece avanzar a otro ritmo, el país ofrece rincones capaces de sorprender incluso a quienes ya han recorrido buena parte de su territorio.

Entre todos ellos, hay lugares que destacan no solo por su patrimonio, sus paisajes o su gastronomía, sino también por las historias que esconden. Algunos han sido escenario de acontecimientos históricos, otros han servido de inspiración para artistas y escritores y otros simplemente han conseguido dejar huella en quienes los visitaron.

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Uno de esos lugares es Tudanca, un pequeño pueblo de Cantabria ligado a la literatura y a algunos de los grandes nombres de la cultura española del siglo XX. Allí se encuentra la Casona de Tudanca, que perteneció al escritor y académico José María de Cossío.

¿Por qué fue un refugio intelectual?

La vivienda se convirtió con el paso de los años en un punto de encuentro para escritores, artistas e intelectuales de la época. Su ubicación, alejada de los grandes núcleos urbanos y rodeada por el paisaje de Cantabria, ofrecía un escenario singular para las reuniones y encuentros culturales que se celebraban entre sus paredes.

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Por allí pasaron algunos de los nombres más destacados de la literatura española del siglo XX, entre ellos Federico García Lorca y Miguel de Unamuno. Este último habló maravillas sobre este enclave cántabro.

“Era como cosa de magia. Parecía aquello la puerta fatídica e imponente del otro mundo, de ultratumba. De otro lado estaba la terrible realidad que pesa y queda: de nuestro lado, el ensueño lunar de la vida que pasa. En el fondo, cantaba a la luna el río Nansa”, escribió Unamuno en el año 1923.

Pueblo cántabro
Calle de Tudanca. (Google Maps)

En agosto de 1933, la compañía teatral La Barraca, que dirigía el poeta, llegó hasta este pequeño pueblo cántabro durante una de sus giras. Lorca mantenía además una estrecha amistad con José María de Cossío, propietario de la Casona.

Una casa histórica rodeada de un paisaje de montaña

La Casona de Tudanca conserva todavía la apariencia de una antigua casa hidalga y en su interior se conservan parte de la biblioteca, los documentos, el mobiliario y las obras de arte reunidos por José María de Cossío a lo largo de su vida. Entre sus fondos se encuentran también manuscritos relacionados con algunos de los escritores que pasaron por este lugar, como Lorca, Alberti o Unamuno.

Casa que sirvió de inspiración a diferentes artistas
Casona de Tudanca. (Wikimedia Commons)

Pero la visita a Tudanca no se limita a esta vivienda. El propio casco urbano está declarado Conjunto Histórico y conserva una arquitectura tradicional que permite recorrer el pueblo entre casas de piedra y construcciones vinculadas a la arquitectura montañesa. Entre sus edificios destaca también la iglesia de San Pedro, construida entre los siglos XVII y XVIII.

A todo ello se suma el paisaje que rodea la localidad. Tudanca se encuentra en el valle del Nansa, en un entorno de montaña con bosques, prados y abundante vegetación. Desde el propio núcleo urbano se pueden contemplar diferentes panorámicas del valle y de las laderas que lo rodean, por lo que el pueblo funciona también como un mirador natural de este rincón de Cantabria.

Un pequeño pueblo de apenas 150 habitantes

Tudanca es una localidad de pequeñas dimensiones. Según los datos publicados por el Gobierno de Cantabria, cuenta con alrededor de 150 habitantes, una cifra que contrasta con la relevancia cultural que adquirió durante el siglo XX gracias a la Casona y a las numerosas figuras de la literatura española que pasaron por ella.

A pesar de su reducido tamaño, el municipio cuenta con una extensión de más de 50 kilómetros cuadrados, por lo que buena parte de su territorio está formado por montañas, bosques y espacios naturales. Esta combinación entre su escasa población y su amplio entorno natural es parte del atractivo de Tudanca para quienes buscan conocer una Cantabria más rural.

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