El pueblo de la Comunidad Valenciana en el que brotan manantiales de agua dulce: tiene un castillo templario y el litoral sigue sin urbanizar

El municipio pertenece a la comarca del Bajo Maestrazgo, en la provincia de Castellón

Alcossebre (Alcocéber) cuenta con playas con manantiales, calas salvajes. (AdobeStock)
El destino cuenta con playas con manantiales y calas salvajes. (AdobeStock)
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En la playa de Les Fonts, en el litoral de Alcalà de Xivert-Alcossebre, el agua dulce emerge directamente de la arena y fluye hacia el Mediterráneo sin que ninguna obra humana lo impida. Es una rareza geológica en una zona que acumula también un castillo de origen árabe reconvertido por los templarios, uno de los campanarios más altos de la Comunidad Valenciana y un parque natural que protege el último tramo de litoral virgen entre Francia y el Cabo de Gata.

El municipio pertenece a la comarca del Bajo Maestrazgo, en la provincia de Castellón, y se articula en torno a dos núcleos diferenciados: el interior histórico de Alcalà de Xivert y el frente costero de Alcossebre. Entre ambos, el paisaje alterna campos de algarrobos, la sierra de Irta y más de diez kilómetros de litoral con playas y calas de acceso restringido.

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La fortaleza que da nombre al municipio se alza sobre un promontorio de la sierra de Irta, desde donde domina el llano y el mar. Su construcción se remonta a los siglos X y XI, cuando la medina y el castillo árabe conformaron uno de los conjuntos islámicos mejor conservados del antiguo Reino de Valencia. El recinto amurallado exterior, con grandes lienzos de tapial rematados en merlones, preserva aún muestras de arquitectura doméstica musulmana, entre ellas una inscripción árabe en el muro suroeste que reza “para el reencuentro con Dios”.

La Orden del Temple tomó el control de estas tierras en el siglo XII y organizó la bailía de Chivert, con cartas puebla concedidas a la población musulmana en 1234 y a los nuevos asentamientos cristianos de Alcalà en 1251. En la cima del promontorio, los templarios levantaron su propia fortaleza, con capilla, dependencias, caballerizas, dos torres circulares y un gran aljibe que aún se conserva. Extinguida la Orden del Temple, la señoría pasó a la Orden de Montesa, que administró estas tierras por delegación del rey Jaime II.

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El campanario que se asienta sobre sarmientos

En el casco urbano de Alcalà, la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista organiza el trazado medieval del pueblo. El templo, de estilo barroco clasicista valenciano, se comenzó a construir en 1736 y se bendijo 30 años después. En su interior se conserva un lienzo del pintor Traver Calzada dedicado al martirio del santo.

Junto al templo se eleva la torre campanario, de planta octogonal y cerca de 70 metros de altura, cuya construcción arrancó en 1784 y concluyó en 1803. El remate de la torre lo corona una gran bola que sirve de base a la imagen de San Juan Bautista, colocada en su día por un equilibrista. El conjunto monumental del casco histórico lo completan la Casa de la Cultura, edificio renacentista que funcionó durante siglos como Casa Capitular y albergó una prisión en su planta baja, y varias ermitas de los siglos XVII y XVIII repartidas por el término municipal.

La playa de les Llanetes, Castellón. (Turismo Comunidad Valenciana)
La playa de les Llanetes, Castellón. (Turismo Comunidad Valenciana)

Cinco banderas azules y una playa con manantiales

La costa del municipio suma cinco playas con bandera azul: Les Fonts, Manyetes, El Moro, El Carregador y La Romana. La primera de ellas concentra la particularidad que la distingue del resto del litoral castellonense: manantiales de agua dulce que brotan en la arena y desembocan en el mar. La playa del Carregador es la más extensa y céntrica de Alcossebre, con acceso fácil y servicios completos.

Junto a estas playas urbanizadas, el litoral ofrece calas de perfil más agreste, como la Cala del Moro o la Cala Blanca, próxima al faro de Irta. Más al norte, ya dentro del parque natural, se suceden calas de arena fina y cantos rodados —el Russo, el Pebret— a las que solo se accede a pie, en bicicleta o por pista forestal. El Parque Natural de la Sierra de Irta se extiende por unas 7.744 hectáreas terrestres a las que se suma una reserva marina en el Mediterráneo, y reparte su superficie entre los términos de Alcalà de Xivert-Alcossebre, Santa Magdalena de Pulpis y Peñíscola. Es uno de los pocos tramos de costa virgen que quedan entre Francia y el Cabo de Gata, en Almería.

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