
Ubicado en pleno centro histórico de Sevilla, a pocos minutos de la Catedral, el Palacio de las Dueñas es uno de los edificios más representativos del patrimonio andaluz. Aunque su fachada resulta discreta, tras sus muros se oculta una residencia que ha sobrevivido al paso del tiempo con una conservación excepcional: más de quinientos años de historia y una colección de más de 1.400 obras de arte.
Durante años, el palacio fue conocido sobre todo por su relación con la Casa de Alba y por ser el lugar de nacimiento de Antonio Machado, pero recientemente, la serie “Berlín”, spin-off de “La Casa de Papel” en Netflix, ha impulsado una oleada de visitantes internacionales que buscan descubrir el escenario real detrás de las cámaras.
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Historia y legado del Palacio de las Dueñas
El origen del Palacio de las Dueñas se remonta a finales del siglo XV y principios del XVI, cuando el terreno pertenecía a la familia Pineda, uno de los linajes históricos del patriciado sevillano. El nombre del palacio proviene del antiguo monasterio de Santa María de las Dueñas, demolido en el siglo XIX.
Tras pasar por manos de la familia Rivera, que lo transformó en residencia nobiliaria, el edificio pasó en 1612 a formar parte del patrimonio de la Casa de Alba. Desde entonces, la familia ha estado ligada de forma continua a la historia del inmueble, manteniendo una estrecha relación con la alta sociedad europea y española.
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El interior del palacio alberga más de 1.400 piezas artísticas, entre las que destacan pinturas de Sorolla, Romero de Torres y Benlliure, tapices flamencos, retratos históricos y mobiliario original que nunca ha salido del edificio. Esta colección, junto a la arquitectura y los jardines, lo posiciona entre los palacios mejor conservados de España.

La historia del edificio no solo está marcada por la nobleza. En el siglo XIX, los grandes salones que alguna vez alojaron a la aristocracia se dividieron, y el palacio llegó a funcionar como casa de vecinos. Fue en ese contexto cuando Antonio Machado nació en 1875. Su padre trabajaba como administrador del edificio y los patios, junto al jardín de limoneros, quedaron plasmados en la poesía del futuro escritor.
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Los jardines de Las Dueñas constituyen un oasis inesperado en el corazón de la ciudad. Naranjos, limoneros y buganvillas conviven con fuentes centenarias y caminos de tierra, creando un espacio de silencio y sombra que contrasta con el bullicio urbano. El ambiente es tan envolvente que muchos visitantes se detienen más tiempo del que habían planeado, cautivados por la tranquilidad y la historia que impregnan el lugar.

En el siglo XX, el palacio se consolidó como epicentro social de la aristocracia europea, especialmente bajo el protagonismo de Cayetana Fitz-James Stuart, duquesa de Alba. En sus salones se recibieron personalidades como Alfonso XIII, la emperatriz Eugenia de Montijo, Eduardo VIII, Jorge VI, Jacqueline Kennedy, Grace Kelly, Rainiero de Mónaco y Wallis Simpson, entre otros.
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Las Dueñas, de la aristocracia a Netflix
La proyección internacional del Palacio de las Dueñas ha alcanzado una nueva dimensión gracias a su aparición en la serie “Berlín”, el spin-off de “La Casa de Papel” producido por Netflix. Las galerías, patios y salones del palacio sirvieron como escenario real, mostrando sin retoques los suelos de mármol, las yeserías del siglo XVI y las palmeras centenarias que conforman la identidad visual del edificio.
La autenticidad de los espacios en la serie ha tenido un efecto inmediato: una nueva generación de visitantes ha llegado al palacio atraída por la ficción, para encontrarse con una realidad arquitectónica y artística de quinientos años de antigüedad. Muchos descubren así la riqueza patrimonial y cultural del lugar, que trasciende la pantalla y convierte a Las Dueñas en un punto de encuentro entre historia y presente mediático.
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Desde 2016, el palacio está abierto al público por iniciativa de Carlos Fitz-James Stuart, actual duque de Alba. Existen tres modalidades de visita: libre con audioguía, guiada con historiador todos los días e itinerario nocturno en verano, pensado para el clima cálido sevillano.
Para quienes viajan a Sevilla, el Palacio de las Dueñas se ha convertido en una parada imprescindible para entender la historia nobiliaria, cultural y artística de la ciudad. El edificio combina legado, conservación y proyección global, y ahora también ocupa un lugar destacado en la cultura popular gracias a su presencia en Netflix.
*Con información de Idealista
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