
Las playas de San Sebastián registraron ayer unas 120 picaduras de carabelas portuguesas, según ha informado el Ayuntamiento donostiarra. A pesar de la “presencia significativa” de estas medidas tanto en la arena como en el agua, ”el número de asistencias por picaduras es reducido respecto al elevado volumen de bañistas y los ejemplares detectados en las playas".
Asimismo, el consistorio ha señalado que la mayoría de los casos atendidos fueron “leves”. Aun así, la afluencia de carabelas portuguesas, que suele generar preocupación en los arenales del norte de España, ha provocado que se izara la bandera roja por la tarde en las tres principales playas de la ciudad.
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Según ha corroborado la institución, la situación se ha normalizado por completo durante esta mañana. No obstante, el Ayuntamiento ha remarcado que la situación puede cambiar rápidamente debido a factores como el viento y el estado del mar. Además, ha explicado que el protocolo de actuación depende de la evolución del día, el número y tamaño de las carabelas portuguesas detectadas y el criterio de los equipos de socorrismo. La clausura total de una playa solo se contempla en circunstancias de riesgo elevado, según subrayaron fuentes municipales.

Cuál es el protocolo ante la presencia de estas medusas en las playas
Aunque la aparición de estos organismos puede causar alarma entre los bañistas, las autoridades locales subrayan que este episodio “no es excepcional” y la mayoría de los ejemplares detectados son de pequeño tamaño, con un diámetro inferior a los diez centímetros. Además, la experiencia de los últimos años indica que las picaduras provocadas por estas carabelas suelen ser leves y rara vez requieren el cierre total de los arenales.
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A raíz de esta situación, el Ayuntamiento de San Sebastián implementó el año pasado un protocolo actualizado que adapta las medidas de prevención al riesgo real, teniendo en cuenta el tamaño y la cantidad de ejemplares detectados. El principal cambio introducido consiste en que el tamaño de las carabelas portuguesas se considera ahora un criterio clave para decidir las acciones a seguir.
Cuando los ejemplares son pequeños, la gestión se vuelve más flexible: los socorristas evalúan la situación en tiempo real y pueden permitir el baño bajo ciertas condiciones. Como norma general, la bandera amarilla se mantendrá acompañada de la bandera de medusas, permitiendo el baño con precaución. Mientras que la bandera roja queda reservada para situaciones de mayor riesgo.
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Así, el cierre total del baño solo se establece en casos concretos, como la detección de diez o más carabelas grandes en Ondarreta, quince o más en La Concha o Zurriola, o dos o más en la isla de Santa Clara. También se prohíbe el baño si se registra una picadura de tipo “latigazo” y se observan más ejemplares o no puede retirarse el animal responsable.
Del mismo modo, el protocolo dota al personal de salvamento de mayor autonomía para ajustar el color de las banderas según la evolución de cada episodio, especialmente si predominan los ejemplares de pequeño tamaño. Además, se refuerza el seguimiento de las playas, con una reevaluación de la situación cada dos horas como máximo, intervalo que puede acortarse si las condiciones cambian. Tras una prohibición, el retorno al baño siempre pasa primero por la bandera amarilla antes de recuperar la verde.
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¿Qué hacer si me pica una carabela portuguesa?
Además de las indicaciones que hay que seguir cuando se avista cierta cantidad de estas medusas, el Ayuntamiento de San Sebastián también ha enumerado algunas recomendaciones a seguir cuando un visitante sufre una picadura. Primero, se aconseja mantener la calma y lavar la zona afectada únicamente con agua de mar o suero fisiológico, evitando el uso de agua dulce y frotar la piel.
En el caso de que queden restos de tentáculos, deben retirarse cuidadosamente con pinzas o un objeto similar, nunca con las manos. Posteriormente, se recomienda aplicar frío durante un máximo de veinte minutos mediante una bolsa de hielo protegida, evitando el contacto directo con la piel, así como no rascar la zona ni exponerla al sol. En todos los casos, la persona afectada debe dirigirse a la caseta de los socorristas para su valoración y, si el dolor es intenso o aparecen síntomas como dificultad respiratoria, mareos o náuseas, será necesario dirigirse de inmediato a un centro sanitario.
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Concretamente, para las picaduras de carabela portuguesa, puede aplicarse bicarbonato sódico bajo supervisión profesional. Igualmente, las autoridades locales hacen un llamamiento a la prudencia y recomiendan no manipular los ejemplares, incluso si parecen muertos o fragmentados. De igual manera, la institución aconseja avisar a los socorristas ante cualquier avistamiento y evitar permanecer en la orilla donde puedan quedar restos de tentáculos, ya que estos mantienen su capacidad urticante pese a estar separados del animal.
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