El pueblo de la Toscana donde te puedes bañar todo el año: 42 manantiales termales para una experiencia gratuita en medio del campo

En Bagno Grande y Bagno Bossolo, la experiencia es gratuita y accesible para todo el mundo

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La localidad de San Casciano dei Bagni, enclavada en el extremo sur de la provincia de Siena, se ha consolidado como uno de los destinos más atractivos de la Toscana. El entorno natural y la arquitectura de piedra acompañan un paisaje marcado por las 42 fuentes termales que brotan en los alrededores del pueblo y que ofrecen la posibilidad de bañarse al aire libre durante todo el año.

El primer contacto con San Casciano, según cuenta la plataforma de Turismo de Italia, suele darse a través de los sentidos: el aire huele suavemente a azufre, la humedad recubre la hierba y el vapor asciende desde los campos, creando una atmósfera singular. El centro histórico, que se recorre fácilmente a pie, presenta un trazado casi circular de callejuelas y miradores sobre la Valdichiana, donde las casas de piedra y el castillo neogótico definen el horizonte.

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Pero el gran protagonista de la localidad es el turismo termal. Tanto locales como visitantes aprovechan la posibilidad de sumergirse en las antiguas pozas de piedra, conocidas como vasconi, alimentadas por aguas calientes de manantial. En Bagno Grande y Bagno Bossolo, la experiencia es gratuita y accesible: el agua fluye constantemente, formando burbujas y chorros naturales que crean un hidromasaje espontáneo. En invierno, el vapor que se eleva sobre la superficie contrasta con la temperatura fría del aire y el silencio del paisaje rural.

Para quienes buscan mayor confort, existen complejos termales y resorts que ofrecen piscinas panorámicas y tratamientos de bienestar, aprovechando las propiedades curativas de las aguas. El termalismo tiene raíces profundas en la historia local y ha sido motivo de atracción para viajeros desde la Antigüedad.

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Más allá de las termas

El atractivo de San Casciano dei Bagni no se limita a sus termas. El pueblo conserva un patrimonio arquitectónico de gran valor. Destacan la Collegiata de San Leonardo, con su campanario de piedra y su fuente bautismal renacentista, y la iglesia de Sant’Antonio, que cuenta con una notable escultura medieval de la Virgen con el Niño. El recorrido incluye también la iglesia de la Santísima Concezione, decorada con frescos, y el ayuntamiento, donde aún se conservan antiguos escudos y una urna funeraria etrusca.

El turismo rural encuentra aquí su espacio, con senderos que atraviesan bosques y colinas, y pequeñas aldeas como Fighine y Celle, donde se pueden apreciar castillos, torres medievales y paisajes agrícolas bien conservados. La vida del pueblo se anima especialmente durante las fiestas tradicionales, como el Palio de San Cassiano en agosto, con juegos populares y desfiles históricos, y la Sagra del Ciaffagnone en junio, dedicada a una especialidad local similar a una gran crêpe.

En los últimos años, el turismo en San Casciano dei Bagni ha recibido un nuevo impulso gracias a un hallazgo arqueológico de gran relevancia: 24 estatuas de bronce y miles de monedas antiguas que fueron descubiertas en las termas del pueblo, un hecho que ha reforzado el valor cultural e histórico de la localidad y que anticipa la apertura de un museo dedicado a estos tesoros.

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