El increíble balneario de La Rioja con casi 200 años y en mitad de la naturaleza: de influencia suiza y con rutas de senderismo

Se trata de uno de los mejores complejos termales de España gracias a sus increíbles instalaciones y entorno natural

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Balneario La Albotea, en La Rioja
Balneario La Albotea, en La Rioja (Web Termalismo).

El turismo de bienestar vive en España uno de sus mejores momentos. Cada vez más viajeros buscan escapadas que combinen descanso, entornos naturales y tratamientos termales, alejándose de los destinos masificados para encontrar lugares donde poder relajarse. La Rioja, con su paisaje de viñedos, ríos y montaña media, se ha convertido en uno de los territorios más atractivos para este tipo de turismo, con una oferta que va mucho más allá del vino y la gastronomía.

En ese contexto, el Balneario La Albotea, en Cervera del Río Alhama, se alza como uno de los complejos termales más impresionantes tras su apertura en julio de 2024, después de llevar más de un siglo cerrado. Inaugurado en 1851 y frecuentado por la nobleza y las clases acomodadas de la época, el establecimiento cerró tras un incendio a principios del siglo XX y permaneció en ruinas durante décadas. Ahora, completamente rehabilitado y con sus aguas termales sulfuradas de nuevo en funcionamiento, se presenta como uno de los referentes del turismo de bienestar en La Rioja.

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Un balneario con 175 años de historia e influencia suiza

Balneario La Albotea, en La Rioja
Balneario La Albotea, en La Rioja (Web Termalismo).

La historia del Balneario La Albotea arranca en 1851, cuando el doctor Manuel Matheu y Fort impulsó su apertura en una finca de cinco hectáreas entre viñedos, almendros y olivos a orillas del río Alhama. Sus aguas sulfuradas y de mineralización fuerte lo convirtieron en un destino de referencia para el tratamiento de afecciones respiratorias, dermatológicas y reumatológicas. El establecimiento llegó a disponer de conexión ferroviaria hasta Tudela, desde donde carruajes trasladaban a los visitantes hasta la finca.

El incendio de principios del siglo XX y el abandono posterior redujeron el conjunto a ruinas, pero la memoria del lugar no desapareció. Los vecinos de Cervera del Río Alhama continuaron acudiendo durante años a realizar la llamada “novena”, una tradición popular que consistía en beber el agua del manantial en ayunas durante nueve días consecutivos para depurarse.

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Por otro lado, el área termal del balneario sigue el modelo suizo y se distribuye en varias plantas. El circuito Utsuroi, de 50 minutos de duración y con un precio de 32 euros, incluye piscina activa con chorros, cascada, jacuzzi, sauna finlandesa, tanque de hielo y solárium con vistas al entorno natural. La poza exterior Los Olivos permite además disfrutar de baños al aire libre durante la temporada estival, con el paisaje de almendros y olivos como telón de fondo.

A su vez, el alojamiento se distribuye en dos edificios. El antiguo Edificio de Hospedaje conserva su elegancia original e incluye recepción, salones, cafetería, restaurante y 30 habitaciones, tres de ellas suites, decoradas con un estilo que combina tradición y modernidad. Un segundo bloque, situado junto a la piscina termal, ofrece otras 30 habitaciones con vistas al valle del río Alhama, en una arquitectura que se funde con el paisaje.

Bodegas, dinosaurios y la mayor colonia de cigüeñas de Europa

Vía Verde del Alhama, en La Rioja
Vía Verde del Alhama, en La Rioja (Wikiloc).

Pero más allá de su patrimonio termal, La Albotea cuenta con un entorno natural que brinda una variedad de planes para todos los gustos. La Vía Verde del Alhama recorre 12 kilómetros siguiendo el curso del río, apta para caminar o pedalear entre campos y viñedos. En primavera, la floración de los almendros convierte la zona en un destino fotográfico de primer nivel. Igualmente, la Reserva Natural de los Sotos del Ebro, a pocos kilómetros, invita a descubrir fauna y vegetación autóctona en un ambiente tranquilo.

Para las familias, el Centro Paleontológico de Igea y el parque temático El Barranco Perdido, en Enciso, combinan ciencia y ocio en un entorno natural. A su vez, el castillo de Cornago, con sus torres y su historia ligada al linaje de los Luna, añade una dimensión medieval al recorrido. Las bodegas de Forcada e Ilurce permiten degustar algunos de los mejores vinos de La Rioja Baja, y el yacimiento celtibérico de Contrebia Leucade completa la oferta patrimonial de la zona.

El balneario de aguas azul turquesa que es de los más impresionantes del mundo: sus aguas proceden de un acuífero a 2.000 metros de profundidad.

El cierre lo pone Alfaro, donde la Colegiata de San Miguel alberga la mayor colonia de cigüeñas blancas de Europa. Un espectáculo natural que, como el propio balneario, demuestra que La Rioja guarda muchas más sorpresas de las que su fama vinícola suele anticipar.

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