El pueblo de Castellón que enamora a todos los artistas: un refugio cultural y una gastronomía única en medio de la naturaleza

La presencia internacional de creadores y el ambiente bohemio han convertido al municipio en un referente

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Una visión general del pueblo de Castellón que aman los artistas
Vilafamés, el pueblo de la Comunidad Valenciana que es el destino perfecto. (Wikipedia)

Vilafamés, en el interior de Castellón, deslumbra a quienes buscan un refugio lejos del turismo masivo. Este pueblo, reconocido entre los más bonitos de España por la revista Viajar, conjuga historia medieval, arte contemporáneo y naturaleza, convirtiéndose en destino predilecto para artistas y viajeros sensibles a la autenticidad. La estampa de sus casas de piedra rodena, con tonos rojizos y cálidos, marca la primera impresión de quienes llegan a esta colina que domina la Plana Alta.

Al caminar por sus calles empedradas, el viajero se topa con la Roca Grossa, una piedra inclinada de más de 2.000 toneladas convertida en icono local y protagonista de leyendas sobre deseos cumplidos. El ascenso hacia la parte alta revela el pasado estratégico del municipio: su castillo de origen musulmán, reformado durante las Guerras Carlistas, y la Iglesia Parroquial de la Asunción, que guarda retablos y cerámica valenciana del siglo XVII y XVIII. El diálogo entre arquitectura defensiva y arte sacro define el perfil de la localidad.

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Vilafamés es conocido como el “pueblo de los artistas” por la convivencia natural entre las calles del siglo XV y el arte abstracto del Museo de Arte Contemporáneo Vicente Aguilera Cerni (MACVAC). Ubicado en el Palau del Batlle, este museo pionero acoge más de 500 obras de figuras como Miró y Tàpies. La presencia internacional de creadores y el ambiente bohemio han convertido al municipio en un referente cultural, capaz de atraer a pintores, escultores y escritores de todo el mundo.

Un paraíso para amantes de la naturaleza y el arte

La relación de Vilafamés con la naturaleza es inseparable. El Paraje Natural Municipal de Sant Miquel ofrece rutas senderistas y ciclistas de gran valor paisajístico, como la senda de la ermita de Sant Miquel (1640) o la Cova del Forcat. El municipio conserva yacimientos arqueológicos como la Cueva del Tossal, el Poblado Ibérico Estrets-Racó de la Rata y las pinturas rupestres del Abrigo del Castillo, testigos mudos de la historia humana en la región.

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La luz de Vilafamés, sobre todo al atardecer, multiplica los matices de la piedra rodena y convierte el pueblo en un escenario para fotógrafos. El contraste entre el rojo de las fachadas, el azul del cielo y el verde de los olivos crea imágenes inolvidables que invitan a detenerse y contemplar.

Gastronomía local y tradición vinícola

El viaje a Vilafamés no estaría completo sin probar su cocina. El pueblo cuenta con bodegas de vinos bajo la Indicación Geográfica Protegida “Vins de les Terres de Castelló”, donde tradición y modernidad se encuentran en cada cata y recorrido por los viñedos. El aceite de oliva virgen extra local es otro tesoro de la zona, resultado de una agricultura que respeta el entorno.

Una panorámica del pueblo entero
El pueblo no solo destaca por cultura, también conquista por su paladar. (Wikipedia)

En la mesa destacan platos como la Olla de Vilafamés, un guiso de judías blancas, arroz, carne y verduras, el arroz al horno en calabaza o el tombet de cordero. Los dulces, con almendrados, cristines, pastissos de boniato y el coc de farina, completan una oferta que es puro homenaje al producto de proximidad.

Vilafamés mantiene un ritmo propio, donde la vida rural y la actividad artística conviven en equilibrio. Aquí, el arte no necesita grandes ciudades para brillar y la autenticidad es la norma. El pueblo es, sobre todo, un refugio donde historia, paisaje y creatividad se dan la mano y seducen a un viajero que busca experiencias genuinas lejos de destinos saturados.

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