La cala valenciana que es perfecta para una escapada: aguas cristalinas y rincones simbólicos

El enclave del Portitxol, en el municipio de Xàbia, en Alicante, engloba un área de vegetación y patrimonio natural al que se puede acceder con varias rutas

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Cala de Portitxol, en Alicante (Adobe Stock).
Cala de Portitxol, en Alicante. / Adobe Stock

Se acerca el buen tiempo y, con ello, las escapadas de quienes habitan las junglas de asfalto hacia las costas españolas. Esos cerca de 8.000 kilómetros de tierra que linda con el mar ofrecen multitud de destinos en lo largo y ancho del Estado español. Uno de ellos es la Comunitat Valenciana. En cualquiera de sus tres provincias se brindan playas, mayores o menores, con arenas de distinto granulado y colores.

Una de estas es la cala del Portitxol, ubicada en Xàbia, en la provincia de Alicante. El enclave se ha consolidado como uno de los rincones más fotografiados de la costa valenciana por sus aguas de un azul profundo y su singular hilera de casas de pescadores encaladas, que evocan paisajes griegos. Esta ubicación, también conocida como cala de la Barraca, destaca en primavera por su ambiente sosegado y la ausencia de aglomeraciones, ofreciendo una alternativa ideal para quienes buscan una escapada durante el puente del Día del Trabajador, tal y como ha señalado El Debate.

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La cala del Portitxol presenta una bahía delimitada por acantilados cubiertos de vegetación mediterránea, situada entre el Cap Prim y el Cap Negre. Frente a la playa, emerge la Illa del Portitxol, un islote de unos 300 metros que posee valor tanto botánico como arqueológico. En cuanto a las características de la playa, esta es de grava, bolos y roca, por lo que se recomienda el uso de escarpines para adentrarse en el mar, si bien la recompensa es la notable limpieza y transparencia de las aguas.

Cala de Portitxol, en Alicante (Adobe Stock).
Se vislumbran las casas blancas con puertas azules en la cala de Portitxol, en Alicante. / Adobe Stock

Entre las actividades que se pueden realizar, El Debate destaca el snorkel, el kayak y la iniciación al buceo, facilitadas por la escasa profundidad y las singulares formaciones rocosas, que permiten observar la vida marina con facilidad. Durante el verano, el acceso a la cala está regulado para evitar la masificación, pero en primavera el entorno muestra su faceta más tranquila y accesible.

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Para acceder a la cala, existen diferentes opciones: la llegada en coche desde la carretera del Cabo de la Nao, donde se habilita una zona de aparcamiento, o bien realizar una ruta a pie desde el Mirador de la Creu del Portitxol siguiendo el sendero SL-CV 97. Desde diversos puntos elevados se obtienen vistas privilegiadas de este tramo del litoral, y la zona cuenta también con otros miradores destacados, como el de L’Illa y el de la Falzia, que permiten apreciar la singularidad de la costa recortada.

Qué hace única a la cala del Portitxol: la puerta azul, el islote y otros rincones próximos

Un elemento icónico de la cala del Portitxol, según ha detallado El Debate, es la famosa puerta azul perteneciente a una de las antiguas casas de pescadores y actualmente propiedad de varias familias de Gata de Gorgos. Esta puerta, enmarcada por las paredes blancas de la vivienda y el mar de fondo, se ha erigido en uno de los fondos más buscados en redes sociales. Tras ser objeto de pintadas vandálicas, los propietarios procedieron a su restauración, lo que evidencia el valor simbólico que ha adquirido en el imaginario de la Costa Blanca.

La escapada a Portitxol puede completarse adentrándose en el casco histórico de Xàbia, cuyas calles estrechas y edificaciones de piedra tosca permiten descubrir lugares como la Iglesia de San Bartolomé, de carácter fortificado, y el Museo Soler Blasco, que alberga información relevante sobre la historia local. Además, en las proximidades se encuentran otras calas de singular belleza: la Cala Granadella, reconocida por su tonalidad turquesa, y la Cala Sardinera, de mayor carácter salvaje y solo accesible a pie.

La localidad es una de las más bellas de la Costa Blanca gracias todos los encantos que alberga

A diferencia del bullicio estival, la cala del Portitxol ofrece en mayo una experiencia marcada por la serenidad, la naturaleza y el patrimonio. La combinación de mar transparente, la silueta de la Illa del Portitxol y el ambiente calmado y aún soleado brinda un escenario propicio para disfrutar de la costa valenciana sin las prisas ni la masificación de la temporada alta. Como ha resumido El Debate, visitar este enclave en primavera permite descubrir “un secreto que, en realidad, lleva años esperando a ser visitado sin prisas”.

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