Tres viajes nocturnos en tren perfectos para despertar viendo el mar: hasta el Cantábrico o el Mediterráneo en transporte sostenible

El diario HuffPost propone tres itinerarios en tren desde París hasta el sur de Francia, ya sea con o sin paradas

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Vista desde una ventanilla de un tren, un paisaje
Los paisajes que pueden contemplarse en un viaje en tren son un reclamo para quienes optan por este modo de desplazarse. / Captura de pantalla

Viajar en tren de noche ofrece una alternativa singular para quienes desean despertarse frente al mar sin los inconvenientes habituales del viaje por carretera o las esperas del aeropuerto. En los últimos meses, el diario HuffPost ha recopilado tres trayectos nocturnos accesibles desde París que permiten llegar de forma directa a destinos costeros, garantizando un despertar casi a orillas del agua.

Tres sencillas rutas desde la parisina estación de Austerlitz conectan el Mediterráneo y el Cantábrico con una de las principales ciudades europeas: en tren hasta Cerbère, a poco más de 1 kilómetro de la frontera con España; a Bayona, a 33 kilómetros de la península Ibérica; y a Antibes, a 500 kilómetros de distancia de los Pirineos catalanes.

Qué rutas nocturnas en tren conectan París con la costa y cuáles son sus paradas: el paraje azul acapara las ventanas

La primera opción tiene como destino Cerbère, en los Pirineos Orientales, la cual elimina toda necesidad de emplear el coche. La localidad de Cerbère, situada cerca de la frontera con España, ofrece paisajes de calas vírgenes entre el pueblo y Banyuls-sur-Mer y destaca como uno de los pocos lugares de Francia donde es posible practicar senderismo acuático en la reserva marina de Cerbère-Banuyls, equipado únicamente con aletas y tubo. En este espacio protegido habitan especies como mérous, morenas, pulpos y esponjas.

Vista general de la playa de Biarritz, en Francia
Vista general de la playa de Biarritz, en Francia. / Captura de pantalla

La segunda posibilidad que recoge HuffPost es el trayecto nocturno hasta Bayona a través de la línea que une París con Lourdes y que parte sobre las 22:00 horas desde la estación de Austerlitz. Aunque al llegar la playa no aparece nada más bajar del tren, la cercanía es palpable: solo 8 kilómetros separan la estación de Bayona de la playa de l’Océan, en Anglet.

La combinación de buses o trenes locales permite acceder en pocos minutos a enclaves como Biarritz, Saint-Jean-de-Luz, Guéthary o la ciudad amurallada de Saint-Jean-Pied-de-Port. Además del tren nocturno, existen alternativas en TGV directos desde la Gare Montparnasse, que cubren la distancia en unas 5 horas, e incluso opciones con transbordo vía Burdeos y Toulouse.

La tercera propuesta exige viajar hacia el Mediterráneo para llegar a Antibes. En el tramo entre Marsella y Niza, el tren sigue la línea de costa y atraviesa paisajes donde el mar desaparece y reaparece dominando la vista. Al descender en la estación de Antibes, el viajero puede recorrer a pie el casco antiguo y sus murallas, visitar el Museo Picasso, llegar a la playa de la Gravette o adentrarse en el sendero litoral hasta el cabo de Antibes. Se puede acceder en tren de noche en la línea de París que termina en Niza, o bien en trenes de alta velocidad directos desde la Gare de Lyon, el medio más ágil para quienes salen de París, Marsella o Toulon.

Estos son algunos de los trenes más espectaculares

Fuera de Francia, el mismo diario señala conexiones internacionales como la que enlaza París o Chambéry con Milán y desde ahí, en tren nocturno, hasta Palermo, en Sicilia. Este recorrido incluye el cruce del estrecho de Messina, donde el tren circula sobre el mar. Otras alternativas son aquellas que cruzan hasta los acantilados de Dover. En el Reino Unido, se puede tomar el Eurostar a Londres y, posteriormente, un tren nocturno hasta Penzance, en Cornualles, donde destinos como los Morrab Gardens y galerías de arte independientes contribuyen al atractivo de esta estación costera inglesa.