La ruta familiar que atraviesa un bosque de secuoyas americano en Pontevedra: sencilla y con árboles de más de 30 metros de altura

Este sendero recorre un bosque americano en el corazón de Galicia y es perfecto para una escapada en familia o con amigos

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Ruta por el Bosque de Colón, en Pontevedra
Ruta por el Bosque de Colón, en Pontevedra (Wikiloc).

Pontevedra es un destino donde la naturaleza despliega una variedad de paisajes que sorprenden al viajero a cada paso. Bosques de robles, playas de arena blanca y senderos entre montes se combinan para ofrecer una experiencia de turismo activo única. Las rutas de senderismo en la provincia invitan a descubrir rincones insólitos, algunos de ellos escondidos a escasos minutos de núcleos urbanos, y a disfrutar de un entorno en el que el verde y el azul del mar se funden de forma espectacular.

En este mosaico natural, existe un lugar que rompe con todos los tópicos sobre Galicia: el Bosque de Colón, también conocido como Bosque de Secuoyas de Poio. Situado en una ladera próxima a la ría de Pontevedra, este espacio único alberga uno de los mayores conjuntos de secuoyas plantados de Europa y es el escenario de una ruta de senderismo breve, accesible y repleta de historia, que además regala al visitante panorámicas inigualables sobre el litoral gallego.

Un bosque americano en el corazón de Galicia

Caminar entre árboles gigantes que superan los 30 o 40 metros de altura es una experiencia que pocos asocian con Galicia. Sin embargo, en el municipio de Poio se extiende un bosque que recuerda a los espectaculares paisajes de la costa oeste de Estados Unidos. El Bosque de Colón es fruto de una historia de colaboración internacional: su origen se remonta a 1992, cuando, con motivo del quinto centenario del viaje de Cristóbal Colón, se plantó en la ladera sur del Monte do Castro un conjunto de secuoyas rojas californianas (Sequoia sempervirens).

Ruta por el Bosque de Colón, en Pontevedra
Ruta por el Bosque de Colón, en Pontevedra (Wikiloc).

La iniciativa fue impulsada por el profesor de la Universidad de Arizona John Harmon McElroy, quien investigaba los posibles orígenes gallegos del navegante. El proyecto congregó a jóvenes de Estados Unidos y Galicia, que participaron activamente en la plantación, en un simbólico gesto de hermandad entre ambos lados del Atlántico. Así nació un bosque que, con los años, se ha convertido en uno de los parajes forestales más singulares de la provincia y en un atractivo creciente para senderistas y amantes de la naturaleza.

Ruta entre secuoyas y vistas al mar

El Bosque de Secuoyas de Poio ocupa aproximadamente dos hectáreas y alberga cerca de 500 ejemplares de secuoya roja. Aunque en su hábitat natural estas coníferas pueden superar los 80 o 90 metros y vivir hasta 2.000 años, las de Poio, aún jóvenes, ya se elevan por encima de los 30 metros, ofreciendo una imagen imponente y poco habitual en el paisaje gallego.

La ruta por el bosque es accesible y breve, ideal para disfrutar en familia o como complemento a una jornada de senderismo por la zona. El sendero atraviesa la plantación, permitiendo contemplar de cerca la majestuosidad de estas coníferas y sentir la atmósfera casi mágica que se genera bajo su copa. En algunos tramos, la senda se asoma a la ladera y ofrece vistas espectaculares sobre la ría de Pontevedra, recordando al visitante que está en un rincón privilegiado de la provincia.

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El contraste entre el verde intenso de las secuoyas y el azul del mar añade al paseo un componente visual único. No es necesario ser un excursionista experimentado para completar la ruta; basta con calzado cómodo y ganas de dejarse sorprender por un bosque que parece traído de otro continente.