
El Paseo Marítimo de la Playa de Poniente se despliega a lo largo de la Costa Blanca como una de las rutas más sorprendentes y singulares del litoral mediterráneo. Su diseño, una obra modernista que abraza el Mediterráneo, convierte el simple acto de caminar junto al mar en una experiencia visual y sensorial única. Este paseo no es solo una vía para recorrer la playa: es, para muchos viajeros, la mejor muestra de cómo la arquitectura puede dialogar con el entorno natural y sumar belleza durante el viaje.
A diferencia de otros destinos turísticos de renombre en Benidorm, este paseo suele pasar desapercibido para quienes buscan solo sol y playa. Sin embargo, para quienes se detienen a observar, el recorrido de casi dos kilómetros se convierte en una galería al aire libre donde el color, las formas y el ambiente marino se funden en una simbiosis perfecta. El turismo masivo de la ciudad ha opacado en parte la fama de esta obra arquitectónica, pero quienes la descubren suelen quedar marcados por su carácter distintivo.
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Detrás de la construcción de este paseo se encuentra Carlos Ferrater, uno de los arquitectos más reconocidos de España por la Villa Olímpica de Barcelona. Ferrater concibió el paseo como una respuesta a un espacio que él mismo definió como “muy deprimido”, y lo transformó hasta volverlo un símbolo local. El objetivo no fue solo crear una pasarela funcional, sino dar lugar a una nueva dinámica urbana, en la que habitantes y visitantes puedan identificarse con zonas concretas del paseo, como la “zona amarilla”, generando así un punto de encuentro en la ciudad.
Un paseo marítimo único en España
El trazado del paseo se caracteriza por su forma y los vivos colores que lo recorren, evocando las olas del Mediterráneo y aportando dinamismo al paisaje. La estructura tripartita se compone de una base de hormigón blanco, seguida por una capa cromática que pavimenta el recorrido, y finalmente, por elementos naturales que completan la experiencia visual.
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Caminar por este paseo significa transitar entre la firmeza del asfalto y la suavidad de la arena, mientras el mar acompaña cada paso. Los colores se suceden en una secuencia casi infinita, convirtiendo el paseo en una ruta vibrante y diferente a cualquier otra del litoral español. La integración de vegetación y formas orgánicas refuerza la sensación de estar en un espacio en el que la arquitectura y la naturaleza dialogan abiertamente.
La experiencia no es solo visual. Cada tramo invita a detenerse, sentarse y contemplar el Mediterráneo desde una nueva perspectiva. La amplitud del paseo y su diseño permiten recorrerlo tanto de día como de noche, disfrutando de la brisa marina y de una iluminación que realza todavía más los matices cromáticos. Esta combinación convierte al Paseo Marítimo de la Playa de Poniente en una ruta ideal para quienes buscan algo más que playa: un viaje sensorial y cultural a pie de mar.
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Benidorm, arquitectura vertical y contraste de paseos
La ciudad de Benidorm es conocida por su paisaje urbano vertical, con una de las siluetas más densas de Europa fuera de las grandes metrópolis. Ejemplos emblemáticos como el Gran Hotel Bali, el hotel más alto del continente con 186 metros (210 metros incluyendo mástiles), o el edificio In Tempo, con su reconocible forma de “M” coronada por un gran diamante, marcan el horizonte y refuerzan la identidad arquitectónica de la ciudad.

El paseo de Poniente no es el único en Benidorm. La ciudad también cuenta con el Paseo de Levante, una propuesta de estilo diferente diseñada por MBM Arquitectos. Este paseo, más clásico y lineal, se distingue por sus pasarelas de madera, palmerales y una iluminación que evoca guirnaldas festivas. El contraste entre ambos paseos resulta evidente: Poniente apuesta por la arquitectura arriesgada y el color, mientras Levante propone una experiencia más tradicional y verde.
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Ambos recorridos, aunque distintos en concepto y diseño, reflejan la diversidad de Benidorm y su capacidad para reinventarse como destino turístico. La combinación de arquitectura contemporánea, tradición mediterránea y una oferta de ocio inagotable convierte a esta ciudad en un punto de referencia para quienes buscan descubrir nuevas rutas junto al mar. Perderse entre los colores y curvas del Paseo Marítimo de la Playa de Poniente es, para muchos viajeros, una de las formas más auténticas de disfrutar la Costa Blanca.
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