Las mejores piscinas naturales de Salamanca: una escapada perfecta para hacer con niños y disfrutar de la naturaleza

Estos rincones son ideales cuando suben las temperaturas gracias a sus aguas cristalinas y bonitos paisajes

Guardar
Google icon
Puente del Congosto, en Salamanca
Puente del Congosto, en Salamanca (Turismo Castilla y León).

Cuando el termómetro supera los 35 ºC en el interior de la península, la provincia de Salamanca guarda un secreto que sus habitantes conocen bien: ríos de agua cristalina, pozas escondidas entre bosques de robles y castaños, y playas fluviales donde el tiempo parece detenerse. No hace falta buscar el mar para encontrar el agua más limpia del verano.

La provincia de Salamanca concentra algunas de las zonas de baño interior más atractivas de Castilla y León, todas ellas con aguas certificadas para el baño por la Junta de Castilla y León. Desde los desfiladeros del Parque Natural de Arribes del Duero hasta los parajes de Sierra de Francia, estas piscinas naturales ofrecen una alternativa refrescante para quienes buscan naturaleza, tranquilidad y agua fría en pleno verano.

PUBLICIDAD

Puente del Congosto, pozas cristalinas a orillas del Tormes

En las afueras de Puente del Congosto, municipio situado a orillas del río Tormes y perteneciente a la comarca de Sierra de Béjar, las aguas del río forman unas pozas cristalinas que se han convertido en una de las zonas de baño más populares de la provincia. El paraje ofrece amplias zonas de sombra, chiringuito, aseos y aparcamiento, lo que lo convierte en una opción cómoda tanto para familias como para grupos de amigos. La piscina natural es apta para el baño y también para la pesca, y reúne durante los meses de verano a los habitantes de la zona en busca de un refresco entre la vegetación de ribera.

Riofrío-Villarrubias, el río Frío en pleno Rebollar

Piscina natural Riofrio – Villarrubias, en Salamanca
Piscina natural Riofrio – Villarrubias, en Salamanca (Wikiloc).

La localidad de Riofrío, perteneciente a la comarca de El Rebollar y situada cerca de Ciudad Rodrigo, acoge otra de las zonas de baño más valoradas de la provincia. La piscina natural se alimenta de las aguas del río Frío y cuenta con abundante arbolado que proporciona sombra natural y amplias extensiones de césped para tomar el sol.

PUBLICIDAD

En verano, este enclave se convierte en el punto de encuentro habitual de los vecinos de la comarca, que encuentran aquí una alternativa fresca y accesible a los calores propios de la meseta castellana.

Las Batuecas, cascadas y pozas junto al monasterio

Dentro del Parque Natural de Las Batuecas, a unos 13 kilómetros de La Alberca y muy cerca del Monasterio de San José, el río Batuecas forma un conjunto de saltos, cascadas y pozas de aguas cristalinas que constituyen uno de los parajes más atractivos de toda la provincia. Para llegar hasta ellas hay que dejar atrás el monasterio y seguir un pequeño sendero bordeado de vegetación densa que discurre junto al río.

La zona ofrece abundante sombra natural y permite combinar el baño con la visita a yacimientos arqueológicos de los alrededores, lo que la convierte en una excursión completa para quienes viajan con curiosidad y tiempo.

La Bastida, piscinas naturales en Sierra de Francia

En plena Sierra de Francia, en los parajes de Las Quilamas, la localidad de La Bastida ofrece un conjunto de piscinas naturales rodeadas de montañas que en verano reúne tanto a visitantes locales como a viajeros de paso. El entorno combina el baño en aguas limpias con vistas a las cumbres que rodean el valle.

El enclave es especialmente recomendable para quienes viajan con niños: una de las piscinas que se forman allí es pequeña y de forma redondeada, con una profundidad apta para los más pequeños. Junto a las piscinas hay además un merendero para prolongar la jornada.

La Playa del Rostro

La Playa del Rostro, en Salamanca
La Playa del Rostro, en Salamanca (Wikimedia).

Dentro del término municipal de Aldeadávila de la Ribera, en la comarca salmantina de La Ribera y muy cerca del Parque Natural de Arribes del Duero, el río Duero forma en uno de sus meandros una playa fluvial de arena conocida como la Playa del Rostro. Se trata de uno de los enclaves más singulares de la provincia: un gran arenal junto al río donde es posible tomar el sol, bañarse e incluso practicar deportes náuticos.

El lugar dispone de zona de picnic con mesas y bancos de piedra, lo que permite pasar el día completo sin necesidad de buscar restaurante. Una opción para quienes buscan algo más parecido a una playa de costa que a una poza de montaña.

Valero y el Charco del Pozo

En la localidad de Valero, también en Las Quilamas, se encuentra una de las zonas de baño más conocidas de la comarca. La piscina, alimentada por el río Quilamas, fue construida en 1985 con intervención humana y tiene unos 2 metros de profundidad y una extensión de aproximadamente 100 metros cuadrados perfectamente nadables. Los vecinos la conocen desde siempre como el Charco del Pozo.

Junto a la piscina funciona un chiringuito que facilita pasar el día sin necesidad de llevar nada de casa. Una opción práctica y accesible para una jornada de verano sin complicaciones.

La Foradada de Cantonigròs se trata de un espacio protegido. A sus alrededores también se puede visitar el Mirador del Ter o hacer la Ruta del Morro de l'Abella

Villanueva del Conde

A poco más de 800 metros de altitud sobre el nivel del mar, en la comarca de Sierra de Francia y en los límites del Parque Natural de Las Batuecas, el municipio de Villanueva del Conde ofrece varias zonas de baño formadas por el río San Benito a 2 kilómetros del casco urbano. Las pozas, de aguas nítidas y frías, están rodeadas de robles, jaras y castaños que crean un entorno de notable belleza.

Entre las zonas de baño disponibles destacan el Charco de la Cruz y la llamada Gran Piscina. Junto a ellas hay un chiringuito para reponer fuerzas después del baño, en un enclave que combina la frescura del agua de montaña con la tranquilidad de uno de los rincones menos masificados de la provincia.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD