El castillo de París que no tiene nada que envidiar a Versalles: escenario de más de 80 películas y con 900 muebles del siglo XVIII

Tras seis años de trabajos y una inversión millonaria, el monumento reabrió sus puertas con una intensa agenda cultural y actividades para todos los públicos

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El castillo de Champs-sur-Marne. (Benh Lieu Song/Wikipedia)
El castillo de Champs-sur-Marne. (Benh Lieu Song/Wikipedia)

Quien recorre París y sus alrededores en busca de palacios puede pasar por alto un gran secreto: el castillo de Champs-sur-Marne, situado a 18 kilómetros al este de la capital y que representa una alternativa menos transitada, pero igualmente espléndida, frente a Versalles. Construido en el siglo XVIII para dos financieros de la corte, se distingue tanto por el estado de conservación de sus salones como por la riqueza de su historia y de sus propietarios, entre los que figuran la marquesa de Pompadour, la princesa de Conti y los duques de La Vallière. El palacio mantiene aún sus 900 muebles del siglo XVIII, un conjunto firmado por los más reconocidos ebanistas franceses, y está rodeado por 85 hectáreas de parque.

Este enclave ha servido de escenario a más de 80 películas y series —incluida parte de María Antonieta, de Sofia Coppola— y se presenta como un modelo de la arquitectura clásica francesa, protegido de los saqueos y vaciados de la Revolución. Restaurado y reabierto al público tras seis años de obras en 2013, el castillo está completamente accesible y ofrece su visita por 9 euros. Destaca por su mobiliario original, la decoración rococó y chinesca en estancias como el salón chino con obras de Christophe Huet, y la conservación de espacios vinculados a figuras históricas como la marquesa de Pompadour. Cada habitación permite percibir la autenticidad del “arte de vivir francés”, ausente en otros castillos sometidos a vaciados tras la Revolución.

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El castillo fue un encargo de Charles Renouard de La Touanne y Paul Poisson de Bourvallais y se levantó entre 1703 y 1707 según el diseño del arquitecto Pierre Bullet. El edificio evolucionó como reflejo del esplendor de la aristocracia, pasando por manos de propietarios ilustres: la princesa de Conti, los duques de La Vallière y la marquesa de Pompadour. La verdadera singularidad del recinto reside en su impresionante mobiliario: 900 piezas del siglo XVIII, firmadas por ebanistas como Hache y Oeben. La preservación del conjunto, a diferencia de la suerte de muchos palacios tras la Revolución francesa, dota al castillo de una autenticidad doméstica que permite a los visitantes experimentar cómo vivían los mecenas y nobles de la época. Elementos como el vestidor y comedor de la Pompadour se conservan prácticamente intactos y la documentación expuesta aporta contexto a cada sala.

La revitalización llegó a finales del siglo XIX de la mano del banquero Louis Cahen d’Anvers, quien encargó la restauración al arquitecto Destailleur y la renovación de los jardines al paisajista Henri Duchêne. Esta intervención puso fin a su etapa de decadencia, un proceso culminado en 1935, cuando la familia donó la propiedad al Estado francés. En 2013, tras seis años de trabajos y una inversión de seis millones de euros, el castillo reabrió al público con su esplendor original.

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Una torre del castillo de Escalona, en Toledo, se ha derrumbado este sábado por la mañana sin causar heridos. Turistas presentes grabaron el momento y difundieron el vídeo, donde se aprecia cómo la torre colapsa y genera una gran nube de polvo. Las autoridades han acordonado la zona y se investigan las causas del desplome.

Cine, cultura y grandes huéspedes

El potencial visual y la diversidad de sus espacios han convertido a Champs-sur-Marne en uno de los escenarios preferidos por directores de cine. Más de 80 rodajes han tenido lugar en el castillo, entre ellos María Antonieta, Las amistades peligrosas, Ridicule, Un amour de Swann y Jeanne Poisson, marquesa de Pompadour. La autenticidad de los interiores y la amplitud de sus jardines han seducido a cineastas en busca de localizaciones que evocan la opulencia del XVIII y del romanticismo francés.

En su historia como residencia, Champs-sur-Marne ha acogido desde pensadores como Voltaire, Diderot y Chateaubriand hasta huéspedes ilustres del siglo XX. Bajo la propiedad de Louis Cahen d’Anvers, destacó por la organización de fiestas y encuentros culturales. Posteriormente, durante la presidencia de Charles de Gaulle, en 1959 el palacio fue propuesto como residencia oficial para la recepción de jefes de Estado extranjeros: el sha de Irán Reza Pahlevi, Farah Diba, Léopold Sédar Senghor (Senegal), Félix Houphouët-Boigny (Costa de Marfil), Ahmed Ben Bella (Argelia), Hassan II de Marruecos, Harold Macmillan (Reino Unido) y el rey Alfonso XIII de España figuran en el registro de huéspedes. El edificio, en la actualidad bajo gestión del Centro de Monumentos Nacionales de Francia, mantiene una intensa vida cultural y sigue albergando eventos representativos del “arte de vivir a la francesa”.

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