
Bali es uno de los destinos con más renombre a nivel internacional. Pese a que esté muy bien valorado, presenta un gran problema: es muy caro. Sin embargo, hay una alternativa más accesible a la que el medio británico The Sun ha catalogado como el Bali europeo.
El pueblo se encuentra en Cádiz y cuenta con menos de 18.700 habitantes. Su nombre es Tarifa y sin duda ha cautivado a parte de la prensa internacional gracias sus paisajes y su comida.
Qué ver en este pueblo
La comparación del medio británico con la famosa isla de Indonesia no es casualidad. Tarifa destaca por tener unas playas increíbles en las que reinan la arena blanca, las aguas cristalinas y una animada vida costera.
Una de ellas es la Playa de Bolonia. Aparte de la belleza que desprende de manera natural, también tiene una ruta de senderismo impresionante. Esta recorre dunas de arena, pinares y culmina su recorrido en las las ruinas de Baelo Claudia, una antigua ciudad romana con más de 2.000 años de antigüedad.
La Playa de Atlanterra es otra de las más llamativas. Tiene una gran extensión de arena dorada y destaca por ser tranquila. Es reconocida por su amplitud, ambiente familiar y sus puestas de sol, visibles con el faro de Punta Camarinal como referencia. Limita al este con la Playa del Búnker, una cala menos transitada donde sobresale la presencia de un búnker de la Segunda Guerra Mundial. Suele ser una zona más azotada por el viento y muy recomendada durante marea baja.
La mayoría de las playas de la localidad comparten una característica en común: son ideales para hacer deportes acuáticos. De hecho, Tarifa es considerada como la capital europea del kitesurf. También es excelente en el caso de que quieras practicar surf o windsurf.
Pero no solo destacan sus playas. El casco antiguo de Tarifa es otro de los baluartes de la localidad. Sus calles estrechas y laberínticas, salpicadas de casas encaladas y patios floridos, son una forma agradable de enriquecerse culturalmente.
Entre sus monumentos emblemáticos sobresalen la Puerta de Jerez, antiguo acceso a la ciudad amurallada, y el Castillo de Tarifa, con ocho siglos de historia. Es capaz de trasladarte a otra época por su disposición medieval y el ambiente envolvente que consigue generar.
La gastronomía como gancho turístico
La cocina es uno de los alicientes que convierten la experiencia en algo único. El pescado fresco y los mariscos son los grandes protagonistas, con platos como el atún de almadraba, las ortiguillas, las gambas y el choco frito. No pueden faltar los guisos como el cazón en adobo o la caballa con piriñaca, que combinan sencillez y sabor.
En los bares y tabernas del casco antiguo es habitual disfrutar de tapas variadas, que permiten degustar pequeñas porciones de embutidos, quesos, salazones y elaboraciones calientes. Entre las más demandadas se encuentran la ensaladilla, el pulpo aliñado, los boquerones en vinagre y las tortillas de camarones. Sin duda alguna, para vivir la experiencia al completo tienes que tapear al menos un día.
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