
Huelva es de sobra conocida por sus preciosas y extensas playas que baña el Océano Atlántico. Pero también por contar con unos espacios tan increíbles como el Parque Natural de Doñana y por sus espectaculares pueblos, que atesoran un rico patrimonio arqueológico, cultural e histórico. De hecho, una de las localidades de esta provincia de Andalucía es conocida como la cuna del Descubrimiento de América, ya que tiene un vínculo especial con este hecho que marcó un antes y un después en el mundo. Además, está situado junto a un paraje que deja sin habla a todos los turistas que lo descubren.
Aunque son muchos los pueblos de Huelva que merece la pena visitar, en este caso, Palos de la Frontera se convierte en el lugar ideal para los amantes de la historia y la naturaleza. Además, es perfecta para pasar un fin de semana exprés o unos días de desconexión, ya que su reducido tamaño (tiene poco más de 12.000 habitantes) permite disfrutar de la tranquilidad más absoluta. A ello se une que aglutina diversos monumentos de interés, como el monasterio de la Rábida, la casa museo de los Pinzón, la iglesia de San Jorge o La Fontanilla.
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Ubicada a menos de 15 kilómetros de Huelva capital, es uno de los puntos clave de la famosa Ruta de los Lugares Colombinos, ya que está entre los pueblos que Cristóbal Colón visitó antes de marcharse hacia el Nuevo Mundo. Por si esto fuera poco, a este término municipal pertenecen algunas de las lagunas que son parte del Paraje Natural de las Lagunas de Palos y Las Madres.
Un lugar marcado por la historia: Cristóbal Colón partió de estas tierras

Palos de la Frontera ofrece a quienes la visitan un recorrido directo a través de la historia, un paseo entre dos mundos: el viejo continente europeo y el recién descubierto continente americano. Hablar de esta localidad es, inevitablemente, hablar de Cristóbal Colón y de su travesía de 1492, que cambió el rumbo de la historia mundial.
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El 3 de agosto de 1492, desde el puerto de Palos, Colón partió con la misión de encontrar una nueva ruta hacia las Indias. En tres embarcaciones, él y los hermanos Pinzón, Martín Alonso y Vicente Yáñez, zarparon con 90 hombres a bordo. El 12 de octubre, sin saberlo, llegaron a un nuevo continente: América. Desde entonces, Palos de la Frontera ha estado marcada por su vinculación con este hito, conservando monumentos que evocan la gesta, como la Casa de los Hermanos Pinzón, la escultura de Martín Alonso Pinzón, la Iglesia de San Jorge, la Casa de la Misericordia (hoy Museo Naval) y la Fontanilla.
Un papel crucial en la expedición lo desempeñó el Monasterio de la Rábida, donde Colón encontró acogida, apoyo y, sobre todo, la posibilidad de vincularse con los marinos de la comarca. Fue allí, en el convento, donde los frailes franciscanos Fray Juan Pérez y Fray Antonio Marchena facilitaron el encuentro con Martín Alonso Pinzón, quien se convirtió en un aliado clave en la travesía. Mientras Colón ya contaba con el respaldo económico de los Reyes Católicos, la expedición enfrentó la resistencia inicial de los habitantes de Palos, quienes, en principio, se mostraron reacios a participar en una aventura liderada por un hombre sin prestigio. Sin embargo, la intervención de Pinzón, un marinero respetado en la región, fue decisiva para asegurar el apoyo local.
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Tras días de navegación, la madrugada del 12 de octubre de 1492, el vigía de La Pinta, Rodrigo de Triana, avistó tierra. Colón bautizó la isla como San Salvador, sin saber que acababa de descubrir un continente desconocido para Europa. La aventura no estuvo exenta de dificultades. El 24 de diciembre, la Santa María encalló en un arrecife, lo que obligó a la tripulación a trasladarse a La Niña. Con los restos de la nao, los marineros construyeron el Fuerte Navidad. En enero de 1493, la expedición inició su regreso a Europa. El 15 de marzo, La Niña llegó triunfante al Puerto de Palos, seguida horas después por La Pinta. Martín Alonso Pinzón, gravemente enfermo, falleció pocos días después y fue enterrado en el Monasterio de la Rábida, según su deseo.
Un monasterio franciscano del siglo XIV y una iglesia monumental: qué ver en Palos de la Frontera

A las afueras de Palos de la Frontera se alza el Monasterio de La Rábida, un edifico franciscano del siglo XIV declarado Monumento Nacional en 1856. De estilo gótico-mudéjar, este modesto convento se erige como uno de los principales puntos de interés dentro de la Ruta de los Lugares Colombinos. Aquí, Cristóbal Colón residió durante algún tiempo antes de su histórica expedición. Además, fue en este monasterio donde los frailes, con su apoyo y persuasión, jugaron un papel fundamental para lograr que los Reyes Católicos financiaran el viaje que cambiaría el curso de la historia. Dentro se encuentra la tumba de Martín Alonso Pinzón, el célebre navegante.
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Justo al lado del monasterio, junto a las aguas del río Tinto, se encuentra el Muelle de las Carabelas, un museo inaugurado en 1994 para conmemorar el quinto centenario del Descubrimiento. Este espacio alberga réplicas a tamaño real de las tres carabelas —La Niña, La Pinta y La Santa María— que zarparon el 3 de agosto de 1492 hacia lo desconocido.
Si se siguen los pasos de Colón en orden cronológico, la siguiente parada sería la iglesia de San Jorge, situada en el casco antiguo de Palos, cerca de los vestigios de un castillo musulmán. Aquí se leyó la Real Pragmática de los Reyes Católicos que convocaba a los habitantes de la villa a embarcarse en la expedición colombina. Además de su valor histórico, la iglesia destaca por su arquitectura, con dos imponentes portadas de estilo mudéjar —la Puerta de América y la Puerta de los Novios— y un majestuoso campanario revestido de azulejos.
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A solo unos 300 metros se encuentra el Parque de la Fontanilla, un pequeño espacio verde que debe su nombre a una fuente mudéjar del siglo XIII, que se cree abasteció de agua a las carabelas de Colón antes de su partida. A continuación, hay que visitar la casa de Martín Alonso Pinzón, hoy convertida en museo. Y, más allá de los lugares vinculados directamente al Descubrimiento de América, Palos de la Frontera ofrece otros atractivos, como la Plaza de Andalucía o el Parque Botánico Celestino Mutis.
Cómo llegar a Palos de la Frontera
Para llegar a Palos de la Frontera, existen varias opciones. En coche, si se viaja desde Huelva, se encuentra a solo 15 kilómetros al suroeste, lo que equivale a unos 15 minutos. Se puede tomar la carretera A-494 que conecta ambas localidades.
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También existen líneas de autobuses que conectan Huelva con Palos de la Frontera. El tiempo de viaje desde la estación es de aproximadamente 30 minutos. A su vez, aunque no hay una estación de tren en Palos, la más cercana es la de Huelva, situada a unos 15 kilómetros. Desde allí se puede tomar un taxi o un autobús.
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