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España cambia la pista por la piscina: del “chof” del atletismo a la esperanza en la natación rumbo a Los Ángeles 2028

Birmingham deja ocho medallas, ninguna de oro en pista y una profunda autocrítica, mientras París confirma el crecimiento de la natación española con récords, finalistas y nuevas figuras

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El atletismo español llegó a Birmingham con la mochila cargada de ilusión. Sin embargo, la realidad ha dejado más dudas que certezas: ocho medallas, 29 finalistas y la sensación resumida en una palabra: “Chof”, según Josu Gómez Ezeiza, director deportivo de la federación. Ese sonido, el del cuerpo hundiéndose, se ha convertido precisamente en la nueva esperanza para Los Ángeles 2028. Si en Inglaterra las cosas no iban como esperaban, en París la película era distinta.

A 1.300 kilómetros de Birmingham, en el Centro Acuático de Saint-Denis, se batían récords nacionales a la espera de las medallas. Y llegaron. Hugo González subió al podio en los 200 metros estilos con un tiempo de 1:54.44, nuevo récord de España y la sexta mejor marca mundial de todos los tiempos. Se quedó a 20 centésimas del oro. Cinco minutos después, Laura Cabanes, de 20 años, ganó el bronce en los 200 metros mariposa con su mejor marca personal (2:07.21).

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Dos deportes, dos campeonatos, dos estados de ánimo muy distintos ante resultados que, curiosamente, comparten la misma lectura de fondo: España no está donde quiere estar, pero los caminos para llegar son muy diferentes. Y los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 serán el examen definitivo para ver a nuestros atletas al máximo nivel y, sobre todo, para la audiencia: qué disciplina ver, tierra o agua.

Laura Cabanes. (REUTERS/Gonzalo Fuentes)
Laura Cabanes. (REUTERS/Gonzalo Fuentes)

El atletismo se mira en el espejo y no le gusta lo que ve

Ocho medallas y 29 finalistas. En otro contexto, esas cifras serían motivo de celebración. Pero el atletismo español lleva años subiéndose el listón a sí mismo, y Birmingham 2026 repite exactamente el mismo botín que Roma 2024: dos oros, dos platas y cuatro bronces. “No estoy ni contento ni satisfecho. El equipo nacional no ha estado a la altura de las expectativas que teníamos. No daría ni un cinco de aprobado a la selección”, dijo el seleccionador nacional, Pepe Peiró.

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El presidente de la Real Federación Española de Atletismo (RFEA), Raúl Chapado, fue igual de directo, y no eludió su propia responsabilidad: “Ha habido demasiadas actuaciones de las que hubiéramos esperado más. Números de medallas y finalistas exactamente igual que en Roma y eso para nosotros no es suficiente. Tenemos que analizar qué hemos podido hacer mal todos, y yo el primero. La valoración no es buena. No llegamos ni al cinco”. La lectura es sencilla. La RFEA se ha estancado. Dos oros, ninguno en pista.

El equipo de España en la final de relevos mixtos 4x400. (Diego Azubel/EFE)
El equipo de España en la final de relevos mixtos 4x400. (Diego Azubel/EFE)

La marcha tira del carro

Los dos títulos continentales de España en Birmingham llegaron desde las calles del centro histórico de la ciudad. María Pérez se proclamó campeona de Europa en la media maratón de marcha con un récord del mundo incluido (1:30:06), y Paul McGrath hizo lo propio en la prueba masculina. A ellos se sumaron la plata de Miguel Ángel López y el bronce de Raquel González, también en marcha. Cuatro de las ocho medallas españolas, las de mayor brillo, salieron de una sola especialidad.

En el estadio, el balance fue mucho más discreto: la plata de Marta García en los 5.000 metros, el bronce de Moh Attaoui en 800 metros y el bronce del relevo 4x100 mixto. Tres medallas en pista, ninguna de oro. Según el propio recuento federativo, es la cosecha más baja en el estadio desde el Europeo de Split de 1990. “Solo un 40% del equipo ha cumplido o superado el objetivo fijado”, sentenció Gómez Ezeiza, quien había llegado a Birmingham con un informe de 180 páginas, elaborado a partir de miles de simulaciones sobre casi 100 atletas: marcas, progresiones, históricos, rivales.

Las previsiones más conservadoras apuntaban a seis medallas; las más optimistas, a 14. España se quedó en ocho, en el centro exacto del rango, pero sin subirse a lo más alto de podio. Italia terminó el campeonato con 22 medallas y 10 oros. España, séptima en el medallero por número de metales y sexta por puntos, acumuló 112, muy lejos de los 226 de la selección italiana. “La posición es engañosa. Estamos más lejos en puntos de los países con los que queremos competir”, reconoció Chapado.

María Pérez. (REUTERS/Andrew Boyers)
María Pérez. (REUTERS/Andrew Boyers)

Lo que Múnich 2002 sigue diciendo y la vida más allá del medallero

Para entender por qué Birmingham duele, hay que mirar atrás. El techo histórico del atletismo español en un Europeo al aire libre sigue siendo Múnich 2002: 15 medallas, seis de ellas de oro, y un segundo puesto en el medallero general solo por detrás de Rusia. Desde entonces, los mejores momentos del atletismo español en Europa han sido Berlín 2018 y Múnich 2022, ambos con diez medallas. En Múnich 2022 llegaron cuatro oros (entre ellos el de Mariano García en 800 metros, el primero en la historia de España en esa prueba, y el de Asier Martínez en 110 vallas por una milésima) y España terminó tercera en el medallero, el mejor resultado desde Barcelona 2010.

Birmingham 2026, con ocho medallas y séptima posición, queda por debajo de ese ciclo reciente. No es el peor campeonato de la historia, ni mucho menos, pero sí representa un paso atrás. “Llevamos tres años con un nivel muy alto, los atletas son básicamente los mismos que tienen las opciones. Han estado en todos los campeonatos dando más del 100%. En Torun, dije que había un 0,5% de posibilidades de medalla y sacamos cinco. En Botsuana era dificilísimo y clasificamos a cinco equipos de relevos. El Mundial de Tokio, los Juegos de París, fueron brillantes. Y creo que algunos atletas han llegado muy exhaustos”, explicó Chapado. El propio presidente reconoció además la dureza del nivel de la competición: “El nivel deportivo de ese campeonato ha sido excepcional. Hemos visto récords del mundo, probablemente las mejores carreras en 800 metros, y a grandes potencias que se han recuperado. Alemania se ha recuperado, Francia se ha recuperado, Italia está a un nivel que es insultante y Gran Bretaña competía en casa”.

Con todo, Birmingham no fue solo decepción. Hay nombres que salieron del Alexander Stadium con la cabeza alta y con futuro por delante. María Vicente, renacida tras dos años de lesiones continuas, batió el récord de España y llegó a la final de longitud con el pie cambiado. Diego Casas fue sexto en lanzamiento de disco después de apostarlo todo por el atletismo y trasladarse a vivir a Roma. Idaira Prieto alcanzó a su padre y entrenador y ya piensa a lo grande en el fondo. David Barroso progresó en 800 metros, y Paula Sevilla volvió a demostrar su consistencia en 400 metros. Son nombres que no están en el medallero pero que sostienen la idea de que hay cantera con capacidad de dar el salto. El problema, como resumió Chapado, es que España no tiene “tanto fondo de armario como otros grandes equipos para poder atender todos” los objetivos de una temporada cada vez más exigente.

El presidente de la Real Federación Española de Atletismo (RFEA), Raúl Chapado. (Europa Press)
El presidente de la Real Federación Española de Atletismo (RFEA), Raúl Chapado. (Europa Press)

En París, la natación esperó hasta el último día

En cambio, la natación española vive una historia diferente. El resultado global de la cita fue de dos medallas, 16 récords de España y 23 finalistas, con ocho de los nueve equipos de relevos clasificados para sus respectivas finales continentales, un hecho que la propia federación calificó de histórico. “Satisfechos con el desarrollo de España en los Europeos de París 2026 y muy satisfechos con el rendimiento del bloque, del equipo. Nuestro lema del ciclo 2028 se basa en esto: en crecer como bloque, en llegar a las competiciones internacionales con presencia en las sesiones de tarde, en las finales, como hemos hecho aquí”, señaló el director técnico de natación y aguas abiertas de la Real Federación Española de Natación (RFEN), Santi Veiga. España terminó en el puesto 17 del medallero de natación en París, en una competición donde Gran Bretaña lideró con ocho oros y 14 medallas totales, e Italia acumuló 20 preseas.

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