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Julián Álvarez y una salida forzada o quedarse en el Atlético de Madrid y conseguir el perdón de la afición colchonera

El ‘caso Julián’ entra en una semana clave donde el club azulgrana gastará las balas para intentar sumar al delantero argentino a sus filas

El delantero argentino Julian Alvarez (REUTERS/Marcelo Del Pozo)
El delantero argentino Julian Alvarez (REUTERS/Marcelo Del Pozo)
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Julián Álvarez ha sido el protagonista del culebrón del verano, el cual está a punto de llegar a su fin, ya sea de una forma u otra. Los desenlaces son limitados, existen dos exactamente. La situación, encallada. Y el tiempo, apremiante. El FC Barcelona mantiene la esperanza de poder fichar al delantero argentino, aunque el Atlético de Madrid no parece por la labor de permitir su salida, ni siquiera de sentarse a negociar. Mientras las semanas pasan y el tiempo para certificar el fichaje se acaba.

Los rumores sobre una posible salida del argentino al FC Barcelona comenzaron desde antes incluso de que empezara el Mundial 2026. Enrique Cerezo zanjó todo tipo de cuestiones sobre el futbolista con un tajante “Julián Álvarez es jugador del Atlético de Madrid y no solo por la temporada pasada, sino por muchas otras”. Y se mantuvo en la misma línea durante todo el verano. “No estamos dispuestos a venderlo”, aseguró incluso después de que el jugador pidiera abiertamente salir de las filas rojiblancas durante la cita mundialista. Julián trasladó entonces: “Lo mejor para todos es una transferencia y quiero cumplir mi sueño”.

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A partir de ese momento, la ilusión del FC Barcelona se disparó. Veía una oportunidad de sumar al argentino a su equipo, dada la salida de Lewandowski y la situación de Ferran, que tenía un pie fuera de la plantilla. La necesidad de incorporar a un delantero era cada vez más importante y lo sigue siendo. Deco sigue luchando por Julián. Esta es la semana definitiva para saber si finalmente vestirá de azulgrana o no. En los próximos días debería producirse una reunión entre Gil Marín y el futbolista, en la que Julián intentará forzar su salida o, al menos, permitir que el Barça pueda sentarse a negociar.

El delantero del Atlético de Madrid, Julián Álvarez (EFE/Julio Muñoz)
El delantero del Atlético de Madrid, Julián Álvarez (EFE/Julio Muñoz)

La situación, sin embargo, se antoja compleja. Cada vez que algún equipo ha tratado de tantear la posibilidad de fichar al argentino durante este verano, los rojiblancos han sacado las garras y han zanjado cualquier opción. Ya emitieron una serie de mensajes a través de redes sociales contra el FC Barcelona cuando mostró interés en el jugador, para después pasar a una demanda. El Real Madrid también fue objeto de burla tras mandar una oferta a los de Enrique Cerezo. En el Metropolitano han blindado a Julián y nada parece hacerles cambiar de opinión. Lo que provocaría que el delantero permaneciera, al menos, una temporada más en la capital.

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¿Y si Julián Álvarez se queda en el Atlético?

Su salida se torna igual de complicada que su permanencia en las filas rojiblancas. El jugador ya ha dejado claro que no quiere estar en el Atlético de Madrid y revertir esa situación no será sencillo. De momento, todo apunta a que no irá convocado para el primer partido liguero ante el Málaga, que tendrá lugar este miércoles. En este sentido, el Cholo Simeone explicó: “Entiendo que, desde lo deportivo, todavía tiene que tener un puntito más para llegar de la mejor manera al domingo. Necesitamos más entrenamientos con él para que esté mejor”.

El presidente del Atlético Madrid abordó preguntas sobre el futuro del futbolista Julián Álvarez.

No solo necesita coger ritmo, sino ganarse el perdón de una afición dolida. No hace falta irse muy lejos para ver un ejemplo similar. Griezmann tuvo que ganarse el perdón de los colchoneros durante su segunda etapa en el Metropolitano a base de humildad, trabajo y sacrificio. Necesitó tiempo y paciencia, pero lo consiguió. A eso es a lo que se enfrenta ahora el argentino. Necesitará ganarse el perdón de la afición, que ahora solo muestra una postura ante el jugador: el rechazo. Con goles y compromiso podría recuperar ese apoyo que nunca le faltó durante la campaña pasada. Ni siquiera cuando atravesó la sequía goleadora durante la que estuvo más de 100 días sin ver portería. Ahora es él quien tiene que ganarse el beneplácito de la afición.

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