
Lindando con las provincias de Ciudad Real y Albacete, en mitad de bellos campos de cultivo e incrustado sobre una loma, se alza uno de los pueblos más especiales de Cuenca. Esta localidad destaca por su rica historia, donde los señoríos han marcado el devenir de la villa, dando forma y construyendo sus calles y su conjunto monumental. Así, a día de hoy, se puede disfrutar de un rico patrimonio que no deja indiferente a nadie.
Estamos hablando de Mota del Cuervo, una pequeña villa que alberga unos encantos únicos, de hecho, es conocida como el ‘balcón de La Mancha’ gracias a su enclave privilegiado. Pero esto no es todo, pues más allá de sus monumentos y edificios históricos, el pueblo es famoso por sus molinos, los cuales se reparten a lo largo del paisaje dando lugar a una imagen de postal.
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Un rico patrimonio
El origen de Mota del Cuervo se remonta a la Edad Media, cuando la Reconquista cristiana promovió la fundación de diversas villas en la región. Durante el siglo XIII, la Orden de Santiago jugó un papel fundamental en su desarrollo, consolidándola como un importante enclave defensivo y agrícola. De este modo, se convirtió en un cruce de caminos, adquiriendo una notable relevancia para la corona y los señoríos de la zona. Esto se refleja a la perfección, es su casco histórico, donde las calles y las plazas esconden la verdadera esencia manchega.

De este modo, entre las construcciones civiles más destacadas se encuentra el Hospital de los Pobres, una edificación del siglo XVI que se erige como un referente del Camino de Santiago. Este hospital, construido con el propósito de atender a los más necesitados, es un ejemplo de la arquitectura y la solidaridad de la época. Otra estructura significativa es la Plaza del Mercado, también conocida como Plaza del Coso, que data del siglo XV. Esta plaza no solo ha sido un centro de comercio vital para la localidad, sino que también ha servido como sede taurina.
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Por su parte, la Tercia, una construcción del siglo XV de carácter fiscal, se utilizaba para almacenar los diezmos y otros tributos, mientras que el ayuntamiento se encuentra alojado en el antiguo convento de los franciscanos, una edificación que resalta por su valor histórico y arquitectónico. Pero esto no se queda aquí, pues las numerosas casonas señoriales esparcidas por la localidad, como la casa de los Condes de Campillo, reflejan el pasado burgués de la villa y son una parada obligatoria.
Los molinos: la seña de identidad del pueblo
En cuanto a la arquitectura religiosa, Mota del Cuervo alberga varias edificaciones de gran valor histórico y artístico. El convento de los Trinitarios y la iglesia de San Miguel son dos ejemplos destacados. A estas construcciones se le suma las ermitas de Santa Ana, Nuestra Señora del Valle y Manjavacas. Asimismo, el barrio de las cantarerías es un reflejo de la tradición alfarera de la villa, una actividad económica y cultural que ha perdurado a lo largo de los siglos. Este barrio muestra la importancia de la producción de cerámica en la villa, con talleres que siguen funcionando y atrayendo a turistas interesados en esta artesanía.
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Tampoco hay que olvidarse del Pozo de las Nieves, qué situado a las afueras del pueblo, se encuentra en un muy buen estado de conservación. Sin embargo, si por algo destaca Mota del Cuervo es por sus molinos que, enclavados sobre el cerro, vigilan la llanura manchega y representan un icono indiscutible del paisaje local. Estos molinos, algunos de los cuales han sido restaurados y están abiertos al público, merecen una visita detallada. Los turistas pueden explorar su interior y conocer de cerca el funcionamiento de estas ingeniosas máquinas.
El molino del Zurdo es el más antiguo de los molinos de Mota del Cuervo, con una historia que se remonta a casi tres siglos atrás. Históricamente, el cultivo del trigo ha sido una de las principales actividades económicas de la localidad, lo que ha dado lugar a la producción artesanal del “pan de la Mota”. Este pan, elaborado de manera local, recibió la patente en 2021, consolidando su reconocimiento y valor en la región.
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Cómo llegar
Desde Cuenca, el viaje es de alrededor de 1 hora y 20 minutos por las carreteras A-40 y CM-310. Por su parte, desde Ciudad Real el trayecto tiene una duración estimada de 1 hora y 30 minutos por la vía A-43.
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