La vida de Lamine Yamal ha cambiado a una velocidad difícil de asimilar. Con solo 19 años, el jugador del Barça ya forma parte de la élite del fútbol mundial, después de pasar en apenas unos años de jugar en las calles de Rocafonda a convertirse en uno de los nombres más reconocidos del deporte. Sin embargo, cuando habla de su trayectoria, el futbolista no se queda únicamente con lo sucedido dentro del terreno de juego. También mira hacia atrás y recuerda las dificultades que atravesó su familia durante su infancia.
En una conversación con José Ramón de la Morena para el pódcast Resonancia de Corazón, Lamine habló de esos años y de la forma en la que su éxito deportivo le ha permitido ayudar a los suyos. Una de las cuestiones que más destacó fue la vivienda de su madre, un cambio que para él tiene un significado especial porque supone dejar atrás unas condiciones mucho más humildes. Cuando el periodista le preguntó por la casa que había comprado para su madre, Lamine explicó que no quiso decidir por ella. Al contrario, dejó que fuera ella quien escogiera el lugar en el que quería vivir.
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“Le compré una casa a mi madre donde eligió. Le pregunté la zona y le dije la que tú quieras”, explicó el futbolista. La elección de su madre adquiere todavía más importancia al recordar de dónde venía la familia. Lamine explicó que durante su infancia vivió en un piso en el que los espacios eran muy reducidos y en el que la cocina y la habitación se encontraban en el mismo lugar. “Yo venía de estar en un piso donde la cocina y la habitación estaban en el mismo sitio”, recordó.
Ese contraste entre su infancia y su situación actual aparece ligado a una de las ideas que más repitió durante la entrevista: la felicidad que le produce comprobar que las personas que quiere pueden disfrutar ahora de unas condiciones diferentes. Para el futbolista, uno de los mayores motivos de satisfacción no está únicamente en lo que ha conseguido para sí mismo. “Veo a mi madre feliz, veo que mi hermano puede tener la infancia que yo hubiera querido y eso es lo que más feliz me pone”, aseguró.
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En esa preocupación por su familia, la figura de su madre ocupa un lugar central. Sheila Ebana estuvo presente durante los años de formación de Lamine, cuando tuvo que compaginar su trabajo con el cuidado de su hijo y los desplazamientos a los entrenamientos. Ahora, el futbolista destaca que sus seres queridos pueden vivir con mayor tranquilidad. “Mi padre está tranquilo en su casa, mi abuela está tranquila en su casa, mi madre tiene todo lo que ella quiera. Para mí es mi reina, es lo que más quiero. Es todo lo que un niño puede pedir”, afirmó.
Lamine Yamal, su madre y los estudios
La relación con su madre también aparece cuando Lamine recuerda sus primeros años y las dudas que existían sobre su futuro. Aunque él tenía claro que quería ser futbolista, ella siempre insistió en que no descuidara los estudios. Su preocupación era que apostara toda su formación por una carrera deportiva que todavía no estaba asegurada. “Mi madre siempre me quería hacer estudiar, me hacía extraescolares, me hacía quedarme. A veces me decía: ‘No vas a ir a jugar si no estudias’”, relató.
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La selección española se enfrenta a una 'final anticipada' contra Francia en las semifinales del Mundial. Tras vencer a Bélgica con un gol agónico de Mikel Merino, el equipo debe mejorar su puntería y espera la mejor versión de Lamine Yamal para superar a la temible delantera francesa liderada por Mbappé, Olise y Dembélé.
Lamine, sin embargo, estaba convencido de que el fútbol era su camino. Incluso durante su etapa en La Masia le explicó que quería centrarse en los entrenamientos porque confiaba en que terminaría convirtiéndose en profesional. Su madre tardó en convencerse, pero finalmente pudo comprobar cómo aquella aspiración se hacía realidad. Ahora, el futbolista puede mirar hacia atrás desde una posición completamente diferente. Su historia ha pasado de las dificultades económicas de la infancia a la posibilidad de cuidar de sus seres queridos.
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