Daniel Monzón sobre el Patronato de la Mujer en la película ‘Ruega por nosotras’: “Se les decía a las jóvenes que eran pecadoras, que no valían para nada”

Hablamos con el cineasta responsable de títulos como ‘El niño’, que se adentra en la realidad incómoda de la institución en la que se encerraban a las jóvenes de ‘moral dudosa’ durante la dictadura

El director Daniel Monzón relata cómo descubrió la existencia del Patronato de Protección a la Mujer, una red de reformatorios franquistas para mujeres 'caídas o en riesgo de caer'. Explica cómo esta institución, que funcionó hasta 1985, inspiró su película 'Ruega por nosotras'.
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Se estrena Ruega por nosotras, un drama ambientado en 1974 que reconstruye el encierro de adolescentes en el Patronato de Protección de la Mujer, una institución que vigilaba y castigaba a jóvenes consideradas “caídas o en riesgo de caer”.

Las actividades del Patronato comenzaron en 1902, pero la entidad fue creada durante el franquismo y estuvo auspiciada por Carmen Polo, esposa del dictador. Su cometido consistía en controlar a jóvenes cuya conducta se apartara de la moral ‘nacionalcatólica’: fumar, bailar, salir de noche o mantener relaciones sexuales fuera del matrimonio podían motivar el internamiento.

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Se sabe que la institución internó al menos a 40.000 mujeres de entre 16 y 21 años y podía retenerlas hasta los 21, entonces mayoría de edad, o hasta los 25 en determinados casos; siguió activo, aunque pueda parecer increíble, hasta 1985.

La aproximación de Daniel Monzón al Patronato

La película se presentó en el pasado Festival de San Sebastián, donde pudimos hablar con su director, Daniel Monzón. “Conocí todo este sistema hará ahora seis años, en 2020, cuando estaba terminando Las leyes de la frontera. Leí un artículo sobre el Patronato y no me lo podía creer, porque era algo que desconocía por completo. Así que comencé a investigar y a profundizar sobre ello y di con algunas tesis doctorales, con un documental de Televisión Española y, sobre todo, con los libros de una pionera en esta cuestión como ha sido Consuelo García del Cid, que es una mujer que pasó por el Patronato y que empujó a muchas de las que pasaron por allí a que hablaran sobre aquello”, cuenta Daniel Monzón a Infobae.

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“Lo que más me impresionó es que todas esas mujeres lo consideraban como un estigma. Era como si un preso no quisiera hablar de su paso por la cárcel”.

Zoe Bonafonte y Anna Calle dirigidas por Daniel Monzón en 'Ruega por nosotras'
Zoe Bonafonte y Anna Calle dirigidas por Daniel Monzón en 'Ruega por nosotras'

Cuenta Monzón que había 538 centros diseminados por toda España y que en ellos se encerraba a las niñas que eran rebeldes, disidentes o que procedían de familias ‘desestructuradas’. “Lo que impresiona es que no se terminara con la muerte de Franco, que mientras yo en los años ochenta estaba viendo En busca del arca perdida, había chicas de mi edad sufriendo todo tipo de vejaciones, a las que les destrozaron la infancia, la adolescencia, la vida”, continúa. “Esta historia es muy desconocida y tenía que salir a la luz. Yo soy cineasta y tenía que contarla”, cuenta sobre el origen de Ruega por nosotras.

La protagonista de la película es Ana, interpretada por Zoe Bonafonte, una joven de familia adinerada y religiosa a la que sus padres internan. Tras una exploración médica que certifica que no es virgen, pasa por un centro de Barcelona, consigue escapar y acaba trasladada a otro de Madrid sometido a un régimen más duro.

Los Centros de Observación y Catalogación decidían el destino de las internas. Monzón nos explica que las jóvenes eran clasificadas como “completas” o “incompletas”, según conservaran o no la virginidad, una denominación que determinaba la dureza del establecimiento al que serían enviadas y las alejaba de su ciudad, sus familias y su entorno.

Las internas no podían salir a la calle, llamar por teléfono ni comunicarse con normalidad entre ellas. El incumplimiento de las normas se castigaba con días, semanas o meses de aislamiento en celdas, mientras las monjas imponían misas y una rutina laboral extrema.

Una imagen de la nueva película de Daniel Monzón, 'Ruega por nosotras', en la que nos adentramos en un centro del Patronato de la mujer
Una imagen de la nueva película de Daniel Monzón, 'Ruega por nosotras', en la que nos adentramos en un centro del Patronato de la mujer

La película muestra violencia física y verbal, además del abandono de unas familias que entendían el encierro como una medida correctiva. Monzón ha evitado convertir la historia en una sucesión de escenas explícitas: “Lo estudiamos mucho, porque usaban montones de castigos físicos. En la película se muestran algunos, pero si llegamos a plasmarlos todos hubiéramos caído en el género gore”.

El director sostiene que el tratamiento debía preservar la dignidad de las mujeres que pasaron por aquellos lugares. Las actrices aprendieron a fregar según las indicaciones de las monjas, sin apoyar el trasero y con la espalda recta; también cosieron con máquinas de 1974 y memorizaron rezos acompañados de gestos concretos.

Para Monzón, aquellas tareas integraban un sistema de castigo y sometimiento. El título procede del libro homónimo de Consuelo García del Cid Guerra, a quien el cineasta considera decisiva para divulgar lo ocurrido en el Patronato; la investigadora leyó el guion y estimó que reflejaba la realidad de la institución, de acuerdo con el director.

“Estaban explotadas dentro de la institución y se les anulaba la autoestima. Se les decía que eran culpables, que eran pecadoras, que no valían para nada”.

Una historia de amistad en medio de la violencia

En la película, Ana encontrará apoyo en Sole, una joven de pueblo a la que da vida Manuela Calle. El personaje llega a la ciudad en busca de una vida propia y sobrevive en condiciones precarias antes de ingresar en el centro.

La relación entre ambas articula una historia de amistad entre internas, fugas, castigos y resistencia frente a un sistema diseñado para separarlas de cualquier red de apoyo. Jorge Guerricaechevarría, con el que ha escrito el guion Daniel Monzón, ha descrito ese aislamiento como una metáfora de la sociedad franquista: un orden que impedía a las personas organizarse y ayudarse.

El guionista sitúa la unión de las dos protagonistas como su forma de supervivencia y esperanza. La película adopta la estructura de un drama carcelario en el que las reclusas son niñas, las carceleras son monjas y los padres figuran entre los responsables del encierro.

Una imagen de 'Ruega por nosotras', de Daniel Monzón
Una imagen de 'Ruega por nosotras', de Daniel Monzón

El reparto incluye a Adelfa Calvo, María Cerezuela, Carla Domínguez, María Gandiaga, Malena Gutiérrez, Belén Cruz, Bea Segura, Xavi Sáez y Shiara Fernández. La producción llega dos años después de Alumbramiento, de Pau Teixidó, que ambientaba en 1982 una trama sobre el robo de bebés a madres solteras internadas en centros vinculados al Patronato.

Aunque haya pasado mucho tiempo, Daniel Monzón tiene miedo de los retrocesos que pueda sufrir nuestra sociedad. “Estamos en tiempos cada vez más aciagos, en los que los derechos que tardan tanto en conquistarse pueden irse por el retrete en un plumazo. Me preocupa escuchar a los jóvenes que no han conocido el régimen que con Franco se vivía mejor. No tienen ni idea de lo que están hablando”.

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