La reflexión de Fiódor Dostoievski, escritor ruso, sobre el autoengaño: “Un hombre que se miente a sí mismo se vuelve incapaz de reconocer la verdad”

El autor de ‘Crimen y castigo’ dejó esta cita en su última obra, que publicó meses antes de morir

Dostoievski
Dostoievski, según Vasily Perov (1872)
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La vigencia literaria, política y espiritual de Fiódor Dostoievski (Moscú, 1821 - San Petersburgo, 1881) nunca parece agotarse. El escritor ruso, uno de los principales autores del siglo XIX conocido por obras como Crimen y castigo, El idiota o Los hermanos Karamázov, convirtió las contradicciones del ser humano en uno de los grandes ejes de su literatura, donde además intentó dar respuesta a a “sus interrogantes espirituales y religiosos, metafísicos y éticos, psicológicos y sociales”. Y de ahí que muchas de las reflexiones que dejó escritas hace casi siglo y medio sigan resultando reconocibles en la actualidad.

Una de ellas aparece precisamente en Los hermanos Karamázov (1880), su última novela. En uno de sus pasajes, el escritor ruso reflexiona sobre el autoengaño y las consecuencias de construir una mentira hasta terminar creyéndola: “Un hombre que se miente a sí mismo y cree sus propias mentiras se vuelve incapaz de reconocer la verdad, ni en sí mismo ni en los demás”.

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El origen de la cita

La frase forma parte del Libro II de la obra, novela de más de 1000 páginas que el autor escribió entre 1878 y 1880 y publicó por entregas. La historia gira en torno a Fiódor Pávlovich Karamázov, un terrateniente alcohólico, arbitrario y corrupto, y sus cuatro hijos: Dmitri, de carácter violento; Iván, intelectual y materialista; Aliosha, el pequeño y religioso; y Smerdiakov, su hijo ilegítimo y resentido. Las conflictivas relaciones entre el padre y sus hijos desembocan en su asesinato y en el posterior juicio y condena de Dmitri como presunto responsable. A través de esta familia, Dostoievski enfrenta sentimientos como el odio y el amor, la crueldad y la compasión, mientras reflexiona sobre la fe, la moral, la culpa y la responsabilidad.

Es precisamente Fiódor Pávlovich quien escucha la reflexión sobre el autoengaño. Durante una visita al monasterio, el stárets Zósima, guía espiritual de Aliosha, le lanza una primera advertencia: “Sobre todo, no te mientas a ti mismo”.

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"Hermanos Karamázov" de Fiódor Dostoievski

La biografía del propio Dostoievski estuvo atravesada por algunos de los conflictos políticos, religiosos y morales que posteriormente poblarían sus novelas. Nació en Moscú en 1821, hijo de un médico, y pronto desarrolló una fuerte vocación literaria. En esta primera etapa publicó Pobres gentes (1846) y Noches blancas (1848), mientras su interés por las reformas sociales y por aquellos a quienes denominaba los “humillados y ofendidos” lo acercaba a círculos intelectuales críticos con el régimen zarista.

En 1849 fue detenido por pertenecer al círculo Petrashevski, cuyos integrantes se reunían para debatir sobre literatura y reformas políticas y sociales. Dostoievski fue condenado a muerte y llegó a ser conducido ante un pelotón de fusilamiento, pero la ejecución fue suspendida en el último momento. La pena fue sustituida por cuatro años de trabajos forzados en Siberia, seguidos de servicio militar. Aquella experiencia supuso un punto de inflexión en su pensamiento y reforzó progresivamente su acercamiento a la fe cristiana ortodoxa.

Tras regresar a San Petersburgo, retomó su carrera y comenzó la etapa en la que aparecieron sus grandes novelas: Crimen y castigo (1866), El idiota (1868), Los demonios (1872) y, finalmente, Los hermanos Karamázov (1880). A través de ellas continuó interrogándose sobre la libertad, la culpa, la fe, el sufrimiento y la responsabilidad del individuo. Murió en San Petersburgo en febrero de 1881, apenas unos meses después de concluir Los hermanos Karamázov, la obra con la que cerró una trayectoria que sigue alimentando reflexiones sobre las contradicciones humanas casi siglo y medio después.

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