El Atlético de Madrid hace sangre en el derbi y muestra las fisuras del ‘proyecto Mourinho’: el VAR fue uno de los protagonistas y el Metropolitano cantó olés en la grada

Los rojiblancos supieron aprovechar sus oportunidades en un duelo que cambió por completo con el penalti de Huijsen

Mourinho en el cambio a Vinicius. (REUTERS/Ana Beltran)
Mourinho en el cambio a Vinicius. (REUTERS/Ana Beltran)
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El Metropolitano volvió a vestirse de derbi. El Atlético y el Real Madrid se encontraron de nuevo en un escenario que volvió a concentrar todas las miradas, con la clasificación como telón de fondo y una rivalidad que, en los últimos años, estuvo marcada por la igualdad.

Esta vez, además, el duelo tuvo un aliciente especial: José Mourinho pisó por primera vez el estadio rojiblanco desde su llegada al banquillo madridista. Esta era, sin duda, la primera prueba de fuego del portugués, que volvió a sufrir el mismo diagnóstico que el resto de partidos: una primera parte decente y una segunda nefasta.

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Una primera parte caliente

Si hablamos de derbis en el Metropolitano, hay un factor que siempre aparece: la intensidad. Tan solo seis minutos después de que empezara a rodar el balón, Simeone vio la amarilla después de recriminar una acción a Arias Ortiz con especial vehemencia.

Atlético de Madrid - Real Madrid
Amarilla a Simeone. EFE/ Ballesteros

Aunque los disparos a puerta brillaron por su ausencia, los lances del juego y los choques fueron el eje central del partido. El único chute entre los tres palos fue de Arda Güler, que desde más de 30 metros obligó a Oblak a sacar lo mejor de sí para evitar el gol.

Sin embargo, uno de los momentos de mayor tensión de la primera parte llegó de la mano de Bellingham y Cuti Romero. En el minuto 37, el futbolista inglés vio la amarilla, pero el VAR llamó al colegiado para que revisara la acción y rectificara su decisión. Finalmente, el futbolista argentino terminó viendo la tarjeta después de un pisotón sobre la rodilla del madridista.

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Cristian Romero y Dumfries encarándose. (REUTERS/Juan Barbosa)
Cristian Romero y Dumfries encarándose. (REUTERS/Juan Barbosa)

Además, los blancos protestaron otra decisión durante la primera mitad. Minutos después, Valverde intentó armar el contragolpe, pero Kang In Lee le pisó el tobillo. A pesar de las protestas del uruguayo, el mediapunta colchonero no vio la amarilla.

El Atlético fue capaz de oler la sangre

A diferencia de otras ocasiones en las que el equipo de Simeone es más comedido, los colchoneros supieron oler la sangre. Tras el paso por los vestuarios, el Atlético salió con otra marcha y encontró rápidamente la forma de hacer daño al Real Madrid.

En el minuto 50, Huijsen agarró a Giuliano Simeone dentro del área y derribó a Giuliano, provocando un penalti que cambió por completo el rumbo del encuentro. El VAR llamó a Ortiz Arias y, tras revisar la acción, el colegiado expulsó al defensor madridista. Esta acción marcó un antes y un después en el partido.

Acción del penalti. (REUTERS/Juan Barbosa)
Acción del penalti. (REUTERS/Juan Barbosa)

Dos minutos después, Grimaldo no perdonó desde los once metros. El carrilero español convirtió el penalti y estrenó su cuenta goleadora en los derbis para poner al Atlético por delante en el marcador. El Metropolitano estalló y el conjunto rojiblanco encontró el escenario perfecto para castigar a un Real Madrid que se quedó con diez.

Mourinho movió ficha y decidió retirar a Vinicius y Güler para dar entrada a Diomandé y Rüdiger. Esta vez, el brasileño no realizó aspavientos y comprendió el cambio. Sin embargo, esto no frenó al Atlético, que siguió buscando los espacios ante un rival cada vez más hundido.

La entrada de Julián Álvarez tampoco fue recibida con los brazos abiertos. Simeone dio entrada a la araña, pero el delantero argentino recibió una monumental pitada por parte de la grada del Metropolitano. Poco después, el técnico rojiblanco retiró a David para dar entrada al atacante.

Atlético de Madrid - Real Madrid
Julián en el banquillo. (EFE/ Ballesteros)

Y precisamente David había sido el protagonista del segundo golpe. En el minuto 59, Giuliano ganó la espalda a Cucurella y puso el balón en bandeja de plata para que David, completamente solo, empujara el balón al fondo de la red. El Atlético puso tierra de por medio y convirtió la superioridad numérica en una ventaja que dejó al Real Madrid contra las cuerdas.

Con el partido de cara, el Metropolitano comenzó a disfrutar de la fiesta y los olés se escucharon en la grada cada vez que el Atlético encadenó varias posesiones. Los blancos dieron patadas de ahogado en busca de un gol que les permitiera volver al encuentro, pero el conjunto rojiblanco mantuvo el control durante buena parte del tramo final.

El Real Madrid encontró algo de esperanza en el minuto 88. Rüdiger, que había salido desde el banquillo, apareció en el área para rematar una asistencia de Bernardo y recortar distancias. El tanto devolvió algo de tensión al Metropolitano, pero los de Mourinho no consiguieron encontrar el empate en los últimos minutos.

El conjunto blanco lo intentó hasta el final, pero el Atlético terminó llevándose el derbi y puso en entredicho el proyecto de Mourinho, que volvió a mostrar una cara muy diferente después del descanso.

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