
La publicación de La sociedad del cansancio en 2016 sacudió con fuerza el mundo editorial de los libros escritos por filósofos. Este libro analizaba cómo las exigencias de rendir al máximo y dar lo mejor de nosotros mismos constantemente habían generado una epidemia de agotamiento psíquico. El éxito del texto fue inmediato, convertido en una referencia obligatoria para comprender los efectos del estrés de la sociedad contemporánea, convirtiéndose en un fenómeno cultural en todo el mundo.
A partir de ese éxito, su autor, Byung Chul-Han, se ha convertido en uno de los filósofos más leídos del mundo actual. Nacido en Seúl y afincado en Alemania, este pensador surcoreano ha logrado traducir la complejidad conceptual en diagnósticos certeros sobre el siglo XXI y la era digital. Su estilo directo y contundente atrae a millones de personas que buscan respuestas a los malestares de la vida actual, lo cual ha contribuido que, en 2025, recogiera el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades.
PUBLICIDAD
Para entonces, ya estaba más que consolidado como influencer intelectual, una de las más influyentes en la crítica del mundo actual, con reflexiones como las siguientes: “En las redes sociales, la función de los amigos es principalmente la de aumentar nuestro narcicismo”. Una idea que refleja a la perfección su punto de vista sobre el uso que le damos hoy a las plataformas digitales, donde, más que vincularnos a los demás, lo que buscamos es reafirmar nuestro propio ego.
El significado de la frase de Byun-Chul Han
Las palabras del filósofo derivan de otro concepto clave en su visión del mundo: el de la sociedad del rendimiento. Con esto, señala cómo a día de hoy muchas personas se explotan a sí mismas creyendo que así se realizan y que “alimentan” al sistema generando más y más contenido. Sin embargo, en entornos como Facebook (la red social más utilizada cuando escribió La sociedad del cansancio), no se busca transmitir nada a nadie, sino convertir estos espacios en un escaparate de nosotros mismos. o buscamos amigos reales con los que confrontar o compartir ideas, sino espectadores que confirmen lo que ya sabemos mediante interacciones positivas.
PUBLICIDAD
Esta lógica genera lo que el pensador denomina “la expulsión de lo distinto”, un proceso donde desaparece la resistencia que ofrece el mundo real. “El tiempo en el que existía el otro ha terminado”, lamentaba el filósofo en otro ensayo, La expulsión de lo distinto. Y es que, para él, las redes sociales encierran en una cámara de eco cualquier diferencia posible, privándonos de encontrar a gente diferente que nos enriquezca como individuos y que nos aporte experiencias verdaderamente transformadoras.
De este modo, las plataformas funcionan en base a la gratificación instantánea, que es responsable de que el afecto se contabilice en métricas y reacciones cuantitativa que reduce a las personas en números, algo de lo que ni siquiera el que produce el contenido escapa. “El narcicismo no es ningún amor propio. El sujeto narcicista no es capaz de establecer los límites de su yo”. El resultado final es la erradicación de cualquier posibilidad de amar y empatizar con el verdadero otro.
PUBLICIDAD

De la caverna del ego a la herida narcisista
Siglos antes de Byung-Chul Han, la filosofía ya había advertido sobre los peligros del repliegue egoico. Jean-Jacques Rousseau diferenció en el siglo XVIII el “amor de sí mismo”, un impulso natural de supervivencia, del “amor propio”, al que definió en su Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres diciendo: “El amor propio es un sentimiento relativo, ficticio y nacido en la sociedad, que lleva a cada individuo a hacer más caso de sí mismo que de todos los demás”.
Un tiempo después, Friedrich Nietzsche profundizaría en las trampas de la vanidad y la búsqueda constante de aprobación externa. El filósofo alemán desmontó la ilusión del orgullo social con una agudeza lapidaria con la siguiente reflexión: “El vanidoso no quiere tanto destacar como sentirse admirado, y para ello necesita la mirada de los demás”. Nietzsche, sin saberlo, hablaba de la dependencia que quedaría expuesta mucho después de su muerte con Facebook, Instagram, TikTok, X y compañía.
PUBLICIDAD
Así, vemos que el pensamiento de Byun-Chul Han no es una mera idea feliz, sino una realidad que conecta con algunas de las debilidades que siempre hemos mostrado a lo largo de la historia. Eso no quita, no obstante, que su diagnóstico sea urgente. El filósofo nos insta a recuperar el sentido genuino de la palabra amistad, a salir del escaparate de nosotros mismos y empezar de mirar de verdad a los demás.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
El jefe de HBO confirma los primeros detalles de la segunda temporada de ‘El Caballero de los Siete Reinos’
La continuación del éxito basado en el universo de ‘Juego de tronos’ ha tenido parte de su rodaje en España

‘La bola negra’ de Los Javis representará a España en los próximos Oscar
La película dirigida por Javier Ambrossi y Javier Calvo, que triunfó en el Festival de Cannes y tiene ya una gran carrera internacional, aspira de este momento a la estatuilla a Mejor Película Internacional

La canción del vídeo del que habla todo el mundo no es religiosa, sino de Ana Mena y un grupo que ya ni siquiera existe: esta es su historia
La familia Caño se ha hecho viral con un vídeo en el que cantan al unísono una desconocida canción que tiene más de diez años

Primer vistazo a la serie de ‘Carrie’, en la que Mike Flanagan ha inventado un recurso para romper la tensión: “Tiene una máquina de pedos”
El director ha revelado algunas de las claves de la serie que llega a Prime Video el 7 de octubre

Un meteorólogo cambió el curso de la Segunda Guerra Mundial con su parte del tiempo y ahora su historia llega a los cines con Brendan Fraser en la película ‘Tiempo de victoria’
El film aterriza en cines para narrar la emocionante y curiosa historia de James Stagg, el hombre que asesoró al ejército aliado para aplazar el Desembarco de Normandía




