Michel Foucault, filósofo: “La gente sabe lo que hace y con frecuencia sabe por qué lo hace, pero lo que no sabe son las consecuencias de lo que hace”

El autor de libros como ‘Vigilar o castigar’ o ‘Historia de la locura’ dedicó muchos años de su vida a analizar como funciona el poder en diferentes esferas de la sociedad

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Contracorriente - Michel Foucault
El filósofo Michel Foucault.

La filosofía del siglo XX, e incluso la del siglo XXI, no podrían explicarse sin la enorme influencia que tuvo Michel Foucault. Este filósofo, historiador y psicólogo francés transformó por completo nuestra forma de entender el mundo y la cultura occidentales, con un trabajo que, más allá de sus libros, sacudió los cimientos de las ciencias sociales, la política y la teoría literaria y lo consolidó como un referente imprescindible de la filosofía.

A lo largo de sus obras más célebres, el pensador francés exploró cómo el poder moldea nuestras vidas. En libros fundamentales como Vigilar y castigar analizó el nacimiento de las prisiones modernas, mientras que en Historia de la locura examinó cómo la sociedad aísla lo diferente. También dedicó grandes esfuerzos a desentrañar la evolución de la sexualidad humana y el funcionamiento de las instituciones médicas, entre otros temas.

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De este modo, el pensador dejó para la posteridad varias reflexiones que, en un momento en el que cuestiones como la vigilancia, la autoridad y la democracia están siendo tan cuestionadas, cobran especial vigencia. Entre ellas, destaca una en la que transmitió su visión sobre las acciones humanas y las estructuras de control, que es a día de hoy una de sus sentencias más recordadas: “La gente sabe lo que hace y con frecuencia sabe por qué lo hace, pero lo que no sabe son las consecuencias de lo que hace”

Contracorriente - Michel Foucault - Vigilar y castigar

El significado de la frase de Foucault

Esta célebre afirmación, extraída de una entrevista con un colega en los años setenta, resalta la ceguera involuntaria del ser humano ante las consecuencias de sus propios actos. Foucault argumentaba que, aunque actuamos de forma racional y con intenciones claras, nuestras decisiones terminan alimentando engranajes más grandes. Los efectos a largo plazo escapan de nuestro control y suelen fortalecer las redes del poder.

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Para Foucault, ese no era algo que se pudiera poseer o que se contcentrara en el Estado. Al contrario, el poder era una red de relaciones dinámicas y omnipresentes que atraviesa toda la sociedad, moldeando nuestras conductas, identidades y formas de entender la verdad. “El poder está en todas partes; no es que lo englobe todo, sino que viene de todas partes”, reflexionaba. De este modo, cada pequeña acción cotidiana que realizamos consolida o modifica de manera invisible ese entramado de normas globales.

Precisamente por este motivo, las intenciones inciiales por las que hacemos algo suelen diluirse en el tejido de la sociedad. Si pensamos en la sociedad contemporánea, podemos encontrar un ejemplo en todas las veces que usamos las redes sociales para mantenernos “informados y conectados”, pero aunque sepamos lo que hacemos y por qué, sin buscarlo alimentamos un algoritmo de vigilancia masiva. Cada like es un dato que precide comportamientos con el que se comercia y, en el peor de los casos, se utiliza para manipularnos. Eso, a su vez, condiciona con qué nos conectamos y qué información recibimos y dejamos de recibir.

Michel Foucault
Fotografía del filósofo Michel Foucault.

Las cosas que no sabemos, pero hacemos

Foucault explicaba en sus textos que la libertad humana siempre tiene claros límites institucionales y colectivos. Como él mismo advertía: “No me pregunten quién soy ni me pidan que permanezca invariable”. Nuestras acciones producen ramificaciones inesperadas que transforman la realidad común. Por eso, desconfiaba de los partidos políticos y de las grandes ideologías que prometían una “liberación total”, porque pensaba que los nuevos líderes acabarían creando nuevas formas de opresión. La única alternativa a ello era una resistencia cotidiana, local y consciente para crearse a uno mismo y decir la verdad frente al poder.

Esta advertencia sobre las consecuencias imprevistas de los actos humanos no es exclusiva de Foucault, ya que otros grandes filósofos la compartieron. Karl Marx, otro filósofo importantísimo en el análisis de las sociedades modernas, analizó detalladamente cómo las intenciones de los trabajadores se vuelven en su contra dentro del sistema económico. Marx lo describió magistralmente en su obra cumbre, El Capital, al señalar una realidad paralela: “No lo saben, pero lo hacen”.

El filósofo y ensayista alemán de origen surcoreano Byung-Chul Han, galardonado con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2025. (Fundación Princesa de Asturias/UIMP/MOME)

La frase de Foucault nos invita a mantener una constante vigilancia crítica sobre nuestro comportamiento diario. Aunque creamos tener el control absoluto de nuestras decisiones, las repercusiones de nuestros actos viajan mucho más lejos de lo que alcanzamos a vislumbrar. Ser conscientes de esta limitación y ver más allá es, sin duda, el primer paso hacia una verdadera libertad de pensamiento.

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