Pasó desapercibida en cines por la pandemia y ahora triunfa en Netflix: la comedia negra que habla sobre comprar casas con ancianos dentro

Se trata de ‘El inconveniente’, una película dirigida por Bernabé Rico y protagonizada por Kiti Mánver y Juana Acosta

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Tráiler de la película 'El inconveniente' dirigida por Bernabé Rico.

Tuvo mala suerte, se estrenó en la época post-pandemia y no obtuvo la repercusión a nivel popular que hubiera merecido. Pero ahora, tiene una segunda vida en Netflix, donde se ha colocado rápidamente en el top 3 de la plataforma de streaming tras su estreno.

Se trata de El inconveniente, la ópera prima de Bernabé Rico, una comedia apoyada en la convivencia forzada entre dos mujeres de generaciones opuestas que habla soledad, la vejez y el acceso a la vivienda a partir de la compra de un piso con usufructo vitalicio.

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La película adapta la obra teatral 100 metros cuadrados, de Juan Carlos Rubio, inspirada en casos reales de venta de pisos en los que el comprador acepta que el propietario original siga viviendo en la casa hasta su muerte. Ese punto de partida se traduce en una historia sobre una septuagenaria que se resiste a la disciplina de la vida sana y una treintañera volcada en el control, el orden y la rigidez.

Encontrar una ganga inmobiliaria

El principal motor del relato será el choque entre una anciana excéntrica decidida a apurar el tiempo que le queda fumando y bebiendo, y una mujer joven, fría y ambiciosa que cree haber encontrado un chollo inmobiliario. La frase de guion “No hay nada malo en esperar a que la dueña del piso se muera. En desear que se muera, sí” resume el dilema moral que atraviesa la película.

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Kiti Mánver en la película 'El inconveniente', ahora en Netflix
Kiti Mánver en la película 'El inconveniente', ahora en Netflix

Aunque el material de partida es fúnebre, la película lo convierte en materia cómica y lo usa para reflexionar sobre la importancia que se da a lo superfluo, la necesidad de expresar los sentimientos, la fidelidad, la seguridad y el peso de un pasado traumático.

El inconveniente bebe de fuentes clásicas como El pisito (1959), la película de Marco Ferreri escrita por Rafael Azcona, por la similitud del conflicto: conseguir una vivienda en buenas condiciones a precio reducido a cambio de no poder ocuparla hasta la muerte de la propietaria, que conserva el usufructo. Han pasado más de 60 años, pero la dificultad de acceso a una buena vivienda sigue vigente, igual que los subterfugios y los dilemas que genera.

Juana Acosta y Kiti Mánver en la película 'El inconveniente', ahora en Netflix
Juana Acosta y Kiti Mánver en la película 'El inconveniente', ahora en Netflix

También aparece otra referencia al cine español en la secuencia inicial, cuando el agente inmobiliario interpretado por Carlos Areces intenta convencer a la compradora de las bondades del piso. También se ‘emparenta’ con el universo de El inquilino (1957), de José Antonio Nieves Conde, y con la figura de José Luis López Vázquez.

Cómica a pesar de hablar de temas fúnebres

La diferencia está en el tono. Frente a la crueldad cómica de sus modelos, la película de Rico se describe como una comedia más blanca y más esperanzadora, incluso cuando introduce momentos que rozan la negrura, como la compra anticipada del ataúd, aunque en el tramo final incorpore un giro dramático.

Ese tono más amable no impide que el filme aborde cuestiones como el cabreo de hacerse mayor, la soledad en la vejez o la dificultad de sostener una coraza emocional. El encuentro entre dos personajes que en principio deberían rechazarse se convierte así en el centro del relato.

Juana Acosta y Kiti Mánver en la película 'El inconveniente', ahora en Netflix
Juana Acosta y Kiti Mánver en la película 'El inconveniente', ahora en Netflix

Si hay un elemento crucial es el trabajo de Kiti Mánver. A sus 67 años la actriz encontró uno de los papeles de su vida, con una interpretación expansiva en la comedia y en el drama, y su personaje de Lola concentra buena parte de la fuerza de la película.

El retrato de Mánver se apoya además en su trayectoria previa dentro del cine español, con mención especial a sus trabajos con Pedro Almodóvar y, en concreto, a ¿Qué he hecho yo para merecer esto? Siempre ha tenido una gran capacidad cómica, una enorme energía en pantalla y ha constituido una de una de las presencias más estimulantes del cine español.

Frente a ella, Juana Acosta funciona como contrapunto en un papel definido por el control. El resultado es un tándem sólido con ecos de una película clásica. Junto a ambas aparecen la vis cómica de Areces y la breve intervención de José Sacristán, de lo más conmovedora.

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