La princesa Ingrid de Noruega interrumpe su vida en Australia debido al empeoramiento de Mette-Marit: “Quiere estar con su madre”

La hija mayor de los príncipes Haakon y Mette-Marit dejatemporalmente sus estudios en Sídney para acompañar a su madre en uno de los momentos más delicados de su enfermedad

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Mette-Marit junto a su hia la princesa Ingrid Alexandra. (Stian Lysberg Solum/NTB/via REUTERS)
Mette-Marit junto a su hia la princesa Ingrid Alexandra. (Stian Lysberg Solum/NTB/via REUTERS)

Van pasando los meses y la situación en la familia real noruega no mejora, todo lo contrario. Más allá de los problemas legales de Marius Borg, el hijo mayor de la princesa Mette-Marit, que continúa en prisión preventiva, es ella quien más preocupa. La salud de la mujer del príncipe Haakon no hace más que empeorar, tal y como ha quedado claro en sus últimas apariciones públicas, en las que ha necesitado oxígeno y descansar de seguido. Por eso, su hija mayor, la princesa Ingrid Alexandra, ha tomado una decisión determinante.

La heredera al trono lleva asentada en Sidney desde el pasado verano, cuando comenzó un grado en Relaciones Internacionales y Economía Política. Era el comienzo de una etapa ilusionante para esta joven de 22 años que en el futuro ocupará el trono de Noruega. La lejana isla, lejos de Oslo y de las obligaciones institucionales, le permite disfrutar no solo de la experiencia académica, también de un estilo de vida casi imposible en su noruega natal, donde es facilmente reconocible.

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Sin embargo, los planes han cambiado. Ha sido su padre, el príncipe Haakon, quien ha confirmado que su hija regresará próximamente a Noruega por una razón muy concreta. “Quiere volver a casa pronto y tiene que ver con nuestra situación familiar. Quiere estar con su madre”, ha explicado durante un encuentro con la prensa en Japón, donde se encuentra realizando un viaje oficial.

La princesa heredera noruega Mette-Marit y el príncipe heredero Haakon celebran el día nacional en la residencia privada Skaugum en Asker, Noruega (Albert Nieboer Netherlands OUT Point De Vue OUT)
La princesa heredera noruega Mette-Marit y el príncipe heredero Haakon celebran el día nacional en la residencia privada Skaugum en Asker, Noruega (Albert Nieboer Netherlands OUT Point De Vue OUT)

Detrás de estas palabras se encuentra una realidad que la casa real noruega ya no oculta: la salud de Mette-Marit atraviesa una fase especialmente delicada.

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Una enfermedad con la que lleva años conviviendo

La princesa heredera fue diagnosticada de fibrosis pulmonar en 2018, una enfermedad crónica que provoca un deterioro progresivo de la capacidad respiratoria. Desde entonces, Mette-Marit ha afrontado esta situación con una enorme discreción y una admirable fortaleza, intentando mantener su agenda institucional siempre que su estado se lo ha permitido.

A lo largo de estos años, los noruegos han sido testigos de cómo la esposa del príncipe Haakon ha seguido cumpliendo con sus compromisos oficiales pese a las dificultades físicas que implica la enfermedad. Sin embargo, en los últimos meses las señales de empeoramiento han sido cada vez más evidentes.

La princesa Mette-Marit de Noruega ha sufrido un agravamiento de su fibrosis pulmonar crónica y tendrá que someterse a un trasplante. (Europa Press)

La propia casa real reconoció recientemente que la evolución de la enfermedad está siendo más compleja de lo esperado y que las circunstancias obligan a adaptar con frecuencia la actividad oficial de la princesa.

Las imágenes de Mette-Marit utilizando oxígeno suplementario durante algunos actos públicos han generado además una creciente preocupación entre los ciudadanos, muy unidos emocionalmente a una figura que sigue siendo una de las integrantes más queridas de la familia real.

Una familia más unida que nunca

En este contexto, el regreso de Ingrid Alexandra adquiere un significado especial. Más allá de las obligaciones como futura reina, la joven ha querido estar cerca de su madre en una etapa en la que la familia se ha convertido en su principal refugio. La relación entre ambas siempre ha sido especialmente estrecha. Desde que era una niña, Ingrid ha acompañado a Mette-Marit en numerosos actos oficiales, viajes institucionales y momentos familiares que han permitido ver la gran complicidad que existe entre ellas.

La familia real noruega en el 18 cumpleaños de Ingrid Alexandra. (Lise Aaserud POOL NTB/via REUTERS)
La familia real noruega en el 18 cumpleaños de Ingrid Alexandra. (Lise Aaserud POOL NTB/via REUTERS)

Ahora es esa misma cercanía la que ha llevado a la princesa a hacer una pausa temporal en su vida al otro lado del mundo. Y no es la única, su marido, Haakon, también ha cambiado sus planes por Mette-Marit. El príncipe heredero también ha decidido reorganizar su agenda para permanecer junto a su esposa. Durante su reciente viaje oficial a Japón, el heredero optó por acortar la visita y regresar antes de lo previsto a Noruega. “Es importante volver a casa y estar con Mette”, ha reconocido en su última aparición pública en un gesto que refleja la prioridad absoluta que la salud de la princesa ocupa actualmente dentro de la familia.

También el príncipe Sverre Magnus, el hijo menor del matrimonio, ha estado especialmente presente en las últimas semanas. Aunque había centrado parte de su actividad en Italia, donde exploraba oportunidades vinculadas al mundo audiovisual, recientemente ha reaparecido junto a sus padres en varias ocasiones.

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