
El cantautor italiano Gino Paoli ha fallecido este martes 24 de marzo de 2026 en Génova, a los 91 años, según confirmó su familia en un comunicado. “Esta noche Gino nos ha dejado con serenidad y rodeado del afecto de sus seres queridos”, señalaron sus allegados. Con más de seis décadas de trayectoria, Paoli deja una huella profunda en la música italiana y un repertorio que marcó a varias generaciones.
Paoli nació en Monfalcone en 1934 y creció en Génova, ciudad con la que mantuvo un vínculo permanente hasta sus últimos días. Su infancia estuvo marcada por la influencia de su madre pianista, lo que despertó en él la pasión por la música. Durante su juventud, formó parte de un grupo de amigos que luego serían figuras clave de la llamada “escuela genovesa”, como Luigi Tenco, Bruno Lauzi, Fabrizio De André y Umberto Bindi.
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Primeros pasos y ascenso creativo
En los años 50, Paoli comenzó su carrera musical en la discográfica Ricordi, donde grabó sus primeros sencillos sin lograr éxito inicial. El giro llegó en 1960 cuando escribió Il cielo in una stanza, inspirada en una experiencia personal y convertida en éxito gracias a la interpretación de Mina. Esta canción permaneció en las listas de ventas durante más de seis meses y consagró a Paoli como compositor. A principios de los 60, el músico conoció a la cantante Ornella Vanoni, con quien mantuvo una relación sentimental e inspiró temas como Senza fine y Me in tutto il mondo. En 1961 debutó en el Festival de Sanremo con “Un uomo vivo”, junto a Tony Dallara.

Durante la década de 1960, Gino Paoli lanzó algunos de los temas más emblemáticos de la música italiana, como La gatta, Sapore di sale y Che cosa c’è. Sapore di sale, arreglada por Ennio Morricone, tuvo impacto internacional y se consolidó como uno de los himnos de la música ligera italiana. En esta misma etapa, Paoli colaboró en bandas sonoras y trabajó con destacados músicos y arreglistas, como Gato Barbieri. Sus composiciones fueron interpretadas por figuras como Mina, Sergio Endrigo, Claudio Villa y Franco Battiato.
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Crisis personal y regreso a la música
En julio de 1963, el artista atravesó una profunda crisis personal que lo llevó a intentar suicidarse. Sobrevivió con la bala alojada en el corazón, un episodio que marcó su vida y su obra. Tras este hecho, su carrera sufrió altibajos y, aunque continuó participando en el Festival de Sanremo —en 1964 con Ieri ho incontrato mia madre y en 1966 con La carta vincente—, su popularidad disminuyó durante algunos años. A finales de los 60 y principios de los 70, Paoli se reinventó con álbumes como Le due facce dell’amore, Rileggendo vecchie lettere d’amore y Amare per vivere. En ese periodo, incursionó en la actividad de cazatalentos, descubriendo y apoyando a artistas como Viola Valentino, Lucio Dalla y Fabrizio De André.
En los años 80, Paoli recuperó el favor del público con composiciones como Una lunga storia d’amore, convertida en clásico contemporáneo. Su colaboración con Ornella Vanoni dio lugar a giras y discos conjuntos, como el álbum en directo Insieme. En esta etapa, el cantautor también se dedicó a adaptar canciones de autores internacionales y a experimentar con el jazz, como en el disco Milestones - Un Incontro in Jazz junto a Enrico Rava y otros músicos. Entre sus colaboraciones más destacadas figuran los trabajos con Patty Pravo, Zucchero Fornaciari y Danilo Rea. Además, muchas de sus canciones han sido versionadas por intérpretes de diferentes estilos y generaciones.
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Gino Paoli participó en cinco ediciones del Festival de Sanremo: 1961 (con Un uomo vivo), 1964 (Ieri ho incontrato mia madre), 1966 (La carta vincente), 1989 (Questa volta no) y 2002 (Un altro amore, que obtuvo el tercer lugar). A lo largo de su carrera, recibió reconocimientos como el Premio Tenco en 1974 y el galardón La Mar de Músicas en Cartagena (España) en 2015. La discografía de Paoli abarca más de cuarenta álbumes de estudio, directos y recopilatorios, con títulos como Gino Paoli (1961), Le cose dell’amore (1962), Matto come un gatto (1991), Appropriazione indebita (1996) y Appunti di un lungo viaggio (2019).
La vida de Paoli estuvo marcada por la resiliencia, la innovación y una sensibilidad interpretativa que cruzó géneros y generaciones. Su huella en la música italiana permanece a través de composiciones como Il cielo in una stanza, La gatta, Sapore di sale y Senza fine, que continúan siendo referentes del repertorio popular. El artista deja un legado que trasciende las fronteras de Italia y que será recordado por su capacidad de emocionar y renovar el lenguaje de la canción.
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