Las polémicas en torno al director Quentin Tarantino no paran de sucederse, sobre todo después de que insultara a actores como Paul Dano (de él dijo que era de los peores intérpretes de Hollywood, que era “flojo y aburrido), Owen Wilson o Matthew Lillard. También su residencia en Tel Aviv y su visita a las bases militares israelíes para ‘darles ánimos’ a las tropas no han sentado bien en estos momentos de conflicto bélico.
Ahora, una de las mujeres que han formado parte de su filmografía, Rosanna Arquette se ha manifestado alrededor de otro de los debates que siempre han planeado alrededor de su trayectoria, el uso del lenguaje racista en sus películas. La actriz, que trabajó con él en Pulp Fiction lo ha calificado de inadmisible.
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En concreto, la controversia gira en torno a la palabra ‘nigger’ un término despectivo que, en Django desencadenado, por ejemplo, aparece en más de 110 ocasiones profiriéndose por personajes de diferentes etnias.
Polémica en torno a los insultos racistas
Rosanna Arquette, considera que el legado fílmico del director contiene un exceso injustificable de lenguaje racial. Aunque la actriz concede a Pulp Fiction la condición de obra “icónica” y “grandiosa en muchos niveles”, rechaza la permisividad de la industria con Tarantino para utilizar ese término. En palabras de Arquette: “No es arte, es simplemente racista y desagradable”. La intérprete señala, además, que detesta la tolerancia mostrada hacia el director en este aspecto: “No soporto que se le haya concedido carta blanca”.
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La controversia sobre Quentin Tarantino se remonta a décadas atrás. En 1997, con el estreno de Jackie Brown, el cineasta Spike Lee, uno de los buques insignia de la comunidad cinematográfica estadounidense afroamericana, ya había vertido críticas sobre el uso persistente de la palabra N en los guiones de Tarantino. En declaraciones recogidas por The Times U.K., Lee afirmó: “No tengo nada contra la palabra y la uso, pero no de forma excesiva. Hay personas que la usan, pero Quentin está obsesionado con esa palabra. ¿Qué quiere, que le nombren afroamericano honorario?”, indicando además su incomodidad ante la percepción de que ese lenguaje pueda considerarse innovador o moderno entre la comunidad afroamericana.
El récord de palabrotas ‘Django desencadenado’
La polémica se amplificó en 2012 con el estreno de Django desencadenado, donde la utilización excesiva del insulto racial volvió a ser motivo de rechazo público y de nuevo molestó al director Spike Lee: “Tengo un problema claro con el uso excesivo que hace Quentin Tarantino de la palabra N”. Lee remarcó además que nunca había exigido a Tarantino dejar de emplearla, pero sí consideraba que existía un problema con esa práctica.
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No han faltado, por su parte, respuestas defendiendo la libertad creativa por parte de Tarantino. Tras obtener el Globo de Oro al mejor guion en 2013 por Django desencadenado, el propio director expresó en rueda de prensa: “Piensan que debería suavizarlo, que debería mentir o maquillar. Jamás haría eso con mis personajes”. Además, Tarantino declaró a The Hollywood Reporter antes del estreno de la película: “Ninguna crítica social que se haya dirigido hacia mí ha cambiado ni una sola palabra de ningún guion o historia que escribo. Creo plenamente en lo que hago y es mi deber hacer caso omiso a esas críticas”.
Libertad o uso indebido de la ‘apropiación’ cultural
La legitimidad del empleo del lenguaje racial por parte de Tarantino, que no deja de ser un cineasta blanco, continúa generando posturas contrapuestas en la industria cinematográfica. El director afroamericano Lee Daniels (Precious) también intervino en el debate, especialmente tras las declaraciones de Tarantino sugiriendo al público que no aceptaba sus decisiones argumentales que viera otra cosa. Daniels sostuvo que esa actitud “no es la respuesta adecuada” y especificó que hace una década podría haber interpretado el uso del término como “artístico”, aunque considera que Tarantino no tiene derecho a sustentarse en esa justificación actualmente.
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El actor Samuel L. Jackson, habitual colaborador de Tarantino, aportó su visión en 2022. En opinión de Jackson “siempre que alguien busca un ejemplo del uso excesivo de la palabra N, recurren a Quentin y no es justo. Él simplemente narra la historia y los personajes hablan de esa manera. Cuando Steve McQueen lo hace, es arte. Es un artista. Quentin es simplemente un director de cine palomitero”. Jackson planteaba así, una divergencia respecto a la percepción crítica sobre distintos directores al utilizar este lenguaje.
En cualquier caso, la discusión pone sobre la mesa los límites de la libertad artística y las implicaciones culturales derivadas de decisiones creativas controvertidas. Décadas después del estreno de las primeras películas del director, la controversia sigue abierta y sin conclusión en el panorama cultural estadounidense.
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