Hubo cierta expectación cuando se anunció que Ben Affleck y Matt Damon iban a repetir como pareja protagonista en una película para Netflix, sobre todo después de hayan pasado casi 30 años desde que los conociéramos en la pantalla con en El indomable Will Hunting, cuyo guion estaba además firmado por los dos, que además se llevaron el Oscar en esta categoría.
Las trayectorias de ambas estrellas han vuelto a coincidir mientras que Matt Damon se prepara para el desembarco de La Odisea, de Christopher Nolan y Ben Affleck estrenará su nueva película como director, Animals.
Sin embargo, a pesar de las ganas de volver a verlos juntos (han participado en películas conjuntas, pero no como ‘coprotagonistas’ como ha sido el caso de El último duelo o Air), lo cierto es que este proyecto, titulado El botín, aunque esté número uno como la película más vista de Netflix, no se encuentra a la altura de las circunstancias.
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Una película sin personalidad
El botín es un thriller bastante convencional dirigido por Joe Carnahan (responsable de películas que han pasado sin pena ni gloria), que se inserta dentro del drama policial ambientado en Miami, donde la pareja de intérpretes encarna a dos agentes integrantes de una unidad especializada en la incautación de dinero, drogas y armas.
La película, sigue los esquemas clásicos del género policíaco contemporáneo estadounidense. La historia arranca con la intervención de un grupo táctico de narcóticos capitaneado por los personajes de Damon (Dane Dumars), un teniente marcado por la tragedia familiar y problemas económicos, y Affleck (JD Byrne), resentido tras no haber recibido un ascenso y ocultar una relación sentimental con una superior asesinada.
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A partir del hallazgo de más de 20 millones de dólares ocultos en una vivienda durante una operación, las lealtades de los personajes empiezan a tambalearse y la sospecha de posible traición se convierte en el hilo conductor.
Un ‘subproducto’ hecho con mucho dinero
El guion no logra que el conflicto entre ambos protagonistas alcance intensidad y, a parte del interés inicial de la propuesta, que reside precisamente en asistir a un duelo interpretativo entre Affleck y Damon, la narrativa termina perdiendo fuerza debido a unos diálogos totalmente anodinos e insulsos.
Este enfoque conduce a que las personalidades de los protagonistas, así como las del resto del reparto, adolezcan de falta de desarrollo. Además, intérpretes como Steven Yeun, Catalina Sandino Moreno y Teyana Taylor (tres actores con nominaciones u opciones a los Oscar) apenas tienen espacio para lucirse, y los personajes femeninos terminan relegados en los momentos decisivos de la acción.
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Y sí, la química entre Damon y Affleck continúa funcionando, pero el resultado es insuficiente, estereotipado y sin profundidad. Al fin y al cabo, El botín, no sabemos si de forma consciente o no, reproduce los subproductos de videoclub de los años noventa. Solo que, ahora, estas producciones tienen presupuestos de más de 100 millones de dólares, convirtiendo a Neflix, además de un contenedor de contenidos, en una productora un tanto errática cuyas decisiones creativas no siempre funcionan.
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