La película que aborda sin tabúes la sexualidad de una joven con discapacidad: “Es la primera comedia con la que los adolescentes se van a sentir realmente identificados”

Desde este viernes está en cines ‘Todos los colores’, el debut en el largometraje de Beatriz de Silva, protagonizado por Mafalda Carbonell, Eva Moral y Silvia Abril. ‘Infobae’ entrevista a la directora y a las tres actrices

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Entrevista con Mafalda Carbonell, Eva Moral y Silvia Abril, protagonistas de 'Todos los colores', y su directora y guionista Beatriz de Silva.

Una de las grandes capacidades del cine es la de normalizar y dar a conocer ciertas realidades. También reparar el daño hecho frente a estereotipos. El retrato de las personas con discapacidad —desde la física a la intelectual o la sensorial— no ha estado exento de estos patrones. Frente al imaginario de que estos son héroes o, por el contrario, tienen una vida marcada por el drama, Todos los colores, la ópera prima de Beatriz de Silva —directora de los cortos Tula (2022); Luyba, mañana (2023) y Hadas (2024)-, en cines desde este viernes, llega para romper con todo lo anterior.

Protagonizada por Mafalda Carbonell —hija del también actor Pablo Carbonell—, la atleta paralímpica Eva Moral —medalla de bronce en los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020— y Silvia Abril, este coming of age sigue la historia de una adolescente de 17 años mientras aborda cuestiones tan universales como la amistad, la sexualidad y el primer amor desde la perspectiva de una joven con discapacidad.

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Imagen de 'Todos los colores'. (Atresmedia Cine)
Imagen de 'Todos los colores'. (Atresmedia Cine)

Presentada en el pasado Festival de Málaga como parte de la Sección Oficial Fuera de Concurso y producida por Atresmedia Cine junto a Cattleya Producciones y La Canica Films, la historia sigue a Belén (Carbonell), una adolescente de segundo de Bachillerato en silla de ruedas que ve cómo sus tres mejores amigas tienen claro qué harán cuando termine el curso. Su incertidumbre, unida a su carácter rebelde y a su constante mal humor, la llevará a ser castigada por la directora de su instituto para ser parte del club de atletismo. Allí conoce a Laura (Moral), una atleta paralímpica que, motivada por el atletismo, la ayudará a ver la vida de otra manera, a romper con los límites establecidos por su entorno y a ganar confianza en sí misma.

Luchar contra la heroicidad y el drama a través de la risa

La normalización de vivir en silla de ruedas viene de la mano de la propia directora y guionista. Una de las mejores amigas de la infancia de Beatriz de Silva (Cáceres, 1997) necesitaba de ella para hacer su vida. “Para nuestro grupito no era relevante más que por temas logísticos: taxis adaptados, discotecas sin escalones, restaurantes con suficiente espacio, autobuses con rampa. Estábamos acostumbradas a incluir la adaptación en nuestra vida”, apunta. Pero no todo el mundo tenía estos factores en cuenta, algo que se traslada incluso a la gran —y pequeña— pantalla.

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Así surgió la idea de escribir y dirigir Todos los colores, como “una necesidad de contar algo” que para ella era “una normalidad”. “A lo mejor una película te puede ayudar a tener ese imaginario en tu cabeza. ¿Cómo hace una persona con discapacidad para ir a una discoteca? ¿Cómo mantiene relaciones sexuales? ¿Cómo se cambia de la silla a la cama? Pequeñas cositas que al final hacen que tú normalices una vida y que no se te caiga el mundo", apunta.

Entrevista a las protagonistas de 'Todos los colores', de izquierda a derecha, Eva Moral, Mafalda Carbonell y Silvia Abril. (Infobae España)
Entrevista a las protagonistas de 'Todos los colores', de izquierda a derecha, Eva Moral, Mafalda Carbonell y Silvia Abril. (Infobae España)

Y contra los estereotipos precisamente quería luchar De Silva. “No eres un niño, ni un ángel, ni un superhéroe. Eres una persona y tienes tu personalidad, que no está definida por una silla”, explica. “Los primeros cinco minutos vas a ver la silla. Luego ya vas a ver a Belén”.

Una visión que comparte Eva Moral, atleta de triatlón paralímpico y debutante en el cine. La deportista lamenta que las personas con discapacidad sigan apareciendo en la ficción atrapadas entre dos extremos: la heroicidad o el drama. “Siempre se nos trata desde el punto de vista de los superhéroes o del drama, la pena, la depresión o la sobreprotección”, afirma. Frente a ello, reivindica una representación más cercana a la realidad: “Ya estamos muy cansados de ese drama que no existe en la vida real. Tenemos vidas plenas y queremos huir de eso, porque luego lo percibimos en nuestro día a día dentro de la sociedad”.

Pese a que Carbonell no lleva silla de ruedas como la protagonista, la actriz de 17 años —está en primero de Bachillerato, es aún más joven que su personaje— sabe lo que es tener una discapacidad. Cuando era pequeña le diagnosticaron artrogriposis de miembros inferiores, motivo por el que se ha enfrentado a varias operaciones y tuvo que estar tres años con las piernas escayoladas.

Imágenes del rodaje de 'Todos los colores'. (Francisco Sarrió Volpi)
Imágenes del rodaje de 'Todos los colores'. (Francisco Sarrió Volpi)

Por ello, encontró numerosos puntos en común con Belén. “Aunque yo no vaya en silla de ruedas y pueda caminar, aunque sea con cojera, una discapacidad es una discapacidad”, explica la actriz, que debutó en el largometraje en Vivir dos veces (2019), dirigida por María Ripoll, y también ha participado en Baby (2020), de Juanma Bajo Ulloa, y en series como 30 monedas, de Álex de la Iglesia, entre otras. “Yo de más pequeña también tenía dudas sobre el sexo y un montón de cosas, viéndolo desde mi perspectiva de la discapacidad. Hacer esta película me ha ayudado un montón”, afirma.

El camino de la sexualidad

La sexualidad es, precisamente, uno de los ejes centrales de Todos los colores. Belén está enamorada de Panocha (Iván Luengo), un compañero de clase que más pronto que tarde corresponderá su amor y mejor que nadie terminará aceptando su sexualidad. “Hay una intimidad emocional muy fuerte. Muchísimas de las cosas que grabamos son improvisaciones de ellos. Se pusieron a hacer sus cosas y a jugar y yo dije: ‘Pon la cámara ahí y vamos a ver qué sale’”, sostiene la directora. Ese mismo enfoque también lo reivindica Silvia Abril, quien interpreta a la madre de Belén. “Es la primera comedia con la que los adolescentes se van a sentir realmente identificados, porque se tratan temas de cara abiertamente y de verdad”, sostiene la actriz.

Entrevista a directora y guionista de 'Todos los colores', Beatriz de Silva. (Infobae España)
Entrevista a directora y guionista de 'Todos los colores', Beatriz de Silva. (Infobae España)

Por ello, la historia de madurez y autodescubrimiento de la protagonista pasa por el sexo y su relación con Panocha. Un aspecto que, según Carbonell, rara vez se aborda con naturalidad en la ficción. “Nunca vemos temas como la regla o la sexualidad más allá de las típicas escenas de sexo”, reflexiona la actriz, que defiende que resulta mucho más útil que una película invite a los jóvenes a hablar y reflexionar sobre estas cuestiones que limitarse a reproducir situaciones idealizadas o poco realistas. “Hay chavales y chavalas muy pequeños que ven esas escenas y se piensan que es así”, señala.

Los primeros cinco minutos de película sirven como declaración de intenciones. Más allá de mostrar una primera escena de Belén en clase de Educación Física —que no puede correr por estar en silla de ruedas—, la joven gasta una broma a su profesor: le pega una compresa llena de sangre en la espalda. Es una escena que la directora “tuvo que pelear”. “Es muy visual y puedes perder a gente por el camino. Pero a mí me parecía precisamente una declaración de intenciones: lo escatológico es súper humano. Y en el caso de la experiencia femenina, más“.

Por ello el humor es fundamental, como asegura Moral: “Creo que con esta película se consigue, porque efectivamente nos reímos muchísimo y se acaba olvidando que la protagonista va en una silla de ruedas. Al final es, como digo yo, un complemento. Como el que lleva gafas o aparato”.

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