Baro Lucas apuesta por los contrastes y el lujo de una moda sencilla

Guardar

Madrid, 16 sep (EFE).- Baro Lucas ha presentado este miércoles en el patio de la Universidad Nebrija una colección entre el color y la oscuridad, entre la inocencia de las emociones juveniles y la sobriedad que conlleva el paso del tiempo, una propuesta que define como "el lujo de la sencillez".

Álvaro Lucas Santo (Tordesillas, Valladolid, 1993), director creativo de Baro Lucas, continúa marcando con su confección una línea evolutiva firme y constante, que en esta ocasión se inspira en las "emociones" a las que conduce el cuadro de 'El jardín de las delicias' de El Bosco, detalla a EFE.

PUBLICIDAD

Baro Lucas se fija en el famoso tríptico y en el proceso de vida que desarrolla desde la ingenuidad, que plasma en una propuesta con bombachos dieciochescos en burdeos, al caos que representa con un escultural vestido negro de cuerpo ceñido y gran volumen en la falda.

En el patio del campus de la Universidad Nebrija se han exhibido piezas con las que interpela a la desnudez de Adán y Eva con vestidos trasparentes en rosa pastel; otras con patrón lencero, más recatado, son fieles a un minimalismo al que no quiere renunciar y que contrasta con otras diseños más abigarrados en escotes y faldas.

PUBLICIDAD

Su intención es crear una continuidad entre la línea femenina y la masculina -con menos prendas-, "un hilo conductor que les dé coherencia", añade, en los que marca una diferenciación clara con piezas de líneas suaves para pasar después a patrones más complejos y volúmenes definidos en figuras globo, redondeadas.

La lana fría de la sastrería es uno de sus tejidos favoritos, aunque también están presente el triacetato y la tafeta de seda en gabardinas en una paleta cromática donde está presente el gris y abunda el gris, el negro y el verde musgo.

Baro Lucas viste a un hombre informal, que no pierde la elegancia, como demuestra con un vestido con pantalón de traje masculino y camisa abstracta o con gabardinas con manga ranglán para armar más los hombros.

A un chaleco de corte sahariano de más de mil piezas le añade un pantalón de tartalana natural, el tejido habitual con el que se da forma al interior de una americana una combinación sorprendente y atractiva.

Llama la atención una guayabera con delicada vainica, confeccionada a mano, actualizada con un patrón con acabado en la cintura de cazadora.

Las joyas de Joaquín Berao en titanio han sido el complemento perfecto para añadir un plus de fuerza y firmeza a la colección que el diseñador quería transmitir. EFE

(foto)

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD