Un equipo español crea una técnica para proteger los satélites de daños irreparables

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Madrid, 21 jul (EFE).- Un equipo de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en colaboración con la empresa del CSIC Nanostine, ha desarrollado un recubrimiento para componentes de satélites que les protege del efecto multipactor, que provoca daños catastróficos e irreparables en dispositivos como antenas de comunicación.

Los resultados obtenidos con el nuevo recubrimiento, desarrollado en colaboración con la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés), han sido publicados en la revista Applied Surface Science y están protegidos mediante una patente.

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La ESA llevaba más de 40 años buscando soluciones para reducir el riesgo asociado al efecto multipactor, aunque hasta el momento no se había logrado un recubrimiento óptimo.

“La mayor parte de los recubrimientos protectores en estos componentes de satélites actuales están hechos con Alodine, un componente perjudicial para la salud y el medio ambiente, por lo que necesitamos una alternativa”, explica una de las autoras, Lidia Martínez, investigadora del CSIC en el Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid (ICMM).

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El equipo español propone una solución basada tanto en la composición como en la estructura superficial de ese recubrimiento.

En lugar de trabajar en la microescala, como gran parte de las alternativas propuestas, han modificado la rugosidad de la superficie a nivel nanométrico (de un tamaño que es la millonésima parte de un metro), y lo han hecho con un recubrimiento de oro y plata a base de nanopartículas fabricadas con dispositivos de ultra alto vacío.

De este modo, han obtenido recubrimientos metálicos nanoestructurados que no solo son capaces de sustituir al Alodine, sino que tienen mejores prestaciones.

La fabricación del recubrimiento se hace con tecnologías de ultra alto vacío, lo que significa que es relativamente fácil de implementar a nivel industrial, informa el CSIC en un comunicado.

La patente del recubrimiento ya está solicitada entre el CSIC y Nanostine, y se ha cerrado un acuerdo de licencia para que Nanostine comercialice estos recubrimientos enfocados al sector aeroespacial.

Aun así, quedan muchos pasos por delante: “la investigación para llevar un recubrimiento al espacio es de alrededor de una década, hay que dar todos y cada uno de los pasos. Ahora mismo nuestros resultados son muy prometedores y desde la ESA nos han mostrado su satisfacción ante nuestra solución real, pero hay que seguir trabajando”, concluye Martínez.EFE

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