La exposición a incendios durante el embarazo reduce el peso de los bebés al nacer

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Barcelona, 15 jul (EFE).- El humo y el estrés provocados por la exposición a incendios forestales durante el embarazo aumenta en un 10 % la probabilidad de que el bebé nazca con bajo peso, según un estudio del Centro de Estudios Demográficos de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB).

La investigación, publicada este miércoles en la revista Perspectives Demogràfiques, se basa en los datos cruzados de los nacimientos en España entre 2008 y 2021 y del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS).

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Los resultados indican que los fuegos perjudican a través de dos mecanismos: el estrés, el miedo y el desplazamiento, por una parte, y la contaminación atmosférica generada por el humo, por otra.

Así, los recién nacidos en zonas cercanas a un gran incendio (de más de 500 hectáreas) tienen hasta 0,4 puntos porcentuales más de probabilidad de nacer con bajo peso -equivaldría aproximadamente al impacto de una semana de consumo de tabaco durante el embarazo- o de manera prematura.

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"Una respuesta integral tiene que abordar ambos, especialmente porque las consecuencias de nacer con un bajo peso y de manera prematura -como problemas respiratorios y dificultades en el desarrollo- pueden persistir a lo largo de la vida", ha explicado la investigadora del CED-UAB Maria Rubio.

El estudio también alerta de que el humo transporta partículas finas a centenares de kilómetros que dañan el desarrollo fetal al dificultar la transferencia de nutrientes y, aunque el efecto individual sea pequeño, la exposición simultánea de miles de gestantes lo convierte en un problema de salud pública.

Esta contaminación se ha distribuido de forma muy desigual en España, siendo el noroeste la zona más expuesta: algunos municipios acumularon más de 100 días bajo el humo frente a los menos de 25 del centro y el este del país.

Asimismo, los dos mecanismos operan en momentos distintos, pues la proximidad al fuego físico impacta más en el primer y tercer trimestre de gestación, mientras que el humo es especialmente nocivo en el segundo.

Por ello, el trabajo propone tratar a las embarazadas como colectivo vulnerable en las emergencias, integrar la salud reproductiva en los planes de protección civil, garantizar el seguimiento prenatal de las desplazadas y emitir alertas tempranas de humo.

"Con el cambio climático intensificando los incendios, las consecuencias para las generaciones futuras comienzan incluso antes de nacer", ha concluido la investigadora. EFE

dic/mg/acm

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