Madrid, 18 jun (EFE).- El sistema de asilo y de acogida para solicitantes de protección internacional en España ha experimentado grandes cambios en las últimas décadas hacia una mayor capacidad, profesionalización de la atención y cuidado de aspectos que antes no se tenían tan en cuenta, como la salud mental.
Así lo han señalado diferentes representantes de las entidades sociales que participan en este sistema, como Accem y Cruz Roja, y del propio Gobierno durante la jornada 'Enfocando un Refugio para la Paz' celebrada este jueves por la ONG Accem en Madrid por el Día Mundial del Refugiado, que se conmemora el sábado, 20 de junio.
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Este año esta cita también recuerda el 75 aniversario de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, de 1951, el principal trata internacional que sienta las bases sobre la protección internacional.
A modo de balance, la directora general de Atención Humanitaria y Sistema de Acogida de Protección Internacional del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Paloma Favieres, ha explicado que, a lo largo de los años, todas las actuaciones del sistema de acogida se han ido "profesionalizando".
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Y ha añadido que se han incorporado otros aspectos hoy normalizados, como la atención psicológica en todos los itinerarios, ya sea por el propio duelo migratorio o por la experiencia personal del usuario, como ser víctima de trata o tortura.
Favieres también ha puesto en valor una gran evolución a la hora de interpretar los motivos por los que una persona es merecedora de protección internacional, regulados por la Convención de Ginebra de 1951, al incorporar cuestiones como las relacionadas con el colectivo LGTBI o de género.
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Y ha puesto como ejemplo que, cuando ella trabajaba hace 30 años como abogada de oficio, le dijeron que un caso de mutilación genital femenina en el que ella trabajó "no tenía nada que ver con la protección internacional": "Ni en nuestros mejores sueños hubiéramos pensado que se iba a producir esta evolución", ha señalado.
El director de Inclusión Social de Cruz Roja Española, José Javier Sánchez, ha coincidido en destacar la profesionalización de la atención y ha subrayado el aumento de la capacidad de acogida del sistema. A modo de ejemplo, ha explicado que cuando él empezó a trabajar Cruz Roja tenía 237 plazas y ahora dispone de 16.588.
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Pero en opinión del director general de Accem, Enrique Barbero, "el sistema ha crecido mucho exponencialmente y no todo el mundo se ha esforzado de la misma manera a la hora de atender o asistir a ese sistema" y ha puesto como ejemplo las resoluciones de protección internacional que en muchos casos tardan años en llegar.
Esto supone, ha subrayado, dejar a las personas en "un terreno de nadie, excesivamente complicado y difícil", aún más para quien, después de mucho tiempo de espera, incluso trabajando, recibe una respuesta negativa y tiene que volver a la casilla de salida y, en muchos casos, la irregularidad. EFE
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