Una goleada previsible y un examen pendiente

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Iñaki Dufour

Redacción deportes, 15 jun (EFE).- La goleada por 7-1 a Curazao no alcanzó aún al 8-0 a Arabia Saudí de 2022 como el mayor triunfo en un Mundial de la selección alemana, que logró una victoria previsible, que tampoco vale como examen definitorio, sino como una transición a los partidos de verdad contra Costa de Marfil y Ecuador.

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No es natural que haya tanta diferencia en un partido, aunque ha habido casos recientes mucho más sonoros, como el 1-7 que la propia ‘Die Mannschaft’ asestó a Brasil en las semifinales del torneo en 2014. Por eso, los tres puntos sumados frente a Curazao se presuponen casi seguros también para Ecuador y Costa de Marfil cuando se midan a ella.

En esa competencia de tres por el liderato, que alumbra un horizonte quizá menos difícil hacia adelante, aunque todo depende también del desenlace de los demás grupos, Alemania realmente aún no ha empezado a competir. Primero jugará contra Costa de Marfil, el próximo 20 de junio, y después contra Ecuador, el 25. Ellos ya se enfrentaron entre sí con triunfo africano por 0-1 con un gol a última hora.

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En la proyección a futuro, el líder del grupo E que domina ahora Alemania se enfrenta a uno de los mejores terceros, mientras que el segundo del cuarteto irá a parar a un duelo inicialmente mucho más exigente, contra el segundo del I, integrado por Francia, Noruega, Senegal e Irak. Aún no ha comenzado la acción entre ellos.

En ese sentido, a efectos prácticos aún no ha hecho nada el conjunto dirigido por Julián Nagelsmann, más allá de empezar con el buen tono que debe una competencia de tanta envergadura, con goles y confianza para sus jugadores y con Jamal Musiala, tan determinante para cualquier equipo, completamente listo. En el debate desde fuera entre él o Deniz Undav, el técnico apostó por el futbolista del Bayern Múnich por delante del jugador del Stuttgart, que entró para el tramo final.

Igual que el delantero elegido para el primer encuentro fue Kai Havertz, secundado por Leroy Sane y Florian Wirtz por los lados, con Alexander Pavlovic y Félix Nmecha en el medio, con Josuha Kimmich, Jonathan Tah, Nico Schlotterbeck y Nathaniel Brown en la defensa y con Manuel Neuer en la portería. Una declaración de intenciones quizá para el resto del Mundial y desafíos mayores.

“Se nota la conexión que hay entre los jugadores. Lo más importante es que este equipo tiene afinidad, eso es clave y tenemos que seguir”, miró hacia adelante Nagelsmann, que agrandó a diez la secuencia de triunfos consecutivos que configuran una racha inigualable de Alemania desde 1980, hace 46 años, cuando Jupp Derwall llegó hasta las doce.

La selección alemana tiene descanso en la jornada de este lunes. EFE

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