Burela celebra el empate de España que decepciona al resto del país

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Maite Valadez Arrazola

Burela (Lugo), 15 jun (EFE).- El debut de España en el Mundial ante Cabo Verde estuvo lejos de ser el soñado por los seguidores de la Roja, pero fue celebrado en una pequeña localidad del norte del país, Burela, en Lugo, donde el 10 % de la población tiene orígenes caboverdianos.

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Allí se congregaron ante la pantalla gigante aficionados de ambas selecciones que al final acabaron festejando juntos un resultado que para unos es decepcionante y para otros ha superado las expectativas.

Decenas de caboverdianos siguieron el encuentro con el corazón dividido; hoy con su país y el resto del Mundial, con España.

Así es el hermanamiento en una localidad que tiene en la pesca uno de los puntos fuertes de su economía, una actividad que, junto al negocio del aluminio, trajo a decenas de caboverdianos a estos lares.

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Entre nacionalizados y descendientes, cerca del 10 % de los vecinos de Burela tienen orígenes en el país africano.

España se estrelló en el césped con Cabo Verde, pero en Burela el resultado más feo del fútbol se llevó mejor.

Música, arte y gastronomía aderezaron el partido del Mundial con el festival 'De Cabo a Cabo', organizado por el colectivo Fanto Fantini como una propuesta cultural y comunitaria alrededor de un acontecimiento histórico como el enfrentamiento entre las dos selecciones.

Un evento que celebró la identidad compartida en una villa con más de medio centenar de nacionalidades y reivindicó la diversidad como un valor social, cultural y también económico para la comarca de A Mariña y para el conjunto de la provincia.

La ola migratoria transformó este pequeño pueblo costero situado a orillas del mar Cantábrico. En 1968 llegaron a este núcleo gallego los primeros inmigrantes caboverdianos, por la pesca y por Alcoa; a cuya estela se fueron sumando senegaleses, peruanos, indonesios y, así, hasta las 52 nacionalidades que conviven entre sus diez mil habitantes.

Este municipio lucense, uno de los más pequeños de Galicia -7,8 kilómetros cuadrados- es, además, el perfecto ejemplo del impacto positivo de la inmigración en la economía y la demografía, según su alcaldesa, Carmela López, que ha dicho a EFE que la localidad en la que gobierna ya ha ganado "seguro".

El "grito para poner en valor la convivencia" se ha escuchado en el mundo, ha dicho la también presidenta de la Diputación lucense, muy cerca de un aficionado, Luis Lópes, nacido en Burela pero que hoy ha ido con Cabo Verde por ser una "selección pequeña".

Álex, que lleva en Burela ocho años y es de Cabo Verde, ha comentado que España tiene la presión de ser "favorita" y Cabo Verde iba con "hambre de ganar".

Risianan Gonçalves, que lleva muchos años en suelo gallego, ha agradecido el "ambiente especial" que se ha creado y la "alegría" experimentada en la Praza da Mariña, lugar en el que se ha colocado la pantalla gigante.

Ha habido allí euforia, música (desde Baiuca a Batuko Tabanka) y comida en raciones a euro, con la Cachupa (guiso de maíz, alubia y verduras) en la delantera, aunque también el Doce de Papaia (mermelada de papaya con rebanada de queso).

Carlos, uno del millar de caboverdianos censados en Burela, aparte de comer, algún don adivinatorio debe tener porque desde antes de saberse el resultado ya iba con una pancarta en la que iba invitando a celebrar el empate. Está claro que 'meigos', haberlos haylos. EFE

(foto) (vídeo)

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