Atlanta se vuelca con la Roja en un debut mundialista insípido ante Cabo Verde

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Jairo Mejía Ramos

Atlanta, 15 jun (EFE).- La famosa hospitalidad sureña de Estados Unidos recibió este lunes a España en su debut mundialista en un estadio Mercedes-Benz de Atlanta (Georgia) teñido de rojo, pero que dejó a los aficionados de la Roja un sabor a derrota tras el empate sin goles frente a Cabo Verde.

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Con las más de 70.000 localidades ocupadas, los quioscos de té helado y frituras y oportunistas predicadores evangélicos aprovecharon la multitud para dar el sabor sureño al primero de los dos partidos que España jugará en esta sede mundialista.

Con una temperatura perfecta en un estadio acondicionado, la grada dejó de entretenerse haciendo la ola cuando el seleccionador español Luis de la Fuente dio minutos en la segunda parte a Lamine Yamal y Nico Williams.

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Al final fueron los de Cabo Verde, número 67 en el ranking mundial de la FIFA, los que celebraron un empate sin goles como si de una victoria se tratara y dieron la nota de color con bailes y siendo los últimos en abandonar el estadio.

"España aquí juega en casa. Hay gringos que vienen con la playera de España y los latinos todos van con la Roja", explica a EFE Jorge, uno de los voluntarios locales que ayudan a organizar el evento.

"En este mundial voy con Estados Unidos y con España", explica Atib, que como muchos otros llegó a Atlanta desde otras partes del país solo para ver el partido y regresar mañana a trabajar, sin equipaje y solo pertrechado con los colores de España. "Mi mujer veía lo que sufría y me dijo que tenía que venir", reseña.

"No ha sido barato y un poco una decepción, pero no me arrepiento, ojalá sea el primer partido hacia la final", explica el estadounidense.

España, favorita para ganar el Mundial ha establecido su cuartel general en Chattanooga (Tennessee) a unas dos horas de Atlanta, en el corazón de un Estados Unidos acostumbrado a la calidez y que ha arropado a España desde su llegada.

España ha aprovechado ese recibimiento para echar mano de la diplomacia deportiva, el gran puente que le une a un país obsesionado con el deporte, donde cada bar o restaurante tiene un muro de televisores retransmitiendo desde el Mundial al 'pickleball'.

El alcalde de la ciudad, el demócrata Andre Dickens, abrió este lunes un foro sobre deporte y negocio de la Cámara de Comercio España-Estados Unidos en el que aseguro que es un "honor dar la bienvenida a España y servir de apoyo a reforzar los lazos con vosotros".

"España juega dos veces en nuestra ciudad y lo Falcons (el equipo de la NFL que tiene su casa en el estadio Mercedes-Benz) van a ir a Madrid al final del año”, dijo.

La embajadora española en Estados Unidos, Ángeles Moreno, también presente en el acto, destacó el poderío económico del deporte en dos potencias en ese rubro y recordó el puente que tiende el fútbol, apoyándose en valores como la inclusión de los inmigrantes.

Tal vez ese sea uno de los goles de España en este primer partido en Estados Unidos: ganarse los gritos de un sirio-estadounidense de Virginia como Atib o llevar a Eric a viajar desde Nashville (Tennessee) con un amigo para mostrarle que hay un deporte que aquí se llama 'soccer' y un país que se llama España que sabe jugar el fútbol. EFE

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