Las Palmas de Gran Canaria, 11 jun (EFE).- Canarias era el lugar donde el papa Francisco había puesto sus ojos tras abrir su pontificado con los migrantes en Lampedusa (Italia) y su sucesor, León XIV, ha querido convertirlo en referencia de su viaje a España, para lanzar un firme mensaje a Europa sobre su política de fronteras.
"No podemos acostumbrarnos a contar muertos. La dignidad humana no tiene pasaporte ni pierde valor al cruzar una frontera", ha clamado el papa desde el muelle de Arguineguín (Gran Canaria), uno de los epicentros de la Ruta Atlántica, a solo 24 horas de que los Veintisiete comiencen a aplicar su nuevo Pacto de Migración y Asilo.
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La inmigración fue cuestión central en el pontificado de Francisco y León XIV no solo ha recogido su legado, sino que está reforzando las bases del discurso de la Iglesia en esta materia, con continuos mensajes y símbolos, como el que ha protagonizado en Arguineguín al recordar a los fieles que es el depositario del 'anillo del pescador' y del mandato evangélico de salvar a los hombres del mar.
Para pronunciar su discurso principal hasta el momento sobre esta cuestión, el papa ha elegido un pequeño muelle pesquero y un auditorio conformado por 2.000 personas, más de la mitad inmigrantes de África y América, y el resto, miembros de los servicios de rescate y acogida a los que la Iglesia denomina ya 'los ángeles del océano'.
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En un tono firme, León XIV ha advertido a la Unión Europa de que "no se puede hablar de dignidad y dejar que el Atlántico y el Mediterráneo se conviertan en cementerios sin lápidas", ni centrarse solo en reforzar fronteras para luego "lamentar las muertes cuando ya han ocurrido" (casi 27.000 han perdido la vida solo en la Ruta Canaria desde 2019, según la ONG española Caminando Fronteras).
"La dignidad humana exige vías legales y seguras, rescate y asistencia, cooperación real contra los traficantes, protección efectiva a las víctimas, procesos serios de acogida e integración, y políticas que permitan a cada persona vivir con dignidad en su propia tierra", ha proclamado el pontífice.
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Como contraposición a este mensaje de Arguineguín, emerge la homilía que ha pronunciado por la tarde Prevost en la misa del estadio de Gran Canaria, ante unas 41.000 personas.
Allí, León XIV ha expresado en persona lo que Francisco ya había transmitido desde Roma, al anunciar por qué quería viajar a Canarias: "Quiero antes que nada dar gracias al Señor por tanto bien que se hace aquí cada día, confiándole el compromiso de todos y al mismo tiempo los sufrimientos de los que esta tierra es testigo".
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El papa se ha referido además a la verdadera caridad, que "no está fundada en el cálculo, ni en el mero sentimiento, ni es reducible a simple filantropía, sino que invade todo nuestro ser" y "que late en sintonía con otros corazones, involucrando a toda la persona".
"Amar es connatural al hombre, más aún, es condición de plenitud de su misma existencial", precisamente, ha dicho, como ocurre en Canarias: "en la acogida, en el compartir, en el don desinteresado".
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Pero Robert Prevost ha puntualizado, citando la encíclica de Francisco 'Fratelli Tutti', "que, nuestra caridad no debe ser mero asistencialismo, sino integrar a las personas, para su plena realización, espiritual, intelectual y física, y su inserción digna y constructiva en la comunidad".
En el capítulo de agradecimientos, en Arguineguín, León XIV se había acordado ya en particular de una isla, al citar el pasaje del Evangelio que habla de la acogida y la ayuda a los necesitados.
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"En lugares como en El Hierro, ese mandato adquiere una fuerza literal y dolorosa. Esa isla pequeña en extensión pero grande en humanidad ha visto llegar a miles de personas arrancadas de su tierra y confiadas a la fragilidad de un cayuco", ha señalado.
Este viernes, cuando afronte en Tenerife el último día de su viaje pastoral a España, tendrá oportunidad de escuchar en primera persona el ejemplo que está dando la sociedad herreña en estos años.
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La Iglesia de Canarias ha elegido para que se lo transmita a Darwin Rivas, párroco de La Restinga, el otro epicentro de la Ruta Canaria, de la isla que en solo un mes de 2024 recibió más personas en cayuco que habitantes residen en su territorio (11.000).
El padre Darwin es un buen resumen de todo ello: él mismo es inmigrante (venezolano) y no se conforma con guiar en la fe a sus feligreses, sino que apoya como voluntario en los desembarcos de Salvamento Marítimo en el muelle y luego también en la acogida. EFE
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