"¿Le puedo dar un abrazo al papa?": La emoción de los presos ante León XIV

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Cristina Cabrejas

Sant Esteve Sesrovires (Barcelona), 10 jun (EFE).- "¿Le puedo dar un abrazo al papa?", pregunta a EFE Montse, reclusa de Brians 1, minutos antes de la visita de León XIV a este centro penitenciario donde ella ha ofrecido uno de los testimonios que ha escuchado el pontífice. "Se lo voy a pedir porque necesito su abrazo", dice nerviosa y emocionada.

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Montse Benavente ha recibido el abrazo del papa. Y también Josefina. Son las dos internas de Brians 1 que han relatado ante León XIV su dura experiencia de vida, su sufrimiento y cómo han recuperado la fe dentro de la cárcel.

"Antes no tenía fe, pero ahora que sí que la tengo. Desde que estoy en prisión he conocido al padre Jesús Roy, que me ha dado mucha fuerza y he conseguido creer", decía a EFE Montse poco antes de la llegada del papa a esta cárcel. Al igual que sus compañeras estaba nerviosa, emocionada, contenta ... "Es grandioso, una posibilidad única. No he podido dormir nada", confiesa.

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El papa ha conocido la historia de Montse, una mujer que se ha enfrentado "al silencio de Dios", ha dicho, al perder a la gente que más quería y afrontar la muerte de un hijo: le ha costado entender que "Dios no es el culpable".

Esta reclusa sufría de un insomnio severo sin solución. Pero una noche, ha contado, pudo dormir agarrando una cruz: "Yo sé que fue Jesús quien me ayudó".

"Ahora sólo espero reencontrarme con mi hijo en el cielo. También espero la libertad y confío en sus planes", así ha concluido su testimonio. Después se ha acercado al papa y se han fundido en un abrazo.

Ochenta presos de Brians 1 y otros centros penitenciarios han recibido al papa en su visita a esta cárcel, precedida de nervios y expectación, según han contado a EFE Maite y Eli, otras dos internas emocionadas con el privilegio de ver al pontífice.

"Tengo 45 años, me quedan dos meses de condena y me voy con este regalazo", decía Maite. Ella y su compañera esperaban la bendición del papa y la confirmación de que "los tiempos de Dios son perfectos. Que cuando llegue el momento estemos preparadas para enfrentarnos a la sociedad de nuevo".

El centro penitenciario Brians1, considerado un referente en Cataluña, cuenta con unos 1.100 internos varones de carácter preventivo y un módulo para mujeres penadas donde están internadas entre 130 y 150 reclusas.

En declaraciones a EFE, el delegado de la pastoral penitenciaria, Jesús Bel, ha descrito la alegría con la que los internos e internas han preparado este encuentro: "muchos estaban como pensando que esto era un sueño y ahora es cierto".

"Saben que el Papa viene a encontrarse con ellos, a darles una palabra de misericordia", ha explicado Bel. Para los reclusos ha sido muy importante saber que están en los pensamientos del papa, tal y como le contó un preso emocionadísimo y que no salía de su asombro: "Piensa en nosotros y viene a visitarnos", le dijo.

En su primera visita a una cárcel española, Robert Prevost ha dirigido un mensaje de esperanza a los internos e internas: "En nuestra vida, el pasado no condena el futuro", les ha dicho.

"Aunque el agobio y la tristeza marquen algunos momentos de vuestro camino, recordad que los errores de la vida no determinan la identidad de una persona", ha expresado el papa en su discurso ante los cerca de 80 reclusos y reclusas de Brians 1 y también algunos de los centros de Brians 2 y Wad Ras.

Al inicio de la ceremonia, los reclusos han entonado un canto de bienvenida para el pontífice y, tras la intervención del director de la prisión y el sacerdote y del encuentro del papa con las presas, se ha interpretado 'El Virolai', himno de la Virgen de Montserrat.

Alumnos de los talleres artísticos del centro penitenciario han confeccionado el obsequio que han regalado al papa: un plato de cerámica de 30 centímetros de diámetro con un diseño inspirado en la paloma como símbolo de libertad y esperanza. EFE

(foto) (vídeo)

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