Vigo, 10 jun (EFE).- Una mujer ha aceptado un año de prisión -tres menos de lo que le pedían- por un delito de apropiación indebida y otro de administración desleal por haber desviado más de medio millón de euros de la empresa de su exmarido, el exfutbolista Toni Otero, y la cuenta conjunta de ambos.
La sentencia, firme, se ha dictado in voce en la sección quinta de la Audiencia Provincial de Pontevedra, con sede en Vigo, donde se ha alcanzado un acuerdo de conformidad tras cerca de cuatro horas de negociaciones.
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La pena privativa de libertad que se le ha impuesto ha quedado suspendida con la condición de que no delinca en un periodo de dos años y haga efectiva la responsabilidad civil en un año natural desde la fecha de la sentencia, poniendo como garantía el 50 % de los bienes gananciales que se le adjudiquen en el divorcio.
Así, tendrá que devolver 280.000 euros a la empresa y 107.500 a su expareja.
Además, abonará 1.440 euros en concepto de multa por los dos delitos de los que se le ha acusado.
También responderá de la indemnización el primo de la mujer, para el que no ha habido condena penal, pero sí se le ha considerado partícipe a título lucrativo.
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En su caso, como responsable solidario, entregaría el 100 % de un inmueble libre de carga y gravámenes, excepto por un contrato de alquiler vigente de 600 euros al mes al que se subroga el adquiriente.
La mujer era la administradora formal de la sociedad Tootsport Player Events S.L., de la que su marido, con el que estaba en trámites de separación, era socio único y administrador de hecho.
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Según el escrito de acusación, la mujer, aprovechando su condición de administradora formal, efectuó varios desvíos de dinero sin una justificación mercantil.
Así, en diciembre de 2019 transfirió un total de 280.000 euros (en dos operaciones de 250.000 euros y 30.000 euros) de una cuenta de la sociedad hacia una cuenta ganancial, cantidad que, posteriormente, movió a una nueva cuenta de la empresa en otra entidad financiera donde emitió cuatro talones bancarios que endosó a su primo para dificultar el rastreo del dinero.
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En marzo de 2020, tras haber sido destituida como administradora, pero aprovechando que el cambio no se había notificado al banco, realizó otra transferencia de 77.843,61 euros desde la cuenta de la empresa a una cuenta exclusiva de su titularidad.
Además, el 17 de diciembre de 2019, la acusada vació prácticamente por completo la cuenta bancaria ganancial al transferir 215.000 euros a su favor y apropiarse del dinero sin que existiera una liquidación de gananciales previa. EFE
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