Barcelona, 10 jun (EFE).- El papa León XIV ha inaugurado este miércoles la Torre de Jesús de la Sagrada Familia, el acto más emblemático de su visita de dos días a Barcelona, donde ha hecho un llamamiento a la paz: "No podemos creer en Jesús y promover la guerra".
La Basílica de la Sagrada Familia ha vivido este miércoles un día histórico con la misa y posterior bendición papal de la Torre de Jesús, acto al que han asistido los reyes; el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; el de la Generalitat, Salvador Illa; la presidenta del Congreso, Francina Armengol; el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, y doce ministros, entre otras autoridades.
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Los invitados han ido accediendo de forma escalonada a la Sagrada Familia y todos ellos han repetido el mismo gesto al llegar: han levantado la cabeza para contemplar la majestuosidad de la basílica, que con sus 172,5 metros de altura se ha convertido en la iglesia más alta del mundo.
'Alzad la mirada' es precisamente el lema del viaje a España de León XIV, que en su homilía, en la que ha alternado nuevamente el catalán y el castellano, ha proclamado que "no se puede creer en Jesús y promover la guerra y matar inocentes" o "abandonar a quien huye".
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"No podemos creer en Jesús y matar al inocente. No podemos creer en Jesús y abandonar a quien sufre, a quien llora, a quien huye de la miseria", ha expresado el pontífice, que ha ensalzado a la Sagrada Familia como "un signo de unidad y de concordia".
Tras la misa, que coincide con el centenario de la muerte de Antoni Gaudí, León XIV ha inaugurado la Torre de Jesús, coronada con una enorme cruz que "brilla de día, reflejando la luz del sol, y brilla de noche, iluminando la ciudad como un faro abierto al Mediterráneo".
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El acto ha culminado con un espectáculo tecnológico de luz y color, creado especialmente para la ocasión, que ha iluminado la Torre de Jesús y el cielo de Barcelona en homenaje a la creatividad y visión de Gaudí.
Unas 120.000 personas han salido a la calle en Barcelona para ver al papa en su trayecto en papamóvil hacia la Sagrada Familia, donde otras 9.000 personas han podido seguir el acto litúrgico, tanto dentro de la basílica como en el exterior a través de pantallas gigantes.
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Antes de acudir a la Sagrada Familia el papa ha visitado la iglesia de San Agustín de Barcelona, situada en el barrio del Raval, uno de los más pobres de la ciudad, donde ha sido recibido por su rector, Faustin John Mlelwa, un viejo conocido suyo, con quien había coincidido años atrás en Tanzania y Perú.
En San Agustín el inesperado protagonista ha sido Renzo, un niño de once años que le ha hecho al papa un verdadero interrogatorio: ¿te gusta el fútbol?, ¿de pequeño querías ser papa?, ¿por qué hay gente a la que le pasan cosas malas y a otros no?, ¿por qué hay tantos abuelos solos?, ¿hay que perdonar siempre?
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Estas son algunas de las cuestiones que ha planteado Renzo y que el papa ha contestado, algunas de ellas improvisando, de forma espontánea, y otras ciñéndose al documento que traía preparado.
León XIV ha confesado, por ejemplo, que nunca pensó ser papa, "ni de joven ni de viejo", y que prefiere el tenis al fútbol, aunque este deporte "nos recuerda algo que no debemos olvidar: la vida no es una carrera para lucirse en solitario, sino un camino que aprendemos a recorrer juntos".
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Ha reconocido que "no es fácil encontrar la respuesta" a la pregunta sobre por qué hay personas a las que les pasan cosas malas, pero "pensar en la vida de Jesús" puede ayudar a entenderlo.
También ha asegurado que los abuelos son "muy importantes en la vida de las familias" y "nunca deberían quedarse solos", y que "perdonar significa no dejar que el odio se convierta en dueño de nuestro corazón".
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Por la mañana, el pontífice ha visitado la cárcel de Brians 1, donde se ha reunido con un grupo de presos y presas, a quienes ha llevado un mensaje de esperanza: "En nuestra vida, el pasado no condena el futuro".
Después se ha desplazado en helicóptero hasta la Abadía de Montserrat, donde ha venerado a la Moreneta, la patrona de Cataluña, y ha llamado a "cultivar el amor" en los debates políticos y en las redes sociales.
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Finalizado el acto litúrgico, León XIV salido al balcón para saludar a los fieles, ante quienes ha agradecido a Cataluña su contribución en la acogida de personas llegadas de otros países y su labor para integrarlos en "una única familia". EFE
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