
El dueño de los perros que mataron a Arancha Corcero en octubre de 2023 en Roales del Pan (Zamora) ha sido condenado a dos años y medio de prisión.
La jueza de lo Penal de Zamora le considera responsable de un delito de homicidio por imprudencia grave, penado con cuatro años de cárcel, pero le rebaja la pena a dos y medio por dilaciones en el proceso judicial, según informa La Opinión de Zamora y de la que se hace eco Europa Press.
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La acusación pedía cuatro años de cárcel y la defensa, la absolución. El pastor, Pedro Gago, ha sido también condenado a una indemnización de 250.000 euros a la familia de la joven.
La sentencia considera probado que el pastor tenía a los perros en un estado de aislamiento, sin contacto con otras personas ajenas a él, sueltos por fuera del cercado donde se encontraban las ovejas, sin seguro y sin comida de sobra.
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Según relata el citado medio, la sentencia asegura que la causa de la muerte fue un shock traumático-hemorrágico consecuencia directa de las múltiples heridas por la mordedura de los perros que atacaron a la joven, que esa tarde paseaba por la zona.
La sentencia tiene en cuenta los testimonios emitidos en la vista oral, celebrada la semana pasada. Especialmente los de los guardias civiles que llegaron en primer lugar a la zona de los hechos, que relataron que se encontraron a varios perros, en cualquier caso más de cinco, sueltos, sin custodia de su titular y en actitud muy agresiva, tirándose al coche y dificultando la labor. Alrededor del cuerpo de Arancha se tuvo que establecer un cordón de seguridad para que los cánidos se alejaran de la zona.
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La jueza llama la atención de la expresión escuchada por un agente de seguridad que pronunció el hermano del acusado, que le dijo al pastor que ya le había dicho que esto podía pasar. El hermano fue el primero en llegar al lugar, a las siete y diez de la tarde, muchos minutos después del ataque. A las 19.25 apareció Pedro Gago, que aseguró que no tenía por qué hacerlo cuando los agentes le pidieron que recogiera a los perros. A la reiteración sí obedeció, metiendo en la caravana, que se encontraba en estado de semiabandono, a dos de ellos. Al resto los ató.
Los perros fueron puestos a recaudo en un local del Ayuntamiento de La Hiniesta. Para alimentarlos el pastor tuvo que ir a comprar pienso, lo que profundiza en la idea de que no estaban bien nutridos.
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En la zona aparecieron diversas prendas de ropa de las que portaba Arancha en aquella tarde, manchadas todas de sangre, lo que evidencia según la sentencia que los perros posiblemente la arrastraron por la zona hasta dejarla al fin en la cuneta en la que se la encontró su madre, que fue la primera persona en llegar al lugar de los hechos y que tuvo que defenderse de los perros, violentos, mientras resguardaba el cuerpo ya sin vida de su hija. Después llegó el padre y, tras él, los agentes de la Guardia Civil.
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