Wembanyama, el futuro es ahora

Guardar
Google icon

Andrea Montolivo

Chicago (EE.UU.), 1 jun (EFE).- Llegó a Estados Unidos para convertirse en la nueva cara visible de la NBA, pero pocos esperaban que Victor Wembanyama lo haría con tanta rapidez. El francés se sumó a unos San Antonio Spurs en fase de refundación. Tres años después, los llevó, como protagonista, a las Finales de la NBA.

PUBLICIDAD

"Es la oportunidad de una vida, no sabes si va a volver. Es un sueño hecho realidad", admitió Wembanyama tras recibir el MVP al mejor jugador de las finales del Oeste ganadas en siete partidos a los Oklahoma City Thunder.

Wemby, de 22 años y 224 centímetros de altura, amenaza ahora a unos New York Knicks lanzados, que regresan a las Finales por primera vez desde 1999.

PUBLICIDAD

El pívot francés, un fenómeno generacional capaz de compaginar su poderío en la pintura con un magnífico nivel atlético y talento desde el arco, ha presentado por todo lo alto su candidatura a tomar el relevo de leyendas como LeBron James, Steph Curry o Kevin Durant, que viven, todavía con nivel estelar, la etapa final de sus carreras.

"Todo el trabajo que haces es por este tipo de emociones. Quiero ganar, es como si mi vida dependiera de eso", destacó Wembanyama, que sueña con entregar a los Spurs su primer anillo desde 2014.

Trabajó en San Antonio siguiendo la estela, y los consejos, de leyendas de la época dorada de los texanos como su compatriota Tony Parker, el argentino Manu Ginóbili o Tim Duncan.

Y lo hizo a su manera, con un compromiso y una dedicación con la que alucina hasta su propio entrenador, Mitch Johnson.

"Wemby tiene una visión de lo que quiere ser como jugador y persona, y el esfuerzo y compromiso es algo que nunca he visto", aseguró Johnson en la rueda de prensa posterior al encuentro ganado a los Thunder.

Una de las razones que hacen su viaje a las Finales NBA aún más especial es el susto vivido el año pasado, cuando dijo adiós a la temporada en febrero por una trombosis venosa en el hombro derecho.

Ese problema, que pudo potencialmente alejarle del baloncesto, le ayudó a ver la vida de otra forma, reconoció el francés.

Aprovechó el verano de 2025 para realizar viajes con los que llevaba tiempo soñando. Por ejemplo, estuvo en la sede de la NASA en Estados Unidos, así como en un templo Shaolin en China.

"La experiencia de la trombosis estuvo vinculada a lo que hice este verano. Regresé, hice rehabilitación para ser mejor que antes, pero hay una sensación de que la vida no es para siempre. Hay experiencias que nos perdemos en la vida, pero voy a perderme lo más mínimo. Es algo que quería hacer y sólo porque estoy en la NBA no voy a dejar de hacerlo", contó Wembanyama.

Apostó posteriormente por un entrenamiento violento para acostumbrar su cuerpo a la intensidad física de la NBA. Y le funcionó.

Estuvo en todas en estos 'playoffs', con una agresividad que hasta pudo pasarle factura en el séptimo partido contra OKC, cuando acumuló cinco faltas en el momento decisivo.

Wembanyama lo avisó tras eliminar a los Thunder: quiere dar el último paso.

"Queremos cuatro victorias más, no hemos terminado. Vamos Spurs", gritó. EFE

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD