Rafa Jódar se sobrepone para remontar el partido ante Pablo Carreño y sellar su pase a cuartos de final de Roland Garros en el quinto set

El madrileño consiguió la victoria en octavos de final tras vencer a Carreño por 3-2 (4-6, 4-6, 6-1, 6-2 y 6-2)

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El tenista Rafa Jódar en Roland Garros (EFE/EPA/CHRISTOPHE PETIT TESSON)
El tenista Rafa Jódar en Roland Garros (EFE/EPA/CHRISTOPHE PETIT TESSON)

Jódar no atiende a lógicas. Él sale, hace lo suyo y se va, esperando que le pongan el siguiente oponente delante. En octavos se enfrentara a Pablo Carreño. Todo un duelo generacional, que se vivió como una montaña rusa. El madrileño comenzó empujando primero, con una tempranera rotura. Ante la que se repuso Carreño para firmar un segundo golpe y llevarse la primera manga. También selló la segunda, donde necesitó ser atendido por molestias físicas. En el tercer set, Jódar se levantó de la lona. Lució su mejor versión y remontó para mandar el partido al quinto set. Y ahí no falló. Selló un 3-2 (4-6, 4-6, 6-1, 6-2 y 6-2) para certificar su pase a cuartos de final de Roland Garros.

Los octavos de final reunían a las dos últimas esperanzas españolas de hacerse con la copa, en todo un duelo generacional. A un lado estaba Rafa Jódar, el joven de Leganés que debutaba en la tierra parisina y dispuesto a seguir demostrando su valía. Esa que ya quedó patente en torneos pasados como el Mutua Madrid Open, donde solo Sinner fue capaz de frenar su aventura madrileña. Enfrente, el de Gijón y una diferencia de 15 años, que empieza a recuperar nivel tras una temporada de tierra adversa. En París, volvió a encontrarse, superando a huesos como Lehecka. Tuvo fortuna con Kokkinakis y arrasó a Tirante. Ahora, el novato y el experto se veían las caras.

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El duelo comenzó con toda una declaración de intenciones de Jódar, que no entiende de rangos, solo de golpes certeros y ganadores. Con una derecha se llevó el primer punto de partido. Unos golpes más tarde, se llevó su servicio y firmó la primera rotura del encuentro para ponerse por delante. Jódar no entiende de rangos, ni de edades, mucho menos de experiencia o bagaje. Es capaz de mirar de tú a tú a los mejores tenistas del mundo, como ya demostró en el torneo madrileño. Pero Carreño sí es consciente de lo que implica la experiencia. Es saber aguantar y esperar la ocasión. No precipitarse ni ponerse nervioso ante un marcador en contra.

El tenista español Pablo Carreño en Roland Garros (EFE/EPA/CHRISTOPHE PETIT TESSON)
El tenista español Pablo Carreño en Roland Garros (EFE/EPA/CHRISTOPHE PETIT TESSON)

Con 4-2, el de Gijón volvió a instalar las tablas en el partido al arrebatarle el servicio a Jódar. Pasó de la defensa al ataque para llevarse su saque y volver a romper a Jódar. Con la manga prácticamente cerrada, sacó Carreño para poner la primera piedra en el duelo. Lo hizo cediendo solo un punto, para desesperación del joven de Leganés. La revolución de Carreño no cesó en la segunda manga, donde firmó dos roturas tempraneras. Ni siquiera después de necesitar que entraran las asistencias médicas debido a unas molestias.

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Rafa Jódar firma una épica remontada

Fue en el tercer set cuando la joven estrella madrileña despertó. Ahí comenzó la batalla de Jódar. Poco a poco. Punto a punto. Se repuso. Firmó una rotura y se llevó la manga por la vía rápida. Con esa marcha más aterrizaron en el cuarto set. No hubo quien frenara al de Leganés. Carreño se dedicó a defender como pudo, sin gran éxito. Dos roturas y las tablas de nuevo a un marcador que pasó del 0-2 al 2-2. Sería en el quinto set donde se decidiría el pase a cuartos de final de Roland Garros.

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El todo por el todo. La manga decisiva. ¿El objetivo? El pase a cuartos de final. Dados los sets anteriores, parecía que sería Jódar quien se llevaría el duelo. Carreño estaba fundido de piernas y el calor no cesaba a la vez que amenazaba la lluvia. La épica en el encuentro estaba asegurada y el nombre de un español en la siguiente ronda también. Jódar consiguió firmar dos roturas y dejar el partido visto para sentencia. Con su servicio selló la victoria, a pesar de que el punto decisivo se resistió más de lo esperado. Los nervios, quizá. No importó. Finalmente consiguió cerrar el duelo y certificar su billete para cuartos de final.

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