El rejoneador Diego Ventura consigue, de una vez, su vigésima salida a hombros en Madrid

Guardar
Google icon

Paco Aguado

Madrid, 30 may (EFE).- El rejoneador sevillano Diego Ventura, que le cortó las dos orejas al quinto toro de la corrida de hoy de la feria de San Isidro, consiguió así la vigésima salida a hombros de su carrera en la plaza de Las Ventas, hito que llevaba intentando alcanzar durante las dos últimas temporadas.

PUBLICIDAD

Esta segunda tarde de rejones del abono, en la que volvió a ponerse en las taquillas el cartel de "no hay billetes", era también la segunda de Ventura, al que sus fallos con el rejón de muerte le redujeron el premio hace ya una semana pero también hoy con el primero de su lote, por cinco pinchazos antes del rejonazo definitivo que dejaron en el limbo la que ya había sido una gran faena.

Con ese segundo de la tarde Ventura tiró del temple y del valor de "Quirico", un nuevo alazán de su yeguada, para encelar perfectamente y a milímetros del estribo a un "murube" que salió con muy escaso celo pero que desde entonces rompió a embestir con claridad.

PUBLICIDAD

Fue así como el jinete dela Puebla le pudo clavar las banderillas con verdad y lentitud, incluidas las dos al quiebro que logró con "Quitasueños", un tordo vinoso con el que citó a pocos centímetros de las astas.

Así que tras esos fallos con el acero de muerte, Ventura salió a echar el resto con el quinto, otro hondo ejemplar de Cortés de Moura que, este sí, sacó desde el principio un rítmico y entregado galope.

Sin dejar de torear con la misma suavidad y precisión a la hora de preparar las suertes, el sevillano le puso fibra a todos los encuentros esta vez sobre las veteranas estrellas de su cuadra: "Nómada", "Lío" y "Bronce", con los que puso varias veces en pie los tendidos por el ajuste de los embroques, incluido el típico sin cabezada y los de las rosas y las cortas.

Fue una demostración más de la primacía de Diego Ventura en el actual escalafón de jinetes, como ratifica esa casi inalcanzable cifra de salidas a hombros (a pie, El Viti "sólo" llegó a quince como matador y novillero) con las que sigue marcando las diferencias, también ante sus compañeros de la terna de hoy.

El portugués Rui Fernandes pudo también haber paseado algún trofeo de la buena corrida de Cortés de Moura, sólo que sus fallos a la hora de matar, ya fuera con el rejón o con el descabello, se repitieron en ambos, una vez que, sobre todo con el más desrazado primero, se aplicó en una perfecta lidia y dejó los arpones con la mejor ortodoxia lusitana, sobre todo en un par a dos manos.

La oreja que, en cambio, sí que le dieron a Lea Vicens no merece mayor consideración, pues careció de la mínima justificación, si exceptuamos la inocente generosidad típica del público de rejones en San Isidro.

Siempre a notable distancia, tanto al lidiar como al clavar sin ningún ajuste ni rectitud, la francesa mató además de mala manera, aunque inmediata, a base de barrenar con el hierro desde un costado del animal. Pero al que no acertó a tumbar ni así fue al excelente sexto, con el que ahora sí, estuvo más centrada y enfibrada, banderilleando con menos ventajas, aunque también con un punto de ligereza.

-----------------------

FICHA DEL FESTEJO:

Seis toros, despuntados para rejones, de María Guiomar Cortés de Moura, con cuajo y hondura dentro de unas buenas hechuras "murubeñas". Aunque "fríos" y sin fijeza de salida, fueron a más en su juego hasta desarrollar unas embestidas de templado galope, más o menos duraderas y de desigual celo.

Rui Fernandes, de casaca verde hoja y oro: dos medios rejonazos contrarios y un descabello (silencio); rejonazo trasero contrario y cuatro descabellos (ovación tras aviso).

Diego Ventura, de chaquetilla azul marino: cinco pinchazos y rejonazo contrario (ovación); pinchazo y rejonazo contrario deprendido (dos orejas). Salió a hombros por la Puerta Grande.

Lea Vicens, con chaquetilla gris con adornos de plata: rejonazo barrenando (oreja protestada); tres pinchazos, rejonazo trasero atravesado y descabello (silencio).

Vigésimo festejo de abono de la feria de San Isidro, con cartel de "no hay billetes" (23.800 espectadores), en tarde de calor bochornoso.

EFE

pa/ie

(foto)

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD