El PNV aprieta al Gobierno con la vista puesta en mayo de 2027

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Rafael Herrero

Vitoria, 30 may (EFE).- El PNV parece haber puesto fin a su apoyo al Gobierno de Pedro Sánchez con la exigencia de convocar elecciones este mismo año, un giro estratégico derivado de la creciente incomodidad que le generan los casos judiciales que cercan al PSOE, pero también de sus propios cálculos políticos en Euskadi.

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La incomodidad de los jeltzales como socios del Gobierno de Sánchez resulta evidente y se ha ido incrementando en las últimas semanas, en las que las nuevas causas judiciales han situado en el foco al propio PSOE, como partido, y no únicamente a algunos de sus militantes, como podía argumentarse hasta ahora.

Pese a que no contempla apoyar una moción de censura, a la formación de Aitor Esteban le preocupa el desgaste que supone sustentar un ejecutivo acosado judicialmente y sin capacidad para sostener su actuación en un marco presupuestario estable, aunque ese coste lo asume también su máximo oponente, EH Bildu, partido que se ha convertido en uno de los socios más leales del Gobierno socialista.

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Pero en el ánimo del PNV pesan, además, otros cálculos. El PNV ha repetido esta semana que Sánchez debe convocar elecciones "este año", en 2026. El horizonte temporal establecido por los nacionalistas no es inocente. Su mirada está puesta, fundamentalmente, en el 23 de mayo de 2027, día en el que el PNV se juega buena parte de su actual poder institucional en Euskadi.

Con encuestas en las que EH Bildu les pisan los talones, los jeltzales prefieren llegar a la cita de las elecciones municipales y forales sin interferencias de la política nacional. La posibilidad de que Sánchez haga coincidir las generales con las locales, en un 'superdomingo' electoral en mayo se dibuja como el peor escenario posible para el PNV.

Las dinámicas electorales en Euskadi son muy diferentes en función de qué comicios se celebren. Basta repasar los datos de las últimas elecciones generales, el 23 de julio de 2023. El PNV obtuvo 277.289 votos en Euskadi y fue superado por el PSE-EE, que ganó los comicios con 291.932.

Nueve meses después, el 21 de abril de 2024, en las elecciones autonómicas, los jeltzales se impusieron con 372.456 votos, 95.167 votos más que en las generales. EH Bildu le siguió con 343.609 sufragios, 67.434 más que nueve meses antes. El PSE logró 150.752 sufragios en las autonómicas de 2024, una pérdida de 141.180 votos en tan solo nueve meses.

Las dinámicas de voto de las elecciones forales son similares a las de las autonómicas. El PNV maneja sondeos que reflejan que la pujanza de EH Bildu amenaza seriamente su poder en Álava y, sobre todo, en Gipuzkoa, donde ya ganaron los independentistas en 2023, aunque el pacto PNV-PSE, que necesitó el apoyo del PP, evitó un nuevo gobierno foral abertzale.

Las diputaciones forales representan un importante bastión de poder en Euskadi, son auténticos gobiernos que controlan las haciendas forales, la joya de la corona del autogobierno vasco.

Con semejante reto en juego, el PNV no quiere encarar mayo de 2027 en medio de una polarización entre el PSOE de Sánchez y el PP, con Vox acechando, que le dejaría desubicado en tierra de nadie, sino que prefiere una campaña limpia de injerencias en la que el juego se reparta en la confrontación directa con EH Bildu, su verdadero rival político.

Pese a ello, el PNV aprieta, pero no ahoga. Ya ha aclarado que no apoyará una moción de censura, porque para que salga adelante sería necesario alinearse con Vox, lo que constituye un suicidio electoral en Euskadi.

El PNV puede hacer gestos al PP -partido con el que ya pactó en el pasado-, como el que tuvo el pasado 4 de marzo en Bilbao, cuando Aitor Esteban y la vicelehendakari Ibone Bengoetxea asistieron a un foro protagonizado por el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo. Pero no se plantearía llegar a acuerdos con los populares si van de la mano de Vox, formación que representa una línea roja infranqueable.

Además, los jeltzales miran de reojo al PSE-EE, con el que gobierna las principales instituciones vascas: el Gobierno Vasco, las tres diputaciones y las tres capitales. Pese a las discrepancias que han aflorado en las últimas semanas, los jeltzales no desean un hundimiento electoral de los socialistas vascos, que podría poner en jaque dicha alianza en alguna de estas instituciones y allanar el camino a Bildu.

Transferencias pendientes

Como en otras ocasiones, el PNV ha puesto de nuevo de manifiesto la debilidad de un Gobierno al que sigue demandando que cumpla con su compromiso de completar este año las transferencias pendientes. En julio está prevista una nueva reunión de la comisión bilateral y los jeltzales buscarán impulsar el traspaso de las materias relacionadas con la Seguridad Social, la transferencia más complicada y polémica que queda pendiente. EFE

rh/jn/mcm

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